Internacional - Seguridad y Justicia

Rohaní afronta el reto nuclear entre gran presión interna y baja popularidad

2018-05-14

La decisión de Estados Unidos de retirarse del pacto, la mayor apuesta política de...

Marina Villén

Teherán, 14 may (EFE).- El presidente iraní, Hasan Rohaní, y su Gobierno afrontan un gran reto a nivel interno debido a la complicada situación económica y a las presiones por negociar con dureza la permanencia o no de Irán en el acuerdo nuclear de 2015.

La decisión de Estados Unidos de retirarse del pacto, la mayor apuesta política de Rohaní, y volver a imponer sanciones, que hundirán aún más la maltrecha economía de Irán, ha sido el último golpe a la crisis del Ejecutivo.

La popularidad del presidente moderado está bajo mínimos debido a la inflación, el desempleo y la devaluación de la moneda local, así como a medidas como el bloqueo de Telegram, que suponen un incumplimiento de sus promesas de dar mayores libertades sociales.

Los conservadores o "principalistas" están aprovechando para afilar sus colmillos y presionar al Gobierno, criticando la apertura a Occidente de Rohaní y abogando incluso por la retirada de Irán del acuerdo nuclear, en multitudinarias protestas el pasado viernes.

En opinión del analista político y sociólogo iraní Babak Musavifard, la razón de la caída de popularidad del presidente es la mala situación general, y "la salida de EU (del acuerdo) no favorece a Rohaní, pero tampoco a los conservadores".

Musavifard dijo a Efe que los votantes de Rohaní siguen apoyando el pacto nuclear -firmado entre Irán y seis grandes potencias mundiales- y el proyecto de apertura internacional del presidente, pese a que la incertidumbre planea sobre ambos programas.

Por su parte, los conservadores "están satisfechos con lo ocurrido y tienen en mente llegar al poder, pero no van a conseguir más votos", según el sociólogo, quien consideró que, de celebrarse elecciones, habría "una alta abstención" por "la desilusión" generalizada de la población.

Algunos diputados conservadores han agitado la posibilidad de una moción de censura para destituir a Rohaní, mientras otros están presionando para que las negociaciones con el resto de firmantes del pacto -Rusia, China, el Reino Unido, Francia y Alemania- no se alarguen.

El influyente ayatolá Ahmad Yanatí, presidente de la Asamblea de Expertos, criticó ayer el desempeño de los negociadores nucleares hace tres años y exigió que, en la reunión de mañana entre los ministros de Exteriores de Irán, Francia, el Reino Unido y Alemania, "se adopten serias garantías para permanecer en este acuerdo".

Yanatí también señaló que "el presidente debe pedir disculpas al pueblo" por el fracaso del pacto y por "no haber respetado las líneas rojas del líder" supremo, Ali Jameneí, quien -a su juicio- solo lo aceptó "por la insistencia del Gobierno".

Al respecto, Rohaní denunció hoy que "aquellos que deberían lamentarse por sus posturas erróneas previas, tienden a atacar implacablemente los logros nacionales".

La presidencia iraní aseguró, además, que el Gobierno siempre ha luchado para "liberar al país de las sanciones brutales" y que el equipo negociador hizo todo lo que estaba en su mano para garantizar "los mayores beneficios con las menores concesiones".

Este enfrentamiento dialéctico se produce después de que el propio líder supremo dijera el miércoles que el gabinete se encuentra "ante un gran examen", y urgiera a obtener "garantías sólidas" de los países europeos.

Pese a estas advertencias, la misma decisión de permanecer por ahora en el acuerdo nuclear ha tenido que contar con la aprobación de Jameneí, quien tiene voz en todas las políticas importantes de la nación.

"El Gobierno debe seguir las directrices del líder, no puede dar ni un paso pequeño sin su visto bueno", comentó el analista Musavifard, quien dibujó un tablero de juego en el que cada parte tiene "un papel", y uno de ellos es la firmeza y suspicacia mostrada por Jameneí.

También han presionado al respecto los poderosos Guardianes de la Revolución de Irán, en el punto de mira de Occidente y blanco de sanciones estadounidenses, que han augurado el fracaso del pacto debido a la gran dependencia de Europa de EU.

Los Guardianes, con una amplia influencia en el plano político y económico, no dejarán tampoco pasar esta oportunidad de debilidad de Rohaní para afianzar su posición, lo que podría tener asimismo consecuencias negativas para las relaciones de Irán a nivel internacional.

Se salve o no el acuerdo nuclear, los movimientos en Irán para sacar rédito político de la situación creada por EU ya se han puesto en marcha, con consecuencias todavía inciertas.



JMRS