Mujeres

Día Internacional de la Mujer 2018: orgullo, marchas y demandas

2018-03-08

Para destacar la desigualdad de género, los grupos feministas de España le pidieron a...

Elisabetta Povoledo, Raphael Minder y Yonette Joseph, The New York Times

ROMA — En la era de los movimientos #MeToo y Time’s Up, el Día Internacional de la Mujer se conmemora con un sentido de urgencia.

Ahora muchas mujeres han concientizado un cambio importante en lo que respecta a la paridad de género, el tratamiento de las mujeres en los trabajos y las dinámicas sexuales.

En el caso de otras —como las que luchan por sobrevivir en los países en desarrollo de África, las que trabajan muy duro en empleos con bajos salarios en América Latina o las que luchan por criar niños sin ayuda en el Medio Oriente— probablemente les quedó poco tiempo para reflexionar sobre el único día del año que conmemora “los logros sociales, económicos, culturales y políticos de las mujeres”, como dice el sitio web que agrupa información sobre esta jornada internacional.

Sin embargo, Margrethe Vestager, la comisionada europea de competencia, dijo en Twitter: “Hay mucho por lo que luchar: ¡Comprométanse! Mujeres y hombres por igual. Necesitamos poder para lograr que la igualdad sea una realidad”.

Algunas mujeres, impulsadas por impaciencia de la larga lucha por la igualdad y la sensación de que los cambios simplemente no ocurrirán, encontraron formas grandes y pequeñas de protesta: con ollas y sartenes, puños levantados y gritos de ira.

Una ‘huelga doméstica’ y un descuento

Para destacar la desigualdad de género, los grupos feministas de España le pidieron a las mujeres que no gasten dinero e ignoren los quehaceres del día: convocaron a una huelga “doméstica”.

Penélope Cruz, actriz española y madre, dijo que apoyaba esa acción. El diario El País publicó un video explicando que no tenía a todo su personal debido a que las empleadas apoyaron la huelga.

Cientos de mujeres se reunieron a la medianoche en la Puerta del Sol, en el corazón de Madrid, para dar comienzo a un día de protestas en todo el país, con alrededor de 120 manifestaciones callejeras programadas para el jueves.

En España, la movilización contó con el respaldo de la mayoría de los sindicatos y se convirtió en una huelga laboral más amplia. Diez sindicatos pidieron una huelga de 24 horas, mientras que otros implementaron paros de dos horas. El servicio en el sistema del metro de Madrid se interrumpió significativamente después de que el Ministerio de Transporte anunciara que trescientos trenes no estarían operando. Renfe, la compañía ferroviaria nacional, canceló más de cien viajes en trenes de larga distancia por la huelga.

La huelga feminista se cubrió ampliamente en los programas de radio y televisión de la mañana en España, pero no por las presentadoras femeninas más famosas del país, que estuvieron ausentes del trabajo.

“Si las mujeres paramos, que se note”, escribió en Twitter Ana Rosa Quintana, una presentadora de televisión.

Las acciones convocadas por los colectivos femeninos también generaron cierta controversia política. El parlamento regional de Valencia se dividió el jueves, cuando las legisladoras de derecha asistieron a una sesión mientras que sus homólogas de izquierda salieron de la asamblea y colgaron carteles en sus sillas que decían: “Estoy parando”.

La dirigente del Partido Popular en Valencia, Isabel Bonig, argumentó que las legisladoras que acataron la huelga ridiculizan el sacrificio hecho por otras mujeres porque podían abandonar la sesión parlamentaria por unas horas sin sufrir consecuencias financieras, a diferencia de las mujeres que trabajan en otras profesiones.

Las estadísticas de Eurostat sobre la Unión Europea muestran que en España a las mujeres se les pagaba un 13 por ciento menos en el sector público y un 19 por ciento menos en el sector privado que sus colegas masculinos. En 2016, las ganancias brutas por hora de las mujeres en la Unión Europea fueron, en promedio, un 16,2 por ciento inferiores a las de los hombres.

El llamado a la huelga también se convocó en el Reino Unido, donde fue organizado en las redes sociales por un grupo llamado Women’s Strike Assembly UK. Y en Francia, donde la brecha salarial de género es del 25 por ciento, la edición del jueves del diario Libération se vendió a dos precios: 2 euros para mujeres y 2,50 euros para hombres.

En Italia, se realizaron marchas en docenas de ciudades y se alentó a las mujeres a la huelga. La oficina italiana de correos emitió cuatro sellos dedicados al “genio femenino italiano”. Se talaron innumerables ramas de árboles de mimosa para que las mujeres pudieran recibir pequeños ramos de flores amarillas como regalo.

Representantes de un proyecto llamado 100 mujeres contra los estereotipos se reunieron en Roma para promover una plataforma en línea que patrocina a mujeres expertas en una variedad de áreas.

La gente está despertando

Por segundo año consecutivo en Argentina, las activistas sociales hicieron un llamado para que las mujeres se integraran a la huelga o al menos ejercieran acciones ruidosas (una protesta llamada “el ruidazo”) en sus lugares de trabajo a las 11:00.

Cintia González, de 35 años, se reunió con sus colegas del Ministerio de Ciencia para participar en el inicio de una marcha que se espera que reúna a cientos de miles de personas en el centro de Buenos Aires.

“Este no es un día para celebrar; estamos tomando las calles para exigir igualdad y justicia “, dijo González, traductora del Conicet, el principal organismo de investigación y financiamiento científico del país.

Las marchas se produjeron días después de que se presentó un proyecto de ley en el congreso que legalizaría el aborto. El presidente Mauricio Macri sorprendió a muchos al dar luz verde al debate sobre el aborto en el Congreso a pesar de que ha expresado su oposición a la legalización.

Además, aunque la sociedad parece estar más en sintonía con el problema del feminicidio —una mujer es asesinada cada treinta horas en Argentina— el tema aún no ha resonado en toda la población.

“Mire a su alrededor”, dijo Nuria Cabral, de 34 años, quien trabaja en el Ministerio de Ciencia y llevaba un pañuelo morado alrededor de la muñeca. “Somos un 90 por ciento de mujeres, eso muestra que los hombres todavía no sienten que deberían ser parte de nuestra lucha”.

Las activistas, sin embargo, son optimistas de que este año crecerá el movimiento de las mujeres.

“Este año será más grande que el anterior porque tenemos un impulso histórico; cada vez más personas se vuelven más conscientes y la gente está despertando”, dijo Vanina Escala, líder del movimiento “Ni Una Menos” que organizó las marchas contra los feminicidios.



regina