Editorial

Estados Unidos contra todos: prepárense para los aranceles

2018-03-12

El presidente previamente había enviado un tuit en el que advirtió a la UE, que...

Por Claudio Salvalaggio | ANSA

"La industria siderúrgica está volviendo, junto con la del aluminio, muchas fundiciones están abriéndose gracias a aquello que hice", sostiene el presidente estadounidense Donald Trump en alusión a los aranceles que aplicó como parte de sus promesas de campaña electoral.
    
El magnate hizo estas declaraciones durante un mitin en el distrito metalúrgico de Pittsburgh (Pensilvania) donde apoya a un candidato republicano en una elección suplementaria para un escaño en la Cámara.
    
Trump sin embargo ya piensa en las elecciones de medio término y en la carrera para la Casa Blanca en 2020, por lo que lanza un nuevo slogan: "'Keep America great!', porque aquel precedente, 'Make America great again', ya se está convirtiendo en realidad", sostiene.
    
El presidente previamente había enviado un tuit en el que advirtió a la UE, que está tratando de sacar una exención de impuestos sobre el acero y el aluminio, eliminar sus "horribles barreras y aranceles sobre los productos estadounidenses", amenazando de lo contrario con hacer gravámenes en autos y otros productos.
    
"Prepárense para los aranceles, a ninguno de nuestros amigos en Wall Street les gusta, pero a nosotros sí", resaltó Trump dirigiéndose a la UE y evocando impuestos sobre los automóviles alemanes, como Mercedes y BMW.
    
Trump firmó recientemente las Proclamaciones en las que ordena la imposición de aranceles a las importaciones de acero del 25% y del 10% a las del aluminio. Los países exentos por el momento son México y Canadá, dos socios comerciales conlos que Estados Unidos está renegociando actualmente una nueva versión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).
    
Por lo tanto en la mira está toda la Unión Europea, pero el mandatario estadounidense sigue señalando con el dedo a Berlín, el mayor exportador del viejo continente en Estados Unidos, desde el acero hasta los automóviles, culpable también de pagar solo el 1% del PIB en gastos militares para la OTAN.
    
Al punto que hoy la ministra alemana para la Economía, Brigitte Zypries, replicó duro y dijo que "las políticas de Trump están poniendo en riesgo el orden de la libre economía global".
    
"No quiere entender su arquitectura, que se basa en un sistema regulado de mercados abiertos: cualquiera que lo cuestione, socava la prosperidad, el crecimiento y el empleo", agregó, subrayando la importancia de que Europa advierta "colectivamente" que puede haber contramedidas y que no habrá "ruptura" en la alianza de los defensores del libre comercio.
    
Europa hasta ahora parece compacta, decidida mientras tanto a insistir en la solicitud de exención arancelaria en las negociaciones con Estados Unidos, que continúa hasta el 23 de marzo, cuando los aranceles entren en vigor. La alternativa son contramedidas en varios productos estadounidenses.
    
Incluso China "no quiere una guerra comercial y no será la que comenzará una", explicó el Ministro de Comercio Zhong Shan, recordando el crecimiento sin precedentes del intercambio con Estados Unidos en estos 40 años y definiendo el déficit estadounidense como "estructural". "Dicho esto, estamos en grado de hacer frente a todos los desafíos. Defenderemos enérgicamente los intereses del país y su gente", añadió, sin indicar cómo.
    
También Tokio, a la que hasta ahora se le han negado las exenciones de los aranceles, tiene la intención de responder, pero no mediante contramedidas como la UE. "Las medidas basadas en represalias no sirven a los intereses de ninguna nación", dijo el ministro de Economía y Comercio de Japón, Hiroshige Seko, sosteniendo que es más apropiado referirse a los principios de la Organización Mundial del Comercio (OMC), "para evitar desencadenar una guerra basada en represalias comerciales".
    
Sin embargo este camino parece además complicado, incierto y largo. En 2003, la OMC estableció que los aranceles al acero impuestos por el entonces presidente George W. Bush eran ilegales porque no se había probado el daño a la industria estadounidense.
    
Pero Trump usó como justificación la amenaza a la seguridad nacional, una cláusula admitida por la OMC, que nunca se pronunció sobre tal disputa. En cualquier caso, tomará al menos 18 meses. 
 



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