Cultura

Las termas de Moisés, un remanso sagrado en Egipto que busca peregrinos

2018-02-12

Ambas miran con esperanza los próximos años, una vez que terminen las obras de...

Isaac J. Martín

Ras Sadr (Egipto), 12 feb (EFE).- Relata el Antiguo Testamento que Moisés, en su éxodo hacia la tierra prometida, encontró un manantial salado en el desierto del noreste de Egipto cuya agua convirtió en dulce para beberla, el lugar ahora vive una rehabilitación para atraer a peregrinos.

Contemplando un trasiego de personas que hace tiempo no veía, motivado por la visita de un ministro a las llamadas termas de Moisés, la beduina Soraya Ahmed, de 69 años, pone a punto toda su artesanía en una pequeña tienda de madera y palma seca.

Ella ha sido una de las mujeres que ha pedido al titular de Antigüedades, Jaled al Anani, mientras realizaba una inspección del lugar situado en la localidad de Ras Sadr, en el sur de la península del Sinaí, que "por favor" no le echen de su tierra por la renovación del sitio.

Las termas de Moisés, compuestas por siete fuentes donde el agua se dice que tiene efectos terapéuticos, es uno de los puntos que el Ministerio de Antigüedades y de Turismo quieren convertir en un nuevo destino para los visitantes.

El recinto, que data de la era bizantina y que fue construido sobre los manantiales que se creen que son los citados en la Biblia, era lugar de descanso para los diplomáticos extranjeros hasta comienzos del siglo XX.

Según relató a los periodistas el secretario general del Consejo de Antigüedades, Mustafa Waziri, por falta de mantenimiento, las termas, cuyas profundidades oscilan entre los seis y ocho metros, acabaron abandonadas y cubiertas de arena.

A pesar del abandono, algunos peregrinos continuaron visitando los manantiales, pero en los últimos años "ya no hay apenas turistas", según aseguran a Efe Soraya Ahmed y su compañera de fatigas diarias en las tiendas, Um Ziri, de 53 años.

Ambas miran con esperanza los próximos años, una vez que terminen las obras de renovación, para que las personas caminen de nuevo sobre esta arena sagrada.

La primera fase del proyecto de rehabilitación comenzó a finales de 2015 y terminó relativamente hace poco, sin tener aún una fecha de inicio para la segunda etapa.

Aún falta por pavimentar los caminos, remodelar las tiendas de Soraya, Ziri y de sus colegas, así como instalar bazares, cafeterías, restaurantes, en el marco de esa segunda fase de un proyecto cuyo presupuesto total ronda los ocho millones de libras egipcias, unos 450,000 dólares.

El turismo en Egipto cayó con fuerza por la inestabilidad posterior a la revolución de 2011 y todavía no se ha recuperado debido a los recientes atentados terroristas.

En estos momentos, el Ejército desarrolla una gran campaña militar contra los extremistas que están presentes en el centro y norte de la península del Sinaí, donde opera una filial del grupo yihadista Estado Islámico (EI).

Pese a que las termas se encuentren a unos 200 kilómetros aproximadamente de las áreas afectadas, las mujeres beduinas reiteran que "la guerra está lejos" del sur del Sinaí y que "aquí se vive muy bien".

"Tenemos electrodomésticos, aire acondicionado en nuestras casas. No vivimos como en el desierto", bromean.

El titular de Antigüedades egipcio también quiso destacar este aspecto y dijo que la ofensiva lanzada el pasado viernes y este tipo de proyectos turísticos también son "un mensaje en la lucha contra los terroristas" en Egipto.

Al Anani, acompañado de varios embajadores, aseveró que en el lugar confluyen las tres religiones del Libro -el cristianismo, el judaísmo y el islam.

Además, explicó que por este lugar transitó la Sagrada Familia, pues por aquí pasa la ruta que, según la tradición, tomaron María y José al huir con Jesús a Egipto para escapar del rey Herodes.

Según el relato del segundo libro de la Biblia, dios le dijo a Moisés que cortara una rama del denominado "árbol sagrado" -en cuyos robustos tallos los niños juguetean ahora- para meterla en ese manantial y convertir el agua en dulce y poder beberla, tras haber estado tres días sin catar gota en el desierto.

De acuerdo con el relato, los israelitas que huyeron con Moisés comenzaron a maldecirle por haberles sacado de Egipto, aunque gracias a la obra de dios pudo continuar.

Hoy es la población local quien espera un milagro para que su vida se reconstruya en paralelo con el lugar sagrado. 



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