Internacional - Política

China se prepara para "entronizar" a Xi Jinping 

2017-10-13

Los propagandistas han diseñado el mensaje que pretenden difundir de forma tan detallada que...

JAVIER ESPINOSA / El Mundo

La muestra del Centro de Exhibiciones de Pekín constituye una loa interminable a la logística que ha desarrollado China en este último quinquenio: desde trenes de alta velocidad como el Fuxing (Rejuvenicimiento), a submarinos de última tecnología como el Jiaolong, el telescopio más grande del mundo o decenas de maquetas de misiles en torno a la que representa al Shandong, el primer portaaviones hecho en este país.

Los responsables de la exposición no pretenden ocultar a quien otorgan el mérito de todo ese desarrollo: el líder chino Xi Jinping. El protagonista absoluto de estos últimos años aparece en cientos de fotografías diseminadas por la decena de salas por las que se extiende la presentación: aparece de uniforme arengando a las tropas, acompañando a dignatarios extranjeros o acariciando a un pequeño elefante.

Los propagandistas han diseñado el mensaje que pretenden difundir de forma tan detallada que los visitantes no sólo pueden familiarizarse con el ideario de su dirigente, sino hasta con sus gustos culinarios. Así pueden saber que cuando visitó Fuping en 2012, en la provincia de Hebei, comió pollo asado, ratatouille de cerdo, albóndigas, dumplings y arroz.

O apreciar recibos de otras comidas que realizó el máximo jefe de filas del PCC como aquella que costó 160 yuanes (20 euros), que semeja ser un referente subliminal a la frugalidad a la que se le intenta asociar.

La muestra 'En cinco años' -así se titula, en una clara alusión al quinquenio que ha dirigido Xi Jinping- se inscribe en la avalancha de panegíricos hacia la figura del presidente que se prodigan durante estos días en la capital de esta nación asiática, en vísperas del 18 congreso del Partido Comunista de China (PCC) que debería nominar a su sucesor pero que también puede ser el escenario que anticipe su permanencia en el poder más allá de 2022, quebrando así la tradición política local que exige su retirada en esa fecha.

Conocida en la nomenclatura china como la fórmula de 'quishang baxia' (siete arriba, ocho abajo), este norma no escrita fue dictada por el ex presidente Jiang Zemin en 2002 y establece que sólo los dirigentes de 67 años o menos pueden ascender en el escalafón mientras que los de 68 deben retirarse. Para 2022, Xi Jinping, que ahora tiene 64 años, excedería esa marca.

Sin embargo, desde que ascendió al poder en el último congreso del PCC en 2012, Xi Jinping ha conseguido expandir su esfera de poder en lo que semeja ser un intento por equiparse en la historia a Mao Zedong y Deng Xiaoping, superando incluso la significación del citado Jiang Zemin.

Además de presidente, secretario general del partido, presidente de la Comisión Militar Central, el año pasado Xi Jinping fue designado como líder "central" del país, un título que también recibieron Mao, Deng y Jiang, pero no el último presidente, Hu Jintao.

Los medios de comunicación oficial ya han adelantado que uno de los puntos fuertes de la reunión del PCC será incluir el pensamiento de Xi Jinping en la constitución de la formación comunista, una práctica común a todos los líderes del país desde 1949.

Culto a la personalidad

Numerosos expertos advierten que el culto a la personalidad que se está desarrollando en torno al también secretario general del PCC tan sólo podría equipararse al que se registró hacia Mao Zedong o Deng Xiaoping.

El pasado mes de septiembre el ministro de Exteriores chino, Wang Yi, le dedicó un escrito en un medio oficial en el que llegó a decir que su pensamiento eran tan "innovador" que "ha superado los últimos 300 años de la teoría tradicional occidental de las relaciones internacionales".

Para el profesor Willy Lam, de la universidad china de Hong Kong, citado por la agencia Reuters, esfuerzos como la exhibición de Pekín parecen diseñados para justificar la expansión de sus poderes.

El partido comunista está tratando de demostrar que "sólo un líder fuerte puede dirigir las fuerzas y conseguir estos logros casi milagrosos, que se supone que ha conseguido en los últimos cinco años", precisó Lam.

Aunque el presidente nunca se ha pronunciado al respecto, un periódico oficial le citó en 2015 asegurando que había defendido que el PCC no "puede simplemente establecer la línea basándose en la edad" para designar a sus cargos.

Pese a la ingente transformación que ha sufrido China en estas últimas décadas, su liderazgo continúa aferrado a un retórica y gesticulación comunista que choca de forma manifiesta con la economía y los usos capitalistas que imperan en el país.

La agencia oficial Xinhua recordaba este miércoles que "la fe" en el marxismo sigue siendo el "alma política" del PCC y que el propio Xi Jinping advirtió el año pasado, durante el 95 aniversario de la fundación del partido, que si el poder local se "desviaba o abandonaba" ese ideario "perdería su espíritu y dirección".

Una filosofía que no se apartan en gran medida de la que proclamó Liu Shao Chi durante el octavo congreso del PCC, el primero que se celebró tras la derrota de las fuerzas de Chiang Kai-Shek en 1949. "La fuerza del liderazgo del PCC recae en el hecho de que está armado ideológicamente con el marxismo-leninismo", señaló quien fuera el número 3 de Mao Zedong en septiembre de 1956.

Desde esta perspectiva, la veneración mediática hacia Xi se ha desarrollado de forma metódica. Como refiere el diario 'South China Morning Post', un equipo "de élite" de una decena de escritores y propagandistas del Colegio Central del Partido se ha dedicado durante los dos últimos años ha compilar decenas de libros dedicados a promover el trabajo e ideología del mandatario en un proyecto considerado como "una misión política principal".

Los frutos de este proyecto se pueden apreciar ahora en la mayoría de las librerías de Pekín donde títulos como 'Xi Jinping: ingenio y visión', 'Xi Jinping: saber más, amar más' o 'El discurso de Xi Jinping para mejorar la ecología' aparecen colocados de forma tan preeminente que podría pensarse que son producto del último Premio Nobel de las Letras.

Según las cifras oficiales que se distribuyeron en agosto pasado, el libro más conocido de esta serie -'Xi Jinping: el Gobierno de China'- había vendido 6,42 millones de copias en 21 idiomas en los 160 en los que se distribuyó tras su publicación en septiembre de 2014.

Como parte del mismo esfuerzo, la televisión pública emitió el pasado mes de julio una serie documental de 10 capítulos en hora estelar titulada "Llevando la reforma hasta el final" donde también se le definía como un "gran reformador que heredó y desarrolló las políticas de apertura y reforma del último líder supremo, Deng Xiaoping", según refirió el primer capítulo.



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