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El tratado con Estados Unidos y Canadá en sombras

2018-12-17

"La permanencia de los aranceles a acero y aluminio es un recordatorio del clima...

Marcos Romero | ANSA

El recién estrenado gobierno mexicano se puso en guardia ante los nubarrones que acechan al nuevo tratado de libre comercio de América del Norte por las advertencias de la oposición demócrata en el Congreso de Estados Unidos, que amenazó con revisarlo de nuevo.
    
Si esto sucede "se abrirá una verdadera 'Caja de Pandora' y por esto es mejor no hacerlo", afirmó ante senadores el canciller Marcelo Ebrard, cuando aún no se extinguen los restos de los fuegos artificiales encendidos tras la firma del acuerdo en Buenos Aires el pasado 30 de noviembre.
    
"Si ellos lo modifican, tendríamos nosotros también que revisar las cosas", indicó Ebrard, uno de los hombres más cercanos del flamante presidente Andrés López Obrador.
    
El viceministro para América del Norte de la Cancillería, Jesús Seade, uno de los artífices de la renegociación impulsada por el presidente Donald Trump y que consumió más de un año, señaló que si la líder de los demócratas en la Cámara de Diputados, Nancy Pelosi, cumple su promesa de reexaminar el texto "sería muy disruptivo".
    
Bajo la regla del "fast track", el Congreso de Estados Unidos sólo puede aprobar o rechazar el acuerdo tal y como se firmó, pero puede incluir cambios en textos secundarios.
    
Sin embargo, la amenaza de Pelosi, formulada apenas se conoció la reconquista de la Cámara Baja por parte de los demócratas en las elecciones del 6 de noviembre pasado, abre un período de incertidumbre y hace temer que se desactive la "vía rápida".
    
Otros legisladores demócratas como Elizabeth Warren de Massachusetts y Sherrod Brow, de Ohio, exigieron reabrir el Tratado México-Estados Unidos-Canadá (antes llamado NAFTA por sus siglas en inglés y ahora conocido en México como T-MEC), han demandado que se obligue a México a dar más garantías en materia laboral. "Hay muchos temas que están colgados por alfileres, que podrían ser reabiertos por los tres países", afirmó Seade durante una conferencia en el foro del Atlantic Council, en Washington. Seade dijo que respeta las "preocupaciones" de los legisladores demócratas, pero indicó que "la manera de atenderlas no necesariamente es por medio de reabrir un acuerdo que ha sido cerrado".
    
"Estoy seguro que las preocupaciones presentadas" por los legisladores demócratas "pueden ser atendidas de otras maneras, haciendo más inmediato, más eficiente, por ejemplo, poder recurrir a vías de resolución de disputas laborales", afirmó el vicecanciller.
    
Los especialistas consideran que el peligro de que el Congreso de Estados Unidos dé un portazo al T-MEC está latente desde antes de que se firmara.
    
"Es una isla de libre comercio en medio de un océano de proteccionismo estadounidense. Por eso cabe hablar de precariedad o fragilidad", advirtió el experto Luis Miguel González.
    
"La permanencia de los aranceles a acero y aluminio es un recordatorio del clima proteccionista que prevalece en Estados Unidos. Este impuesto-castigo es ineficiente en términos económicos, pero tiene rentabilidad política", afirmó.
    
Si desde antes de las elecciones de medio término no estaba garantizada la ratificación en el Congreso de Estados Unidos, ahora las probabilidades de que se apruebe son menores porque el presidente Trump ha perdido la mayoría en la Cámara de Representantes. Ante ello, los analistas consideran que la alternativa sería dejarlo como está y regresar a la mesa de negociaciones o sacar a Estados Unidos del acuerdo y dejar el intercambio en la región de América del Norte sólo bajo las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
    
"Cómo le iría a México sin T-MEC y sin TLC? La situación sería terrible, entre otras cosas, porque México no tiene un plan B y para defenderse no puede contar con el marco normativo de la OMC", señala González.
    
El antes llamado TLCAN entró en vigencia en enero de 1994 y hasta ahora ha triplicado el comercio en la región, creando un mercado de unos 450 millones de consumidores y un intercambio de más de un billón de dólares.



JMRS