Cuentas Claras

La gira financiera de la triste figura

2019-01-25

Ya este año se ha vendido deuda de Indonesia, Filipinas, Arabia Saudita, Turquía y...

Por Efrén flores | Revista Siempre

Quiero comenzar este artículo con una nota positiva: el equipo económico de la nueva administración se estrenó en días recientes en los mercados internacionales al levantar 2 mil millones de dólares mediante emisión de bonos a 10 años realizada en Estados Unidos y en la que participaron inversionistas de América, Asia, Europa y Oriente Medio.

Ya este año se ha vendido deuda de Indonesia, Filipinas, Arabia Saudita, Turquía y Uruguay.

Lo que debe quedarnos claro es que la colocación mexicana fue por dos mil millones de dólares con rendimiento de 4.577 por ciento o 185 puntos base por arriba del rendimiento de los bonos del Tesoro con vencimiento similar.

Conviene destacar que no es que los mercados internacionales hagan cola para comprar deuda de la cuarta transformación. Ocurre que de los emergentes, México hasta este momento es de los más estables, las condiciones internacionales demandan sobretasa alta (hubiera sido mejor esperar un poco); la tasa base de la Reserva Federal de Estados Unidos subirá quizás una vez este año, dada la desaceleración económica de ese país. En ese escenario los mercados compran riesgo.

Ya he insistido en que las finanzas internacionales no tienen patria. Van hacia la ganancia. En ese sentido no les interesa ni la cancelación del aeropuerto de Texcoco, ni que se gaste el dinero en subsidios no productivos ni con retorno financiero, ni desabasto de gasolina, ni guardias nacionales. Si hay garantías financieras y si las sobretasas que demandan se aceptan, invierten. Claro está que hay excepciones, países cadáveres, como Venezuela o Cuba. Pero si colocan en Filipinas, ¿cómo no van a invertir financieramente en México?

El grave problema para México va más allá de la noticia heroica arriba descrita.

También este mes de enero una comitiva de la SHCP, Secretaría de Energía y por supuesto Petróleos Mexicanos hicieron una gira o roadshow por Nueva York, que fue un desastre y tendrá posibles consecuencias para el grado de inversión de la paraestatal.
L
a triste gira por Nueva York

Con gran seguridad llegaron a su gira, al roadshow por Nueva York, los altos directivos del gobierno. Resultó desconcertante para propios y extraños el ridículo en el que quedaron y dejaron al nuevo gobierno, la pérdida de confianza en la economía energética mexicana, y los cálculos que ya se realizan en todo el mundo de impactos negativos para la economía mexicana, dada la negligencia e ineptitud de algunos de sus empleados públicos.

Sí, hablo de enero de 2019. Ahí llega la gente de Pemex, Energía y la SHCP a Nueva York. Su presentación de planes para impulsar la producción de petróleo y de ahí a gasolinas, el financiamiento de la nueva refinería de Tres Bocas, Tabasco, y la estrategia para mantener sus márgenes de EBITDA (acrónimo de “ganancias antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización”).

Los empleados gubernamentales se negaron a estimar cuanta deuda emitirán este año, dijeron que están aún evaluando condiciones de mercado y dijeron que bien pueden cubrir pasivos con líneas de crédito.

El problema es que estos representantes del gobierno no pudieron explicar a satisfacción de los mercados organizados por nada menos que Barclays, una estrategia aceptable para mejorar la estructura financiera y operativa de la empresa. Gran cantidad de analistas financieros esperaban una profunda y profesional explicación con análisis “del nuevo milagro mexicano”, y se quedaron degustando memelas financieras.

Como mexicano me da mucho coraje que vayamos a bailar el danzón de la burla frente a los mercados financieros internacionales. Pero aún más me sorprende que se lancen estos funcionarios a provocar un descrédito tan oneroso a la economía nacional.

Yo no tengo nada contra Guatemala. Pero para que se hayan elevado voces de analistas que dijeran que las presentaciones estuvieron más a nivel de Guatemala que de Colombia, en la escala de mercados emergentes…

El director de finanzas de Pemex aseguró, como si de alumnos de telesecundaria se tratara, que no hay riesgo de flujo de caja para este año, pues ya se tienen líneas de crédito por 6,700 mdd y 32,500 mdp para cubrir obligaciones 2019.

Los riesgos que vienen

El presidente López Obrador y su séquito deben de entender que hablar frente al pueblo, en concentraciones político sociales es una cosa, y un roadshow es muy, pero muy distinto. Los mercados mundiales financieros no juegan así. En estos últimos se tiene que trabajar en escenarios de democracia más que pura. Hay que hablar con toda la transparencia, con todos los datos en la mano, y perfectamente preparados para enfrentar todo tipo de ángulos con que jueguen los analistas, sean escenarios razonables, favorables o aun los absurdos. Cualquier duda, más aún la percepción de incapacidad, incidirá sobre el costo financiero para el sector público, lo que impactará —como ya ocurrió a partir de la gira comentada— en tasas y en la expectativa de que se degradará la calificación financiera de Pemex, por lo que cada crédito que solicite lo obtendrá con tasas mucho más caras.

