Poker de Ases

Industria deprimida

2017-03-20

Como bien lo apunta el Centro de Investigación en Economía y Negocios (CIEN: Balance negativo para...

Carlos Fernández-Vega, La Jornada


Mientras los supuestos responsables de hacer crecer la economía se dedican a pepenar las migajas que –ellos creen– les avienta su "amigo" y "socio", Donald Trump, la situación interna registra menor avance, mayor inflación y peor bienestar social.

Como bien lo apunta el Centro de Investigación en Economía y Negocios (CIEN: Balance negativo para la industria mexicana) del Instituto Tecnológico de Monterrey, campus estado de México, "la actividad industrial mexicana mantiene cifras deprimentes (-0.1 por ciento) que sin duda tendrán un impacto adverso en el ritmo de crecimiento de la economía en general".

Se antoja complicado que solamente el sector terciario pueda cargar con todo el peso y responsabilidad de mantener a flote la totalidad de la actividad económica nacional, más aún cuando están a la vista presiones inflacionarias que limitarán la evolución del consumo en los próximos meses.

En enero pasado las manufacturas registraron un crecimiento anualizado de 4.3 por ciento, uno de los niveles más altos para el primer mes del año desde 2012, cuando se incrementó 6.8 por ciento. Sin embargo, la evolución de dicha industria podría verse limitada el resto del año, particularmente por el desempeño de los bienes de exportación.

El retraso en las discusiones sobre la eventual renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) sólo ha evitado que se disipe la incertidumbre en torno a la evolución que presentará la relación comercial con Estados Unidos, por lo que el desempeño de las exportaciones mexicanas quedará sujeto a los resultados que deriven de las futuras discusiones.

Por su parte, las cifras registradas por el sector de la construcción no fueron del todo favorables, ya que manifestaron una contracción anualizada de uno por ciento. Dicho comportamiento se dio como resultado de la menor asignación de recursos a obras de infraestructura por la Federación (se reduce inversión, no gasto corriente) derivado de los recortes que sufrió el Presupuesto de Egresos tanto del año pasado como el vigente.

Las consecuencias de tal decisión ya se ven reflejadas con cifras negativas en los dos principales subsectores de la construcción: la edificación (-1 por ciento) y las obras de ingeniería civil (-11.1 por ciento). Ante tal escenario, el avance de la industria de la construcción dependerá en gran medida de las inversiones que realice el sector privado, las cuáles tampoco serán cuantiosas de acuerdo con la última encuesta de opinión empresarial.

La inflación durante febrero alcanzó niveles de 4.9 por ciento en términos anuales, impulsada por el incremento en los precios de los energéticos, particularmente de las gasolinas de alto y bajo octanaje (30.7 y 26 por ciento, respectivamente), así como del gas doméstico natural (31.1 por ciento).

Sin duda tales incrementos continuarán surtiendo efectos en el nivel de precios al productor (9.5 por ciento), que se verán reflejados en ajustes al alza en los precios de varios bienes y servicios que deberán pagar los consumidores. Por cierto, los precios de la canasta básica registraron un aumento de 7.6 por ciento, proporción siete veces mayor que la observada en febrero de 2016.

Al revisar el comportamiento del índice nacional de precios al consumidor de las 46 ciudades con mayor relevancia del país, se aprecia que en 19 de ellas se presentaron cifras inflacionarias más altas que las registradas a nivel nacional siendo Matamoros (8.3 por ciento), Ciudad Juárez (7.6), Tepatitlán (7.5), Mexicali (6.9) y Tijuana (6.6) las localidades que sufrieron los mayores incrementos en su nivel de precios. Caso contrario se dio en Tehuantepec (2.7), Huatabampo (3.3) y San Andrés Tuxtla (3.6), que registraron las variaciones inflacionarias más bajas del periodo.

Por objeto del gasto, el aumento en el nivel de precios más significativo ocurrió en los servicios de transporte (12.8 por ciento) debido principalmente al ajuste al alza que sufrieron las tarifas de los combustibles, trasladando dichos aumentos directamente a los costos de los pasajes. En segundo lugar se ubicaron los servicios de salud (5.1 por ciento), seguidos por los servicios de educación (4.6).

En lo que respecta a la inflación de los principales productos para la alimentación se observa que los incrementos de mayor relevancia se presentaron en los productos de origen vegetal. Ejemplo de ello resultan los aumentos en el precio del frijol (24.3 por ciento) y el arroz (10.7). Si bien los productos de origen animal también registraron crecimientos, su magnitud fue menor en comparación con los previamente mencionados, como es el caso de la carne de cerdo (7.3) y la leche (5). Adicionalmente, llama la atención que algunos alimentos mostraron variaciones negativas en su nivel de precios, como ocurrió con el jitomate (-50.5) y el huevo (-2.4).

Por otro lado, los incrementos que sufrieron los precios de los energéticos fueron los de mayor magnitud durante el periodo en cuestión (17.2 por ciento). Dentro de dicha gama de productos, los que registraron los más elevados aumentos fueron las gasolinas, tanto de alto (30.7 por ciento) como de bajo octanaje (26), así como el gas doméstico natural.

A las presiones inflacionarias con las que el Banco de México debe lidiar debe sumarse el reciente incremento de 25 puntos base por parte de la Reserva Federal en la tasa de interés de referencia en Estados Unidos.

Por lo anterior, el banco central de nuestro país podría verse obligado a realizar un aumento adicional a la tasa mexicana en los próximos días para mantener el atractivo de inversión con respecto a su contraparte estadunidense, situación que podría limitar la evolución del consumo al encarecer el costo de los créditos.

Nuestro país ha hecho un esfuerzo para lidiar con la incertidumbre que ha traído consigo eventos de carácter internacional. Sin embargo, aún no se han presentado acciones efectivas que permitan el desarrollo adecuado de los agentes económicos propios de nuestro país.

No contar con una estrategia que permita erradicar las debilidades internas podría convertirse con el paso de los años en un obstáculo más difícil de sortear que la actual inquietud que ha generado nuestro principal socio comercial, concluye el CIEN.

Las rebanadas del pastel

Cierra semana financiera con el dólar a 19.45 por uno y el barril petrolero de exportación a 41.35 billetes verdes, y nada nuevo bajo el sol.



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