Internacional - Política

Explosión contra el convoy del primer ministro palestino en la Franja de Gaza

2018-03-13

Al mismo tiempo que tenía lugar la explosión el convoy fue blanco de disparos,...

Ana Ines Cibils | AFP


Siete personas resultaron heridas este martes en una explosión al paso del convoy del primer ministro de la Autoridad Palestina, Rami Hamdalá, en la Franja de Gaza, donde se hallaba de visita, un nuevo golpe a la endeble reconciliación entre las dos formaciones.

Tanto Hamdalá como el influyente jefe de la inteligencia palestina, Majid Faraj, salieron indemnes de la deflagración, que se produjo justo después de que el convoy entrara en el enclave, situado entre Israel, Egipto y el mar Mediterráneo y controlado por el movimiento islamista Hamas, indicó una fuente de seguridad que se encontraba entre la delegación.

Al mismo tiempo que tenía lugar la explosión el convoy fue blanco de disparos, según otra fuente de seguridad palestina. Hamas acordonó después el sector.

Hamdalá, quien había acudido a Gaza para la inauguración de una fábrica de tratamiento de aguas, decidió acortar su visita y renunciar a otros encuentros previstos en el programa.

- Abas culpa a Hamas -

El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, condenó un "atentado cobarde" y responsabilizó de ello al movimiento islamista Hamas, informó la prensa palestina.

La explosión no fue reivindicada. Varios grupos islamistas radicales desafían regularmente la autoridad de Hamas en el territorio.

El ministerio del Interior de Hamas indicó que se había detenido a tres personas y que se abrió una investigación.

Hamas condenó el ataque en un comunicado, en el que señaló que era obra de la "misma mano" que el asesinato de Mazen Faqha --un comandante de su brazo armado-- en marzo de 2017 y que el intento de asesinato de Taufiq Abu Naim --el jefe de sus fuerzas de seguridad-- en octubre.

Hamas acusó a Israel del asesinato de Mazen Faqha, mientras que el segundo ataque se atribuye a islamistas radicales.

Hamas dirige la Franja de Gaza desde que en 2007 expulsó del enclave a la Autoridad Palestina. Esta última, reconocida por la comunidad internacional, gobierna en zonas de la Cisjordania ocupada, separada de la Franja de Gaza por el territorio israelí.

Tras años de desacuerdos, Hamas aceptó el 12 de octubre en El Cairo ceder el control del territorio a la Autoridad Palestina. El acuerdo suscitó la esperanza de una mejora de la situación en este enclave bajo bloqueo israelí y egipcio.

Hamas y la Autoridad Palestina todavía no han superado sus divisiones y el acuerdo del 12 de octubre ha quedado en papel mojado.

Mientras tanto, se multiplican las advertencias ante el deterioro de las condiciones de vida en el territorio, golpeado por las guerras, la pobreza, el desempleo, la reclusión y la escasez de agua y electricidad.

Israel justifica el riguroso bloqueo terrestre, aéreo y marítimo que impone a la Franja de Gaza desde 2007 por la necesidad de contener a Hamas, uno de sus mayores enemigos, contra el que libró tres guerras.

Egipto, el otro vecino, mantiene la frontera cerrada casi siempre y, desde 2013, destruyó cientos de túneles de contrabando, lo que asfixia aún más la economía gazatí.

Los planes de reconciliación entre la Autoridad Palestina y Hamas conllevaron nuevas adversidades. La Autoridad redujo los salarios de sus funcionarios en Gaza, en tanto que Hamas dejó de remunerar a gran parte de los suyos. A las decenas de miles de empleados que mantienen a otros tantos miles de gazatíes les cuesta llegar a fin de mes.



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