Contra Espada

Se acerca el "showdown" sobre espionaje ruso

2018-03-19

Pero los temores continúan, mientras no se aplacan las voces sobre nuevas salidas en la...

Serena Di Ronza | ANSA

   
Donald Trump ataca a Robert Mueller, señalando como el "showdown" del Rusiagate y por ello ya alimenta temores sobre un posible despido del procurador especial. En una rara prueba de unidad, demócratas y republicanos conformaron una pared: Mueller no se toca, despedirlo sería cruzar una "línea roja" para la democracia.
   
Tras diez meses transcurridos siguiendo la simple regla de atacar a todos a excepción del fiscal especial para la investigación sobre las interceptaciones rusas, el presidente estadounidense escribió en Twitter: "la investigación de Mueller no debería ni siquiera comenzar" porque está basada "en falsos dossier pagados" por Hillary Clinton y los demócratas", atacó el presidente.
   
Luego encareció la dosis: "porque en el equipo de Mueller hay 13 demócratas enquistados, algunos de ellos seguidores de Hillary, y cero republicanos?".
   
Un ataque no que tiene en consideración que Mueller es un republicanos de vieja data: fue nombrado director del FBI en 2001 por George W. Bush y elegido fiscal especial por el republicano Rod Rosenstein. No se salvan de los ataques del mandatario ni siquiera los ex directores del FBI, James Comey y Andrew McCabe, acusados de decir mentiras.
   
Por ellos Trump acuñó la expresión "Fake Memos", refiriéndose a los apuntes tanto de Comay como de McCabe sobre los encuentros con el magnate.
   
"Con McCabe transcurrí poco tiempo y no tomaba apuntes cuando estaba conmigo", tuiteó.
   
En relación a Comey: "mintió cuando se le preguntó si fue una fuente anónima" para la prensa "o si tenía conocimiento de que alguno lo era. Siempre respondió 'no, nunca'. Mintió, como mostró claramente Fox and Friends".
   
Los dardos de Trump agitan al Congreso que vuelve a temer el despido de Mueller. Los demócratas y los republicanos forman equipo: despedir a Mueller "sería el comienzo del fin de su presidencia", advirtió el senador republicano Lindsey Graham.
   
Pero los temores continúan, mientras no se aplacan las voces sobre nuevas salidas en la Administración Trump.
   
El consejero para la Seguridad, H. R. McMaster, se encontraría en la cima de los posibles echados, mientras con el jefe del staff de la Casa Blanca, John Kelly, el presidente llegó por ahora a una tregua.
   
Trastabilla siempre la posición del secretario de Justicia, Jeff Sessions, responsable, según Trump, del nombramiento de Mueller. Y la posición de Sessions se complica también en lo externo. Según versiones recogidas por la prensa, la reconstrucción del mismo en el Congreso acerca de su contrariedad a un encuentro con funcionarios rusos durante la campaña electoral habría sido contradecida.
   
Sessions -expresa la prensa- no habría tenido inconvenientes con la idea del ex consejero de la campaña, George Papadopoulos, de reunirse con exponentes de Moscú.


 



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