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¿Qué pasa con el brexit? ¿Es posible una nueva votación?

2018-12-18

Por STEPHEN CASTLE, The New York Times

Hace tan solo unos meses, la mayoría de los comentaristas habría considerado quimérica la idea de una “votación de la gente”, o segundo referendo, sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Ahora, una cantidad cada vez mayor de ellos cree que esa sería la forma de despertar de la pesadilla que ha sufrido el Reino Unido con el brexit.

Es cierto que la primera ministra Theresa May insistió en oponerse a la idea y su obstinación entró otra vez en juego el 17 de diciembre cuando señaló que no habría un segundo plebiscito, porque iba a “fracturar la fe del pueblo británico”.

Sin embargo, se le están reduciendo las opciones, y ya ha cambiado de opinión de forma abrupta en otras ocasiones. La más reciente ocurrió cuando pospuso la votación parlamentaria sobre su atribulado plan del brexit, la cual May ahora aseguró que tendría lugar la semana del 14 de enero.

También el lunes, Jeremy Corbyn, el líder del Partido Laborista de oposición, pidió un voto de censura para May, aunque no presionó para mandar una moción que podría traer abajo su gobierno. Tampoco quedó claro si el voto que pide, que pretende avergonzar a May, podría llevarse a cabo en el futuro cercano.

Tras bambalinas, se dice que algunos miembros del gabinete de May intentan preparar las bases para un segundo referendo en caso de que —ellos estarían pensando “cuándo”— se rechace su plan del brexit. Hay quienes aseguran que el hecho de que May haya sentido la necesidad de rechazar la idea de otro referendo muestra qué tanto se está moviendo el suelo que pisa.

No obstante, quedan muchas preguntas por responder: ¿por qué un segundo referendo? ¿Cómo funcionaría exactamente? ¿En verdad solucionaría el problema? A continuación presentamos una guía del proceso.

El argumento a favor del segundo referendo

En 2016, cuando los británicos eligieron dejar la Unión Europea, respondieron al votar una pregunta directa: ¿permanecer o salirse? Sin embargo, no hubo una discusión muy informada de qué tipo de país sería el Reino Unido si optaba por retirarse. Además, los proponentes del brexit retrataron todo el proceso como una victoria para el Reino Unido, sin ninguna desventaja.

Boris Johnson, quien después se iba a convertir en secretario de Estado para Relaciones Exteriores y de la Mancomunidad, sugirió que el Reino Unido podría salirse con la suya; Michael Grove, el actual secretario del Medio Ambiente, señaló que, en las conversaciones comerciales del futuro, el Reino Unido tendría “todas las cartas” en la mano. Incluso después de la votación, David Davis, el exsecretario del brexit, predijo: “ninguna desventaja con el brexit, solo una ventaja considerable”.

Casi no se habían explorado las complejas negociaciones derivadas de desenredar más de cuatro décadas de integración europea, y se había puesto poca atención a temas cruciales, como por ejemplo el asunto de cómo mantener abierta la frontera irlandesa. Ahora que ha cuajado la realidad, el parlamento está paralizado por las opciones desagradables que enfrenta.

Entonces, el argumento de base para otro referendo es que los votantes saben mucho más ahora que en 2016, y por lo tanto pueden tomar una decisión más informada sobre una resolución crítica en términos históricos, y en el proceso desbloquear el atolladero en el parlamento.

De acuerdo, pero, ¿sobre qué va a votar la gente?

Buena pregunta. La mayoría de la gente coincide en que el plan de May debería ser una de las opciones, ya que, después de todo, es el único plan detallado admisible que ha recibido la Unión Europea. No obstante, ¿cuál sería la segunda opción?

Los defensores del brexit aseguran que la única opción diferente debería ser una ruptura limpia, un “brexit sin negociación”, pues los votantes ya decidieron dejar el bloque en 2016. Sin embargo, un rompimiento tan radical sería perjudicial en términos económicos y probablemente caótico, y eso lo único que la clara mayoría de los legisladores quiere evitar. Muchos de ellos quisieran que la alternativa fuera permanecer en el bloque.

No obstante, ¿por qué solo dos escenarios? ¿Por qué no poner los tres escenarios en la boleta: el acuerdo de May, la salida sin negociación y la permanencia? Esta iniciativa causa cierta inquietud entre algunas personas pues consideran que se corre el riesgo de que se diluya la votación de tal manera que ninguna opción obtenga una gran mayoría y las cosas queden igual de confusas que antes.

Hay quienes han sugerido una votación aún más compleja, en la que tal vez se hagan dos conjuntos de preguntas: primero, si se debe apoyar el acuerdo de May, y después darles a las personas que lo rechacen un opción entre una salida sin negociación y la permanencia. Esto se podría hacer con dos conjuntos de preguntas en una boleta, o tal vez con dos votaciones en dos semanas consecutivas (como sucedió en las elecciones presidenciales en Francia).


Los críticos descartan la idea pues consideran que es otra complejidad incomprensible en un tema sobre el cual una gran parte de la población ya se siente o confundida o aburrida o ambas.

¿Aún hay tiempo, y quién autorizaría la votación?
El Reino Unido tiene programado dejar la Unión Europea el 29 de marzo y necesitaría mucho más tiempo para establecer una fecha y llevar a cabo una campaña adecuada. Sin embargo, se podría posponer el día de la salida, en caso de que las otras 27 naciones estén de acuerdo, una situación que es muy probable que acepten si es por otra votación.

El parlamento podría aprobar la legislación para un referendo, pero en términos prácticos es difícil que suceda si el gobierno no está de acuerdo.

¿Un segundo referendo en verdad solucionaría algo?
Eso está por verse.

Desde 2016, el Reino Unido no ha logrado sanar las divisiones que provocó la campaña del brexit; si acaso, se han profundizado. Liam Fox, el secretario de Comercio, argumenta que, si la permanencia fuera una victoria, la gente como él estaría a favor de votar de nuevo en una serie donde ganaría el lado que obtenga dos de tres plebiscitos.

Una victoria apretada a favor de la permanencia prepararía el camino para décadas de reproches en torno a la Gran Traición, y es posible que vuelva a encender las llamas de un populismo de derecha. Sin embargo, hay personas que creen que el país seguirá dividido sin importar cuál sea el resultado.

En cuanto al argumento de la traición, lo más seguro es que se use para cualquier opción distinta de la salida sin negociación que la mayoría de los legisladores desesperadamente quiere evitar. La mayor parte de los simpatizantes apasionados del brexit ha denunciado el plan de May como algo ni remotamente parecido al brexit que les prometieron.

Por ejemplo, Johnson, un defensor del brexit de línea dura, dijo que los planes de May para la partida eran una “traición atractiva” que dejaría al Reino Unido ante el “dominio colonial de las potencias y los tribunales extranjeros”.

Aunque en definitiva un segundo referendo tiene sus desventajas, sería prematuro descartarlo: en este momento, da la impresión de que ninguno de los resultados del brexit es indoloro.



regina