Agropecuaria

La agroecología como "bandera" de los movimientos sociales latinoamericanos

2018-04-09

Para entender su evolución en la región hay que remontarse a la década de...

Belén Delgado

Roma, 8 abr (EFE).- La agroecología surgió hace décadas en América Latina como reacción a la exclusión de los pequeños agricultores y ahora recobra peso con ayuda de los movimientos sociales, que la tienen por "bandera del desarrollo".

Así lo argumenta la presidenta de la Sociedad Científica Latinoamericana de Agroecología (SOCLA), Clara Nicholls, que esta semana participó en Roma en el segundo simposio internacional sobre ese tipo de agricultura tras el primero celebrado en 2014.

Para entender su evolución en la región hay que remontarse a la década de 1960, cuando numerosos gobiernos promovieron los postulados de la Revolución Verde, entre ellos la introducción de variedades mejoradas, pesticidas, fertilizantes y tecnologías de irrigación con el fin de aumentar la productividad.

Nicholls precisó a Efe que "las organizaciones no gubernamentales fueron las primeras en acudir en ayuda de los pequeños agricultores que habían sido dejados de lado" con ese sistema intensivo.

Como alternativa promovieron la agroecología, basada en conocimientos y prácticas tradicionales de indígenas y campesinos de Mesoamérica, los Andes y otras zonas rurales de América Latina.

Este modelo se centra en aprovechar las interacciones entre plantas, animales, seres humanos y medioambiente sin insumos externos como químicos o semillas transgénicas.

Su estudio cobró impulso luego en las universidades y actualmente está "en manos de los movimientos sociales", que están "empujando las políticas públicas necesarias para poder avanzar" y "han tomado la agroecología como bandera del desarrollo", según la experta.

Nicholls aboga por mantener su "identidad social y política", ahora que ya tiene "suficiente evidencia científica", y distinguirla de otros conceptos relacionados, pero no siempre, como la agricultura orgánica, la intensificación ecológica o las prácticas agrarias adaptadas al clima.

SOCLA iniciará este año el rediseño de explotaciones agrícolas en Puerto Rico y Haití, que sufrieron cuantiosos daños en septiembre pasado por el paso del huracán María.

Servirán de inspiración las medidas adoptadas por Cuba frente a esos sucesos extremos y los estudios que muestran que "las fincas más diversificadas resisten mejor los huracanes que las convencionales", apunta la especialista, para quien "el cambio climático es también una oportunidad de transformar los sistemas agrarios".

Nicaragua y Brasil son algunos países en los que más ha progresado la agricultura ecológica, aunque las experiencias se extienden a otros tantos.

En el norte de Colombia, un sistema silvopastoril contribuyó a rehabilitar un paisaje degradado, incrementando los pastos.

Las vacas, por ejemplo, pasaron de dar 1,7 litros de leche diarios a más de 4 litros en cinco años, según Nicholls.

En México destacan los esfuerzos para rescatar la milpa, un sistema ancestral maya donde se mezclan distintos cultivos y que "está en peligro por el maíz modificado genéticamente y el glifosato", señaló en el congreso la representante de la ONG Vía Orgánica Mercedes López.

En opinión de la activista, falta información sobre los daños que causan el modelo agroindustrial y los intereses corporativos de las multinacionales, mientras se necesita más voluntad de los gobiernos para implementar políticas y cooperación entre ecologistas y movimientos sociales.

A la defensa de la gestión sostenible de los recursos naturales y la biodiversidad se sumó Rolando Tencio, ingeniero del Ministerio de Agricultura de Costa Rica que ha capacitado a cientos de agricultores en la utilización de insectos, hongos, levaduras y plantas de los bosques para elaborar abonos orgánicos y biofertilizantes.

Esos productos ya se han probado en el cultivo de aguacates, manzanas y ciruelas, dijo el técnico, que ha elaborado un manual para los que deseen seguir el mismo camino.

El productor Roberto Gortaire, del Colectivo Agroecológico del Ecuador, destacó la importancia del aprendizaje "de campesino a campesino" y de la "libre circulación de las semillas frente a la biotecnología".

Instó a las organizaciones sociales a "no desmovilizarse para no seguir retrocediendo" y puso de ejemplo a las 15,000 familias de agricultores que en su país participan en "circuitos solidarios" con los que conectar con los consumidores y sensibilizarlos en ferias, barrios y escuelas.

"Solo necesitamos que nos den valor a lo que estamos haciendo", recalcó Gortaire, uno más entre los 750 millones de pequeños productores que hay en el mundo. 


 



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