Tras Bambalinas

Putin y la paz caliente

2018-03-04

Nosotros en todo momento llamamos al diálogo sobre los sistemas antimisiles, que Estados...

Por Antonio Rondón | Prensa Latina

El presidente Vladimir Putin mostró una Rusia dispuesta a dar el salto tecnológico para superar su atraso y con la defensa garantizada, ante quienes prefieren vivir en una paz caliente en sustitución de la guerra fría.

Nosotros estamos ante un momento trascendental, en un cambio de nuestra civilización y debemos tomas decisiones cruciales, consideró Putin al pronunciar su discurso anual ante la Asamblea Federal rusa el 1 de marzo.

La prioridad de nuestro país es garantizar la prosperidad y mejores condiciones de vida para el ciudadano ruso, aclaró el jefe de Estado, quien explicó cómo se debía lograr ese objetivo.

Putin defiende la tesis de que es necesario tomar el pulso de las transformaciones en el orbe, sobre todo las tendencias económicas, con un galopante avance tecnológico que amenaza con dejar en el mayor atraso a quien sea incapaz de seguir esa corriente.

'Quien utilice y saque provecho de esa ola de desarrollo tecnológico será impulsado hacia adelante, pero quien sea incapaz de hacerlo, quedará ahogado por esa propia ola', consideró.

La vía para responder a ese reto será un asunto decisivo para Rusia, declaró el mandatario, quien estimó que en los últimos años se logró la unidad nacional y la estabilidad en casi todos los aspectos de la vida.

Pero la estabilidad es solo la base, pero no precisamente la garantía de un desarrollo ulterior. De ninguna forma podemos conformarnos con lo alcanzado, en especial, cuando muchos problemas no están resueltos.

El atraso se convierte en uno de nuestros principales enemigos y nuestra principal amenaza, pues es una enfermedad que roe desde dentro la sociedad, reduce posibilidades económicas y finalmente lleva a la pérdida de la soberanía, alertó.

LAS TAREAS

Putin considera que entre los aspectos clave para garantizar la preservación del ciudadano ruso y su prosperidad está la eliminación de la pobreza. En 2000 llegaba al 40 por ciento de la población y en 2013 se redujo a 10.

Sin embargo, la crisis de 2015-2016 elevó nuevamente la cifra de personas en el límite de pobreza hasta llegar a 20 millones. Ese monto es inaceptable y por eso será necesario reducir en dos veces el ejército de pobres en esta nación y aumentar los ingresos reales, comentó.

Debemos y tenemos potencial para quedar entre las primeras cinco economías del mundo a mediados de la próxima década, para ello será necesario aumentar en 1,5 veces el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita de los rusos.

Al finalizar la venidera década, Rusia debe integrar el club de los países con una esperanza de vida de 80 y más años. En 2000, apenas llegábamos a 65 años (los hombres a 60) y en 2017 logramos ascender a 73 años, pero todavía nos falta, explicó.

Propuso Putin un programa integral para el desarrollo de ciudades y poblados, y para ello encomendó duplicar los gastos en seis años, con el objetivo, entre otros, de formar una sólida clase media, explicó.

El mandatario estimó que, para mejorar la prosperidad de los ciudadanos rusos, con el incremento de la oferta del fondo habitacional, es necesario llegar a la construcción anual de cinco millones de metros cuadrados, por encima de los tres millones de 2017.

Para ello, el estado duplicará los desembolsos en la construcción y mantenimiento de carreteras. Serían unos 11 billones de rublos (alrededor de 194 mil 140 millones de dólares) en seis años, por encima de los 6,4 billones (112 mil 954 millones de dólares) del periodo 2012-2017, subrayó.

En seis años la tarea consistirá en duplicar las exportaciones sin relación con la materia prima para llegar a un monto equivalente a 250 mil millones de dólares.

PARIDAD ESTRATÉGICA

Putin dio a conocer la respuesta rusa a los desafíos lanzados durante los últimos 15 años a Rusia, tras la salida de Estados Unidos del Tratado de Defensa Antimisil (DAM).

