Contra Espada

Los "incendios" de Theresa May 

2017-06-16

El incendio de la torre Grenfell ha adquirido entre tanto las dimensiones de una tragedia nacional:...

CARLOS FRESNEDA / El Mundo


Todo son "incendios" alrededor de Theresa May. La primera ministra británica ordenó la apertura de una investigación oficial sobre la tragedia de la torre Grenfell de Londres, pero la presión política crece por todos los flancos. La oposición laborista ha pedido ahora la cabeza de su nuevo jefe de Gabinete y ex ministro de Vivienda, Gavin Barwell, que se comprometió a una revisión a fondo de las medidas antiincendio en los bloques de pisos públicos y nunca la llegó a ejecutar.

El incendio de la torre Grenfell ha adquirido entre tanto las dimensiones de una tragedia nacional: al menos 17 muertos y 78 heridos, aunque la policía advierte de que el recuento de víctimas puede durar varias semanas, dadas las dificultades de los bomberos para rastrear el edificio calcinado de 24 pisos.

La indignación aumenta por horas entre los vecinos, que denunciaron hace seis meses las pésimas condiciones de seguridad del edificio y advirtieron que una "catástrofe" era inevitable. Varios especialistas en seguridad han alertado por su parte sobre el papel que el revestimiento usado en la reciente remodelación de la torre (placas de aluminio con un relleno de polímero termoplástico) pudo tener en la rápida propagación del fuego.

"La gente necesita respuestas y la investigación oficial se las va a dar", declaró Theresa May tras su visita al lugar del siniestro. La 'premier' fue informada por los bomberos, pero se mantuvo a distancia de los residentes y de los familiares de los "desaparecidos", que han llenado el barrio de pancartas como "¡Justicia para Grenfell!" o "¡Encarcelad a los responsables!".

"La verdad está saliendo a flote", declaró a su paso por la zona el líder de la oposición laborista Jeremy Corbyn, que ha decidido aumentar la presión sobre la 'premier' en un momento especialmente crítico, con el inicio de las negociaciones del 'Brexit' a la vuelta de la esquina (el 19 de junio) y la espada de Damocles del Discurso de la reina (21 de junio) para marcar el arranque de su nuevo Gobierno.

Theresa May estaba de hecho dispuesta a anunciar el acuerdo de "apoyo y confianza" con el Partido Unionista Democrático (DUP) el mismo miércoles. La conmoción causada por el incendio de la torre Grenfell -apenas 11 días después del atentado del Puente de Londres- forzó sin embargo un aplazamiento, aprovechado por la propia May para ganar tiempo y mantener contactos con el resto de partidos políticos de Irlanda del Norte.

Gerry Adams, el líder histórico de Sinn Féin, visitó el jueves Downing Street por primera vez en una década y acusó directamente a May de violar el Acuerdo del Viernes Santo. Según Adams, la posibilidad de un pacto entre el Partido Conservador y el DUP para lograr una mayoría en el Parlamento birtánico supone una "ruptura" del papel de del Gobierno británico como "garante" del proceso de paz en Irlanda del Norte.

La presión por cuenta del incendio de la torre Grenfell llamó entre tanto a las puertas del número 10. La oposición laborista pedirá la comparecencia en el Parlamento del jefe del Gabinete Gavin Barwell, que deberá responder por qué no actuó tras la recomendación judicial en el 2013 de revisar los sistemas antiincendio de las torres de viviendas públicas (tras un fuego que se cobró seis víctimas en la Lakanal House, también en Londres).

"Lo ocurrido en la torre Grenfell equivale a una negligencia criminal", denunció el diputado laborista David Lammy, que tiene una amiga entre los "desaparecidos", la artista Khadija Saye. "La tragedia ha servido para demostrar cómo el distrito más rico del país (Kensington y Chelsea) trata a sus vecinos menos favorecidos. Cualquier político que haya buscado votos en las últimas elecciones lo habrá descubierto con sus propios ojos: no hay manera de escapar de estos edificios, carecen de los más básicos elementos de seguridad, no hay mangueras, las alarmas no funcionan... Francamente, tendría que haber detenidos".

"Lo ocurrido es un desastre que llevaba cociéndose desde hace tiempo", advirtió por su parte el arquitecto Sam Webb, que hizo un informe para el Ministerio del Interior a finales de los 90 sobre las torres de viviendas públicas y llegó a la conclusión de que la mitad de ellas no reunían las condiciones de seguridad.

"Hay mucha gente atrapada aún en edificios construidos en la posguerra, con material altamente inflamable y sin mangueras ni sistemas antiincendios", declaró Webb a The Guardian. "La respuesta a nuestro informe fue que no se podía hacer nada sin dejar a mucha gente sin casa. La manía del Gobierno por desregular los estándares de seguridad ha hecho el resto".



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