Contra Espada

Los fuegos abiertos de Theresa May en el Brexit 

2017-12-06

Todo son fuegos en la traca final del Brexit. El "problema irlandés" ha revuelto...

CARLOS FRESNEDA 

Todo son fuegos en la traca final del Brexit. El "problema irlandés" ha revuelto el gallinero político en el Reino Unido en la semana crítica en la que se decide el ser o no ser de las negociaciones. Theresa May intentó recuperar a duras penas la compostura perdida tras su paso por Bruselas, mientras el ministro para el Brexit David Davis intentó aplacar la furia en el Parlamento.

"No habrá trato diferencial para Irlanda del Norte", advirtió Davis, que se sacó de la chistera la fórmula con la que espera cuadrar el círculo y conquistar en último extremo el "sí" de los renuentes unionistas. Tomen nota: el "alineamiento regulatorio" con la UE (que afectaría a sectores muy concretos de la actual unión aduanera) podría aplicarse al final y por extensión a todo el Reino Unido. Y quien pueda entender que entienda.

Los unionistas

Los últimos en llegar al banquete del Brexit han sido los primeros en aguar la fiesta cuando ya estaba servido el postre. Theresa May estaba ya en la mesa con Jean-Claude Juncker cuando recibió el tirón de orejas de Arlene Foster, líder del Partido Unionista Democrático (DUP). Que no había "acuerdo" sin ellos. Que no iban a permitir que Irlanda del Norte tenga un tratamiento distinto al del resto del Reino Unido en el momento de dejar la UE.

May no tuvo más remedio que parar motores. El pacto de "apoyo y suministro" con el DUP le pasó factura en el momento menos deseado. El Partido Conservador necesita desesperadamente el apoyo de los 10 diputados del DUP para lograr en el Parlamento la frágil mayoría con la que gobierna. La ruptura del pacto dejaría el Reino Unido en una situación ingobernable y forzaría seguramente la convocatoria de nuevas elecciones.

La "premier" pidió pues una prórroga final para intentar convencer a Foster, que el martes exteriorizó su cabreo con May por haberle ocultado el borrador del acuerdo con Bruselas hasta el último momento. Los unionistas del DUP darán difícilmente su brazo a torcer. Son férreos defensores del Brexit "duro" (pese a que la permanencia ganó por 56% a 44% en Irlanda del Norte) y piensan hacer valer su histórica posición de fuerza en Westminster.

Los "brexiteros"

La resistencia "unionista" ha servido para reavivar el fuego en el ala dura de los "tories". El ultraconservador Jacob Rees-Mogg fue el primero en dar la voz de alerta: "No hemos decidido desmantelar el Reino Unido para acceder a las demandas del Gobierno de Irlanda".

El ex ministro Iain Duncan Smith recogió el envite y envió también el mensaje a May: "La "premier" ha de ser plenamente consciente que, en el momento de abordar la cuestión de la frontera, la cuestión es que Irlanda del Norte siga siendo una parte integral del Reino Unido, y que por tanto no puede haber una "divergencia regulatoria" con el resto del país".

El ministro de Exteriores, Boris Johnson, y el de Medio Ambiente, Michael Gove, han guardado un proverbial silencio después del acuerdo "interruptus" del lunes. May había logrado a duras penas el apoyo de la facción "brexitera" de su Gobierno en su ofensiva final y tendrá que luchar a brazo partido para mantenerla hasta el final.

Escocia

Si Irlanda del Norte puede, Escocia también puede. La ministra principal, Nicola Sturgeon, ha reclamado para Escocia el mismo trato preferente. O sea, la permanencia en el mercado único y la unión aduanera. Y de paso ha recordado que la permanencia en la UE recibió en Escocia un apoyo (66%) incluso mayor que el que tuvo en Irlanda del Norte.

Sturgeon ha encontrado en sus últimas demandas a una insospechada aliada: la conservadora Ruth Davidson, que reclama como ella un Brexit "suave" no solo para Escocia, sino para todo el país. "Si el alineamiento regulatorio es un requisito específico para evitar una frontera sin fricciones, entonces debería extenderse a todo el país", declaró Davidson.

Londres

El alcalde Sadiq Khan se ha apuntado también al "bombardeo" de última hora y ha recordado la condición de Londres como bastión de la "permanencia". Por derecho propio, sostiene Khan, la capital británica debería tener también acceso privilegiado al mercado único y a la unión aduanera para "salvar decenas de miles de puestos de trabajo".

Irlanda

Horas después de reconocer su "sorpresa y decepción" por la marcha atrás de May, el primer ministro irlandés, Leo Varadkar, ha decidido "dar espacio" a Theresa May en la partida final y recordarle al mismo tiempo: "La pelota está ahora en la pista británica".

El "taoiseach" irlandés, que acaba de sobrevivir "in extremis" a su propia crisis de Gobierno, ha pedido si embargo a May que escuche a todas las fuerzas políticas de Irlanda del Norte y no solo a los unionistas, y que tenga en cuenta el clamor mayoritario de los irlandeses de uno y otro lado contra la vuelta a la frontera "dura". Dublín tendrá en cualquier caso la carta final en su mano para decidir si se avanza o no a la segunda fase de la negociación. "Y no daremos el visto bueno hasta que no tengamos un compromiso sobre la frontera". Palabra de Varadkar, el primer ministro gay, neófito e hijo de inmigrantes, vilificado estos días por la prensa conservadora británica.



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