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Cinco claves de la Supercopa de Europa del Atlético de Madrid

2018-08-16

El Atlético fue concreto en ataque. Es una de las cuestiones en la que incide Simeone en...

Iñaki Dufour

Madrid, 16 ago (EFE).- El Atlético de Madrid conquistó su tercera Supercopa de Europa desde el formidable partido de Diego Costa, la efectividad en ataque, la aportación de los cambios, la fe del equipo cuando la final parecía ajena a sus intereses y la llegada de Saúl Ñíguez, el goleador que desequilibró el duelo en la prórroga.

1 - DIEGO COSTA:

Sólo había disputado una hora en esta pretemporada, mermado por alguna molestia física en el penúltimo tramo de la preparación veraniega, pero su entrada en competición fue imponente. Su formidable versión en la Supercopa impulsó al equipo rojiblanco durante el 'combate' que mantuvo con Sergio Ramos en Tallin. Fue el motor ofensivo del equipo y el goleador indispensable desde su puesta un escena, el golazo que adelantó al bloque rojiblanco a los 50 segundos, hasta el oportuno remate en el minuto 78 para rescatar a su conjunto cuando se sentía derrotado y sin recursos para empatar. Además, también participó en el 2-3 de Saúl Ñíguez.

2 - LA PEGADA OFENSIVA DEL ATLÉTICO:

El Atlético fue concreto en ataque. Es una de las cuestiones en la que incide Simeone en cada partido de cada temporada como una cualidad esencial y determinante para cada cualquier desafío. En Tallin, el conjunto rojiblanco intentó ocho tiros a portería, tres fueron bloqueados por sus rivales, cinco tomaron el destino de los tres palos y cuatro terminaron en gol, según las estadísticas oficiales de la UEFA. Una eficacia casi del cien por cien para levantar la Supercopa. Su pegada fue incontestable cuando se adelantó por medio de Diego Costa a los 50 segundos y cuando reencontró los goles en momentos clave en el tramo final y la prórroga. Entre medias no conectó ninguna ocasión.

3 - LA APORTACIÓN DE LOS CAMBIOS:

Simeone insistió en cada declaración en ese aspecto como un asunto transcendental para definir la Supercopa para el Atlético. Cada uno de los tres primeros cambios -Correa por Griezmann, Vitolo por Rodri y Thomas por Lemar- dieron una velocidad más al equipo, con participación decisiva de cada uno como asistentes. Correa dio el pase del 2-2 a Diego Costa; Thomas, con el que el técnico buscó llegada por detrás de Costa, arrebató el balón a Varane y sirvió el 2-3 a Saúl Ñíguez y Vitolo dio el 2-4 a Koke. "Nos dieron energía y piernas. Nos dieron más fuerza", resaltó luego el técnico.

4 - LA LLEGADA DE SAÚL:

Atento a la salida del balón de Toni Kroos desde el principio del encuentro -cada vez que agarró la pelota el alemán dio un paso adelante para acecharle con la presión-, no apareció en ataque hasta la prórroga, con esa llegada de segunda línea que forma parte de las cualidades más destacadas de un futbolista con múltiples condiciones y que tanto daño hace a cualquier rival. En el minuto 98, asomó por primera vez por el área contraria y anotó el golazo que rompió la final: una precisa, potente y estética volea con la izquierda que supuso el tercer tanto del equipo rojiblanco.

5 - LA FE DEL EQUIPO:

El Atlético encaró la media hora final del partido contra las cuerdas, con el gol en contra de penalti de Sergio Ramos, sometido entonces al control del Real Madrid, sin una sola ocasión sobre la portería de Keylor Navas, pero también con una insistencia que nunca decayó. Agarrado a la fe de Juanfran, que fue a buscar un balón que era de Marcelo, para el 2-2; a la de Diego Costa, siempre en la pelea por el gol, o la de Thomas, que presionó a Varane al borde del área para recuperar la pelota y asistir en el 2-3, se reenganchó y venció un partido que no parecía suyo momentos antes.



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