Cuando en el año 2000 conocimos de las intenciones de Estados Unidos de abandonar el DAM hicimos todo tipo de llamados a conservar esa piedra angular para la estabilidad estratégica mundial, firmada en 1972, recordó el jefe de Estado ruso. Pero en 2002, la Casa Blanca anunció su salida unilateral de un acuerdo que limitaba la defensa antimisil a Moscú, por la parte rusa, y a la base de cohetes balísticos Grand Force, por la norteamericana.

El mandatario recordó que ante las protestas por la creación de elementos del escudo antimisil estadounidense cerca de las fronteras rusas, 'aseguraron que no era contra nosotros', recordó.

Pueden hacer lo que estimen conveniente, pues tampoco los vamos a tomar contra nosotros, nos aseguraron en Occidente, afirmó.

En 2004, advertimos que ante la imposibilidad de crear un mecanismo conjunto de seguridad global, Rusia crearía armas capaces de superar el escudo antimisil y de nueva generación, pero nadie tomó en cuenta tal circunstancia, destacó.

En aquellos momentos Rusia aún salía de la herencia de perder el 44 por ciento de su capacidad defensiva, el 41 por ciento del PIB, con unas fuerzas armadas con armamento atrasado y a duras penas capaz de preservar el arsenal estratégico heredado de la Unión Soviética.

Pasados 14 años de aquellas advertencias, pese a todas las dificultades económicas, guerra en el Cáucaso y sanciones unilaterales de Occidente, logramos retomar la modernización de las fuerzas armadas, que creció en 3,7 veces, subrayó.

Las fuerzas armadas recibieron más de 300 nuevos tipos de armamentos, incluidos 80 nuevos cohetes balísticos con base terrestre, y 102 para submarinos, tres sumergibles estratégicos portadores de cohetes, mientras el número de militares por contrato creció en 2,4 veces, informó Putin.

Nosotros en todo momento llamamos al diálogo sobre los sistemas antimisiles, que Estados Unidos colocó en Alaska, California, Rumania, Polonia, Japón y Corea del Sur, pero nadie quiso dialogar con nosotros ni escucharnos, declaró Putin.

'Advertimos que aún con dificultades económicas éramos una potencia nuclear, pero nadie quiso conversar con nosotros ni escuchar. Ahora van a tener que hacerlo', declaró el estadista, tras mostrar en vídeos la nueva generación de armamentos rusos, sin análogos en el mundo.

Putin se refirió a un submarino-drone, de propulsión nuclear, de poco ruido, con trabajo a gran profundidad y con posibilidad de cargar armas convencionales o estratégicas, otro torpedo con similares características y la bomba 'Daga' de velocidad supersónica.

Además, Rusia realizó pruebas exitosas en diciembre del sistema Avangard, una bomba-contenedor, de propulsión nuclear, con una velocidad supersónica y un rango de vuelo cuyo alcance es ilimitado, mientras realiza el viaje con un meteorito, casi en estado plasma.

En una previsión de las reacciones negativas de Occidente al anuncio, Putin aclaró que su país no viola ningún acuerdo de desarme o eliminación de armamento existente y tampoco amenaza a ningún país.

Simplemente nos encargamos, apuntó, de restablecer la paridad estratégica como garantía de la paz y la estabilidad en todo el orbe, de la que Estados Unidos también es responsable.

Pero advirtió, a partir de posibilidades vistas en la doctrina de defensa estadounidense de ampliar el rango para emplear armas atómicas de pequeña potencia, que un ataque con cualquier tipo de armamento nuclear contra Rusia o sus aliados tendría una respuesta contundente.

Del lado de Washington, se busca una respuesta en las llamadas bombas no estratégicas nucleares que pretenden instalar en aviones y buques de guerra, situados en bases y mares cercanos a Rusia.

Ya lo dijo Putin. Es muy probable que otros estados logren desarrollar esa tecnología, en especial la supersónica, sin embargo, ya nosotros la tenemos, anunció de forma lapidaria.



JMRS