Curiosidades

Putin, un supersticioso y creativo al que le gusta cocinar

2018-03-02

Aseguró que entrena todas las mañanas para mantenerse en forma y dijo que el mejor...

Arturo Escarda

Moscú, 2 mar (EFE).- El líder ruso, Vladímir Putin, entrena todos los días, se prepara la comida, es supersticioso y, si no fuera presidente, le gustaría dedicarse a algo creativo, según ha revelado él mismo en un encuentro con sus partidarios en el enclave de Kaliningrado.

"Preparo una ensalada riquísima, luego os invito", dijo Putin, tras asegurar que cocina "constantemente", al responder una serie de preguntas rápidas preparadas por periodistas de todas las regiones del país.

También reconoció ser supersticioso y afirmó que, si no fuera presidente, habría elegido dedicarse a algo creativo.

Aseguró que entrena todas las mañanas para mantenerse en forma y dijo que el mejor descanso para él es cambiar de tipo de actividad.

Una vez más, el presidente ruso se refirió a la caída de la Unión Soviética como una tragedia y apuntó que es un hecho que le habría gustado cambiar de la historia de Rusia.

A Putin no le gustaría conocer su futuro, no tiene ídolos porque no lo considera adecuado y está contento con su vida y con la época histórica que le ha tocado vivir.

"Todos mis antepasados fueron campesinos vasallos, mientras que yo soy presidente", respondió Putin a una de las preguntas de los periodistas.

Tras casi dos décadas en el poder, es "poco probable" encontrarse al líder ruso paseando por la calle, según el propio Putin, que hace unos años dijo que a veces pedía a sus guardaespaldas que le dejaran "perderse" de noche por las callejuelas de su natal San Petersburgo.

Lo más importante para el jefe del Kremlin es "el resultado" en el trabajo y todos los sueños que alguna vez ha tenido ya se han hecho realidad.

Putin, que cumplió en octubre pasado 65 años, no tiene ganas de jubilarse y aspira a seguir al frente de Rusia al menos durante otros seis años.

El hombre al que muchos consideran el líder político más destacado de la actualidad concurre dentro de dos semanas a las elecciones presidenciales con la victoria garantizada y con la única duda de si ese será o no su último mandato.

Cuando le han preguntado sobre la conveniencia de jubilarse, él siempre ha respondido que no es excepcional que los jefes de Estado o de Gobierno se mantengan en el cargo durante años y suele traer a colación el caso del que fuera canciller alemán Helmut Kohl, que estuvo en el poder durante dieciséis años.

Eso sí, si quiere seguir al timón a partir de 2024 tendrá que cambiar la Constitución rusa, que limita la Presidencia a dos mandatos consecutivos.

Sin embargo, ya sorteó ese obstáculo una vez, cuando tras ocho años en el poder designó en 2008 como sucesor a Dmitri Medvédev, para luego recuperar la jefatura del Estado, eso sí, tras ampliar los mandatos de cuatro a seis años.

Goza de muy buena salud, pese a que no paró de toser en el ya histórico discurso sobre el estado de la nación que pronunció esta semana ante las dos cámaras del Parlamento, en el que avisó a Estados Unidos de una nueva "guerra de las galaxias".

Hace solo un mes se dio un baño en las gélidas aguas de un lago con motivo de la festividad del Bautismo de Cristo y el pasado verano se volvió a quitar la camiseta para mostrar su excelente forma física durante una de sus ya famosas escapadas siberianas.

Todo esto, sumado al discurso patriótico y a la línea dura con Estados Unidos de los que volvió a hacer gala esta semana, convierten a Putin en un líder indiscutible para una abrumadora mayoría de los rusos, como demuestran todas las encuestas.



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