Derechos Humanos

Birmania condena a dos periodistas de Reuters por informar sobre los rohinyá

2018-09-03

El juez anunció el veredicto frente a un tribunal repleto de periodistas y...

Richard C. Paddock

BANGKOK, Tailandia — Dos reporteros de Reuters que descubrieron una masacre de habitantes rohinyá en Birmania fueron declarados culpables de tener documentos clasificados y fueron condenados a siete años en prisión.

El juez anunció el veredicto frente a un tribunal repleto de periodistas y diplomáticos que le han dado seguimiento al caso debido a las implicaciones para la libertad de prensa en el país asiático.

Los periodistas Wa Lone, de 32 años, y Kyaw Soe Oo, de 28, fueron arrestados a mediados de diciembre después de que un policía insistiera en reunirse con ellos en un restaurante en Rangún y les dio unos papeles enrollados.

Los reporteros dijeron a lo largo del juicio que el oficial les quería tender una trampa, pues fueron arrestados en cuanto dejaron el restaurante y ni siquiera tuvieron oportunidad de ver los documentos.

En ese entonces los periodistas de Reuters investigaban la masacre de diez habitantes de la minoría étnica rohinyá por parte de integrantes del ejército y de civiles budistas. Su reportaje, con fotografías de las víctimas amarradas e hincadas antes de su ejecución, fue publicado después del arresto.

La masacre ocurrió como parte de una serie de ataques violentos contra los musulmanes rohinyá por parte de las fuerzas armadas y por multitudes budistas, que forzaron a cientos de miles de personas a buscar refugio en Bangladés. Naciones Unidas ha dicho que hay indicios claros de una campaña de limpieza étnica.

“Esta decisión me enoja tanto”, dijo Wa Lone después de que fuera anunciada la condena. “No hice nada malo”.

En el juicio, la defensa de los reporteros argumentó que ni uno solo de los diecisiete testigos de la fiscalía ofreció prueba alguna de un delito.

Un testigo que dijo que estuvo presente durante el arresto admitió cuando fue cuestionado por la defensa que había escrito la dirección de esa detención en su mano para no olvidarla.

Otro oficial reconoció que quemó las notas del arresto; otro testigo dijo que la información en los documentos enrollados en realidad ya había sido publicada en otros reportes noticiosos antes del arresto.

Un capitán de policía declaró ante la corte que las detenciones fueron arregladas y que la evidencia fue plantada; fue castigado con un año en prisión por violar el código disciplinario.

“Voy a revelar la verdad porque los policías de cualquier rango deben mantener su integridad”, le dijo a la prensa el capitán, Moe Yan Naing. “Es cierto que se les tendió una trampa”.

Organizaciones de defensa de periodistas y de la libertad de prensa, así como diplomáticos de varios países, habían pedido la liberación de los dos reporteros.

La gobernante de facto, la premio nobel de la paz Aung Sang Suu-Kyi, dijo en junio que los hombres “fueron arrestados porque rompieron la Ley de Secretos Oficiales”, medida de la era colonial. Suu-Kyi, quien pasó quince años en arresto domiciliario durante un gobierno de junta militar, ha sido muy criticada en el último año por no pronunciarse sobre lo que muchas personas consideran es un genocidio de los rohinyá.

La nueva alta comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, la expresidenta chilena Michelle Bachelet, criticó que la condena se diera “tras un proceso legal que claramente incumplió estándares internacionales”.

“Envía un mensaje a todos los periodistas en Birmania”, agregó, de que “deben elegir entre la autocensura o ponerse en riesgo de ser procesados”.



Jamileth