México es —o era—, lo veremos en los próximos meses, uno de los países emergentes más seguros para invertir, y por lo menos desde 1998, con una moneda que se fue fortaleciendo hasta convertirse en la segunda moneda para intercambio de bienes mas cotizada entre países emergentes, después del yuan chino, que es la primera. Todo lo anterior son pequeñas semillas sembradas con disciplina financiera y económica, prestigio pintado por grandes hombres de negocios, políticos serios, financieros de ligas mayores y servidores públicos dedicados así como conocedores de los temas específicos.

Gente como el actual secretario de Hacienda, los dos candidatos a vicegobernadores del Banco de México entienden perfectamente la fragilidad de las estrategias que se tienen que implantar, para alcanzar esos niveles de estabilidad macroeconómica, esenciales para de ahí operar con eficiencia las grandes empresas de gobierno, del sector privado, conseguir créditos baratos para el financiamiento estructural del desarrollo. Imposible que una política subsidista sustituya esta verdad que aún países con economías centralmente planificadas como China o Vietnam siguen a la letra, o naciones que luchan por superar a sus brutalmente pobres poblaciones, como es el caso de India.

Los grandes riesgos del roadshow de la triste figura

La prioridad del gobierno es revertir la baja en la producción de petróleo crudo, para alcanzar los 2.45 millones de barriles por día para 2024.
    
Sin embargo, los campos petroleros que los representantes del gobierno presentaron en su gira por Nueva York, como Ixachi, representan grandes incógnitas en la práctica. Las reservas de ese yacimiento son dos terceras partes de gas y a profundidades de perforación de siete mil metros, lo cual no se ha hecho en el país por más de cuarenta años.

Pemex necesita recursos adicionales del gobierno federal, para construir la séptima refinería de Dos Bocas, Tabasco, pero los empleados públicos no pudieron explicar de dónde provendrán los recursos. No presentaron ninguna tabla de planeación, salvo los 25 mmdp de inyección para este año.

Peor aún. Declararon en Wall Street que gran parte de los recursos necesarios para esa obra se obtendrían de la recuperación de recursos del robo de combustibles.
    
Como resultado del roadshow, los 5.4 billones de dólares en bonos con fecha de vencimiento 2027 de Pemex subieron más de 40 puntos base después del encuentro financiero.

Pemex es la empresa petrolera más endeudada del mundo, con 83 billones en bonos y otros 35 billones en créditos.
    
A decir de los analistas, los representantes del sector energético no tuvieron la más mínima capacidad para transmitir un mensaje claro, de acuerdo con unos 50 inversionistas institucionales que se dieron cita en un encuentro en Manhattan y posteriormente en las oficinas de Barclays.

El director de finanzas de Pemex, Alberto Velázquez, no encontró la manera creíble de explicar cómo corregirán la tendencia deudora de Pemex, ni la estrategia para revertir la baja producción petrolera, ni la capacidad de refinación con las seis refinerías existentes, sumadas a la nueva por iniciar construcción este año.
    
Bank of America al igual que Stone Harbor Investment, que es una muy importante tenedora de los bonos de la paraestatal, se mostraron desencantados, decepcionados, y ajustaron negativamente las perspectivas de crecimiento 2019-2020 para la economía mexicana, así como para su sector energético.
    
Analistas consideraron que el CFO de Pemex perdió toda credibilidad.
    
Los representantes de Pemex tienen que hacerle frente a maduraciones de deuda por más de cinco billones de dólares para este año, y aún así insistieron en que no necesitarán recurrir al mercado de bonos.
    
Tampoco explicaron la manera en como le darán servicio a un gasto de capital por 13,700 millones de dólares que tienen contemplado para este año.
   
A decir de analistas, puede esperarse una baja en la calificación de la deuda de Pemex.

Concluyo así, en seco, como todo indica que fueron las reuniones de la gira neoyorquina. Cualquier calificativo sobra, tal vez sea insuficiente.

Así es que, por favor, no se deje llevar por la colocación de bonos por 2 mil millones de dólares de deuda pública en mercados internacionales. Por supuesto que iba a ser comprada por los mercados, máxime con una importante prima arriba de tasa base del Tesoro estadounidense, en momentos en que aumenta la demanda por riesgo, dado el escenario económico financiero estadounidense. Es más, pudieron esperar un poco más de tiempo para hacer su primera colocación, que, entre paréntesis, va en tiempo con las metas para este año. Les urge financiamiento para su refinería, su tren y sus apoyos sociales; todos ellos programas de desarrollo consistentes con 1970, en pleno siglo XXI.


 



regina

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