Migración

Los tuits de Trump convierten al Viacrucis Migrante en un asunto internacional 

2018-04-03

Muchas de estas caravanas han continuado su camino sin muchas repercusiones y son virtualmente...

Kirk Semple, The New York Times

CIUDAD DE MÉXICO – Se ha vuelto un hecho frecuente, especialmente en Semana Santa: decenas o incluso cientos de migrantes centroamericanos viajan a pie hacia el norte desde la frontera sur de México. Grupos formados por hombres y mujeres con sus hijos; niños pequeños, y adultos mayores que huyen de la violencia y la pobreza de su lugar de nacimiento.

Viajan en grupos masivos —el actual, uno de los más grandes, tiene 1200 participantes— en parte para protegerse de los secuestradores, ladrones y violadores que acechan en la ruta a los migrantes, pero también para atraer más atención sobre su dura situación. Algunos tienen como objetivo llegar a Estados Unidos, pero muchos solo piensan en llegar a México para convertir al país en su nuevo hogar.

Muchas de estas caravanas han continuado su camino sin muchas repercusiones y son virtualmente desconocidas en Estados Unidos. Pero una serie de tuits del presidente estadounidense Donald Trump ha convertido de pronto a la última caravana en un asunto internacional de gran escala y en el punto de conflicto más reciente en las políticas migratorias de Estados Unidos.

“Se están volviendo más peligrosas”, tuiteó Trump el 1 de abril. “Las ‘caravanas’ vienen en camino”.

Trump también ha advertido vía esa red social que Estados Unidos “estaba siendo robado” por migrantes sin documentos, culpó a los demócratas por las políticas fronterizas débiles e instó a México a mejorar su propia vigilancia fronteriza y a Honduras a frenar a los migrantes so pena de perder ayuda financiera estadounidense.

“México tiene el poder absoluto de evitar que estas grandes ‘caravanas’ de personas ingresen a su país”, publicó en Twitter.

En entrevista, los organizadores del Viacrucis Migrante se manifestaron frustrados, exhaustos y desalentados.

“No somos terroristas”, dijo Irineo Mújica, director en México de Pueblo Sin Fronteras, un grupo transnacional de activistas que coordina la actual caravana y ha organizado otras en los últimos años. “No somos anarquistas. Tratamos de ayudar a la gente para que conozca sus derechos, lo que nosotros como seres humanos deberíamos estar haciendo, tratar de apoyar soluciones humanas y sensatas”.

Sin embargo, muchos de los seguidores de Trump dicen ver un panorama muy diferente: la posibilidad de que las fronteras de Estados Unidas fueran avasalladas. Una persona que se identifica a sí misma como Nina Tomasieski escribió en Twitter: “¡¡NO MÁS INMIGRANTES!! ¡Hay que detener a la caravana en la frontera y enviarlos a casa! Necesitamos a la Guardia Nacional en la frontera ahora, y construir el muro facilitará controlar el flujo de ilegales hacia Estados Unidos. Congreso, aprueba la reforma migratoria”.

En México, la tarde del lunes 2 de abril, los funcionarios de migración entablaron negociaciones con los organizadores de la caravana sobre qué hacer con los migrantes.

Alex Mensing, coordinador de proyecto de Pueblo Sin Fronteras, dijo que las autoridades migratorias mexicanas aceptaron que proveerán visas humanitarias para los migrantes elegibles y les permitirían así quedarse en el país de manera legal. Añadió que a otros se les darán pases temporales de tránsito —que en general duran veinte días— para que acudan a una oficina de migración y comiencen el proceso para legalizar su estatus o para que puedan viajar a la frontera con Estados Unidos para solicitar asilo u otra forma de protección, dijo Mensing.

Las Secretarías de Relaciones Exteriores y de Gobernación expresaron en un comunicado conjunto el lunes que las autoridades mexicanas ya deportaron a 400 participantes de la caravana desde que esta entró a México hace más de una semana, pero confirmaron que el país está ofreciendo la condición de refugio a los migrantes “en los casos en que así proceda”.

