Detrás del Muro

El muro coreano se agrieta

2018-01-12

Los dos grupos de representantes no cesaron de intercambiar sonrisas, halagos como el de...

JAVIER ESPINOSA | El Mundo

La jornada de reuniones que se celebró ayer entre representantes de alto nivel de Corea del Sur y del Norte en el enclave de Panmunjom, en la Zona Desmilitarizada (DMZ) que marca la división entre ambos países, confirmó el radical giro que ha registrado la crisis de la Península, dominada durante meses por el espectro de una posible guerra nuclear, que ahora parece recuperar el recuerdo de la era de concordia que vivió la región entre 1998 y 2008.

El encuentro entre las dos delegaciones lideradas por el ministro surcoreano Cho Myoung-gyon, y su homólogo norcoreano Ri Son-Kwon -el primero en dos años-, concluyó con un comunicado conjunto en el que Pyongyang se compromete a participar en los Juegos Olímpicos de Invierno que se celebrarán en la ciudad sureña de PyeongChang y a continuar las conversaciones para rebajar la tensión militar entre las dos naciones, desbordando así el marco deportivo que parecía ser el único objetivo de esta cita.

"No estamos exagerando si decimos que los lazos intercoreanos permanecen más congelados que el propio tiempo. Pero hemos abierto estas discusiones de alto nivel con la aspiración de una mejoría en estas relaciones, como si fuera una corriente que sigue fluyendo por debajo de la gruesa capa de hielo sin congelarse", aseguró el propio Ri recurriendo a un estilo casi poético, muy alejado del habitual tono casi apocalíptico al que suele recurrir su país.

Los dos grupos de representantes no cesaron de intercambiar sonrisas, halagos como el de "huéspedes preciosos" que dedicó Cho a los norcoreanos o estrecharse la mano frente a los periodistas, escenificando imágenes difíciles de entender en un territorio que hace pocas semanas parecía dirigirse de forma acelerada a un conflicto de consecuencias catastróficas.

Sin embargo, Pyongyang continúa negándose a discutir siquiera el futuro de su arsenal nuclear y Ri reaccionó dejando manifiesta su "gran insatisfacción" cuando los surcoreanos plantearon hablar sobre dicho tema.

"Las armas nucleares de Corea del Norte sólo están dirigidas a EU, no a nuestros hermanos, China o Rusia", puntualizó el delegado norcoreano.

La propuesta de Pyongyang estipula que enviarán a la cita olímpica una delegación de alto nivel oficial, además de un equipo de exhibición de Taekwondo, su famoso grupo de animadoras y un conjunto de músicos y cantantes, aunque las dos partes tendrán que reunirse de nuevo para ultimar los muchos detalles que conllevaría esa decisión de cara a la cita deportiva.

Seúl por su parte se mostró partidaria de que las dos delegaciones coreanas desfilen unidas en la jornada inaugural y en la clausura del evento, recuperado así el espíritu que imperaba en la Península durante la década de la llamada Política del Amanecer cuando este tipo de gestos fue una constante en numerosas citas deportivas, incluidos los Juegos Olímpicos de Sidney (Australia) en el año 2000, los de Atenas en 2004 o los Juegos de Invierno de Turín de 2006.

En su esfuerzo para que este deshielo en las relaciones bilaterales vaya más allá de la cita deportiva, el ministro Cho también ofreció reanudar a mediados de febrero los encuentros entre familias coreanas divididas por la guerra de 1953, pero éste último extremo no fue incluido en la declaración final.

Las reuniones entre familiares separados por el conflicto bélico también comenzaron al socaire de la Política del Amanecer en el año 2000 y tienen un enorme potencial para promover la aproximación de los dos estados, no sólo por su simbolismo sino porque el escenario elegido en el pasado fue el enclave turístico de Kumgang, uno de los proyectos de desarrollo común que promovió aquella era de confraternización que vivieron.

Un giro real en la situación política de la Península podría llevar a la reapertura de Kumgang al turismo surcoreano -que dejó de acudir en 2008- y la zona industrial de Kaesong, donde decenas de empresas surcoreanas empleaban a miles de trabajadores norcoreanos.

Ambos enclaves eran elementos básicos de la economía norcoreana, ya que le permitían ingresar una considerable cantidad de divisas.

El factor económico y el evidente progreso del arsenal nuclear y de misiles del líder norcoreano, Kim Jong-un, parecen ser los dos elementos básicos que le han impelido a abrirse ahora al diálogo con Corea del Sur.

Numerosos expertos habían adelantado ya que una vez que el líder norcoreano asumiera que dispone de un arsenal atómico que puede disuadir a Estados Unidos de cualquier intento por acabar con su régimen optaría por conversar con Corea del Sur para intentar aflojar el bloqueo que sufre, que podría revertir el incipiente desarrollo al que asistió su país en los últimos años.



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