Mujeres

En el país árabe más avanzado en derechos femeninos queda aún mucho por hacer

2018-03-07

Sin embargo, no pudo quebrar la resistencia de los islamistas en contra de una ley que pretende...

Natalia Román Morte y Javier Martín

Túnez, 7 mar (EFE).- Las mujeres tunecinas coinciden en que su país es el más avanzado del mundo árabe en cuanto a los derechos femeninos pero advierten de que aún queda un largo camino por recorrer.

Un camino que comenzó hace sesenta años con el pionero Estatuto del Código personal, se frenó durante la larga dictadura de Zinedin el Abidin Ben Alí y que ha vuelto a despegar tras el triunfo en 2011 de la "revolución del Jazmín" hasta convertir al país norteafricano en ejemplo y vanguardia.

En 2014, la nueva Constitución aludió por primera vez a "las ciudadanas" tunecinas, estableció la paridad electoral y autorizó a las mujeres a aspirar a la presidencia de la República, entre otros avances.

Y el pasado año, el Parlamento aprobó una ley pionera en el mundo árabe contra la violencia machista y anuló un decreto de 1973 que prohibía el matrimonio de las mujeres musulmanas con hombres de otra religión.

Sin embargo, no pudo quebrar la resistencia de los islamistas en contra de una ley que pretende equiparar los derechos de hombres y mujeres en términos de herencia.

"Tras la revolución, las tunecinas teníamos miedo porque, como dice Simone de Beauvoir cada vez que hay un cambio son las mujeres quienes pagan. Temíamos que nuestros derechos fueran sacrificados durante el cambio político", confiesa la diputada independiente Bochra Hamida.

Presidenta desde agosto pasado de la Comisión de Igualdad y Libertades Individuales, Hamida es una de las mujeres que trabajan en la reforma de aquel primer Código Personal que impulsó el presidente Habib Bourguiba, y ha sido fundamental en la redacción de la ley contra la violencia.

"Es una de las mejores leyes del mundo puesto que el Estado reconoce que la violencia no es una cuestión privada, ni familiar, ni personal. Ya sea en la calle, en el trabajo o en casa es de dominio estatal y el Estado tiene obligaciones", afirma.

"Reconocer este fenómeno y que el Estado asuma sus obligaciones es enorme, no nos damos cuenta" insiste.

Un cambio que incluye también reformas jurídicas esenciales. Se ha incluido el término violación en el código penal, que hasta la fecha hablaba de "relaciones sexuales sin consentimiento", y se ha anulado la opción del matrimonio entre violador y víctima, habitual aún en el mundo árabe.

"Ahora llamamos a las cosas por su nombre. Hemos quitado también la prescripción de los crímenes sexuales y es muy importante que el Estado no considere el matrimonio como una reparación. No ha sido una batalla fácil pero lo hemos logrado", afirma orgullosa.

Hamida subraya que no es un problema religioso, si no cultural y del uso que algunos hacen de la religión ya que "los grandes pensadores defienden que el islam no contradice la libertad y el respeto del ser humano o los derechos de las mujeres, y nosotros trabajamos en esta línea", subraya.

Monia Ben Jemia, presidenta de la Asociación Tunecina de Mujeres Demócratas (ATFD), fundada en 1989, aplaude igualmente los avances, pero insiste en alertar del largo trecho que queda aún en un país donde el 54% de las mujeres admite haber sufrido violencia o abusos al menos una vez en su vida.

Referentes del movimiento feminista, Jemia recuerda que ya en la década de los setenta lograron que desapareciera la norma que obligaba a las mujeres a convertirse al islam para poder casarse con un musulmán.

Destaca como hace dos décadas su organización abrió el primer teléfono de ayuda a las mujeres víctimas de violencia y el hecho de que la nueva ley castigue el acoso sexual en el espacio público con penas de tres meses de cárcel y multas de hasta 1,700 euros.

Pero advierte que hay muchos derechos aún por lograr, como la igualdad en la herencia, y otros que deben desarrollarse, como los políticos.

"Hemos pedido que haya una igualdad horizontal, que haya el mismo número de hombres que de mujeres en cabeza de lista y esto ha sido adoptado para las próximas elecciones municipales a celebrar en mayo de 2018", afirma.

A este respecto, lamenta la baja participación femenina "en el actual gobierno, donde sólo hay tres mujeres ministro y tres mujeres que ocupan la secretaria de Estado de casi 40 ministros".

Y la "feminización" de la pobreza, ya que "los trabajos más precarios los realizan las mujeres, principalmente en el textil y en la agricultura. Están peor pagadas, tienen trabajos temporales, sin cobertura social, sin vacaciones y en condiciones muy duras", concluye. 



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