Como Anillo al Dedo

La guerra de Sarkozy en Libia 

2018-03-21

Occidente había dejado caer a un líder al que, pocos años antes, había...

ROSA MENESES | El Mundo


Hace justo siete años, una coalición multinacional inició su intervención militar en Libia. Al frente de la alianza estaba la Francia de Nicolas Sarkozy, que había impulsado la Resolución 1973 adoptada por las Naciones Unidas el 17 de marzo de 2011. La resolución, que sentaba las bases legales para intervenir en la guerra civil desatada un mes antes en el país norteafricano, invocaba la "responsabilidad de proteger" a los civiles libios del ejército del coronel Muamar Gadafi. Las fuerzas de la coalición ayudaron a la oposición libia a derrotar a Gadafi, que fue capturado y linchado hasta la muerte por milicianos rebeldes el 20 de octubre de ese año.

Occidente había dejado caer a un líder al que, pocos años antes, había rehabilitado como aliado. Pero ni Francia ni EU ni el Reino Unido terminaron su 'trabajo'. Libia fue abandonada a su suerte en la pelea de gallos de las milicias armadas que, tras derrocar al Hermano Líder, empezaron a guerrear entre sí. Hasta hoy.

Gadafi había pasado de ser un "perro loco", en la terminología de Ronald Reagan, y blanco de los bombardeos estadounidenses contra su bastión en Trípoli en 1986, a convertirse en el mejor aliado de Occidente, con el que suscribía suculentos contratos petrolíferos y armamentísticos. Su rehabilitación comenzó a principios de los 2000 y se reafirmó en 2003, cuando el coronel abandonó su programa de armas de destrucción masiva. En 2007, Gadafi recibió al primer ministro británico Tony Blair en su pintoresca jaima. Y ese mismo año montó su tienda beduina en los jardines de Marigny. Sarkozy le recibió en el Elíseo con honores y suscribió contratos, especialmente militares, por valor de 10,000 millones de euros. Difícil entender la posterior saña de 'Sarko' contra el coronel. Su hijo predilecto y artífice de la rehabilitación de Libia ante Occidente, Saif al Islam Gadafi, llegó a decir: "Sarkozy debe devolver el dinero". Ayer, ese mismo Saif al Islam -también muerto y resucitado como su padre- anunció que se presentará a las elecciones presidenciales libias.



regina

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