“Bajo ninguna circunstancia el gobierno de México promueve la migración irregular”, se consigna en el comunicado.

Mensing agregó que los funcionarios y los organizadores del Viacrucis Migrante aún están trabajando en los detalles de los trámites, pero advirtió que si el proceso tarda demasiado, “es muy posible que la caravana se reavive”.

El Viacrucis Migrante partió con 700 personas desde Tapachula, en la frontera sur de México, en el estado de Chiapas, el 25 de marzo. La mayoría de los participantes provienen de Honduras y muchos buscan escapar de la violencia o de la situación política en sus países de nacimiento, dijeron los organizadores. Algunos hondureños mencionaron que la represión a las manifestaciones políticas después de la elección presidencial los llevaron a salir de ahí.

Mújica dio su entrevista por vía telefónica desde Matías Romero, un pueblo de Oaxaca donde los miembros de la caravana durmieron en un parque el fin de semana.

A lo largo de la semana pasada, el grupo creció a cerca de 1200 integrantes cuando llegó a Matías Romero.

No obstante, los organizadores aclaran que, contra la visión sombría de una embestida violenta de migrantes que parece provenir de la imaginación de Trump, la mayoría de los participantes no tienen la intención de viajar hasta la frontera suroeste de Estados Unidos.

“Él trata de pintar el panorama como si intentásemos ir a la frontera y tomarla por asalto”, dijo Mújica.

Mensing agregó: “Definitivamente no queremos ningún tipo de confrontación”.

Mújica calcula que entre el 10 y el 15 por ciento de los participantes buscarían asilo en la frontera. Casi todos los demás se quedarían en algún punto del camino, a medida que el grupo viaje desde Oaxaca al estado de Puebla y a Ciudad de México. Y también que muchos de ellos buscarían asilo u otro tipo de protección en México.

En Puebla, Pueblos Sin Fronteras planea realizar talleres encabezados por abogados pro bono para enseñar a los migrantes sobre sus posibilidades de obtener protección legal en la región, tanto en México como en Estados Unidos.

“No promovemos que viajen a Estados Unidos”, dijo Mensing. “Es un lugar desafiante para solicitar asilo”.

En los últimos años, México se ha convertido progresivamente en un destino atractivo por sus propios méritos, y no solo como un territorio de paso para centroamericanos y otros migrantes que buscan refugio de las dificultades económicas y la violencia en sus países de nacimiento.

“Tenemos a mucha gente viviendo en México en este momento”, dijo Mújica, refiriéndose a participantes de caravanas pasadas. “Todo lo que desean es un lugar en el que puedan vivir sin miedo”.

“Estamos intentando, como mexicanos y como estadounidenses, encontrar soluciones”, añadió Mújica, quien posee ambas nacionalidades.

El domingo 1 de abril intervino incluso el secretario de Relaciones Exteriores de México, Luis Videgaray, al parecer en respuesta a los tuits del presidente estadounidense que acusaban a México de ser débil en su control migratorio.

Mensing, de Pueblos Sin Fronteras, señaló que las caravanas tenían su origen en protestas locales inspiradas por las representaciones del viacrucis, tradicionales en Semana Santa.

Directores de refugios para migrantes y comedores gratuitos realizarán breves marchas locales entre poblados —o a través de ellos— a lo largo de rutas migratorias populares, “como una forma de subrayar el tipo de cosas que podrían ocurrirles a los migrantes centroamericanos”, incluidos los secuestros, abusos sexuales y asesinatos, dijo.

En los últimos años, estas protestas se han vuelto cada vez más ambiciosas. En 2014, una caravana partió desde Tenosique, en el estado de Tabasco, con el plan de ir a Palenque, en Chiapas. Sin embargo, el movimiento ganó impulso a medida que avanzaba hacia el norte y siguió su camino, contó Mensing.

Fue la primera caravana en llegar a la frontera con Estados Unidos.



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