Nacional - Economía

La gasolina siempre es un problema

2019-01-10

Desde el fin de semana comenzó el asedio virtual de multitudes de automovilistas a las...

Por Marcos Romero

(ANSA) - CIUDAD DE MEXICO.- El presidente mexicano, Andrés López Obrador, enfrentó su primera prueba de fuego a poco más de un mes de su asunción cuando una ofensiva contra la "mafia del robo de combustible" desató escasez en la zona centro-occidental y generó caos por compras frenéticas.
    
Desde el fin de semana comenzó el asedio virtual de multitudes de automovilistas a las estaciones de expendio de combustible pero la situación se agravó el martes cuando el problema se extendió a la Ciudad de México.
    
Como un verdadera "profecía autocumplida", en la cual alguien pregona que un problema está a punto de ocurrir y finalmente sucede, la escasez se hizo realidad después que la fuerte demanda agotara rápidamente las reservas.
    
El fenómeno afecta a dos de los grandes conglomerados de México, la capital y Guadalajara, oeste del país, una región que concentra una cuarta parte de la población nacional, de unos 120 millones de habitantes.
    
La situación se agravó cuando se registró una fuga en un ducto en el estado de Hidalgo, vecino a la Ciudad de México, según dio a conocer hoy el presidente López Obrador, quien lanzó un llamado a la población a "tener paciencia y no caer en el pánico" haciendo compras desesperadas.
    
"Pido que la gente, los ciudadanos, nos ayuden para que no se exagere con la idea de que no va a haber gasolina y (por eso) aprovechar para llenar el tanque, por cualquier cosa", dijo hoy en su habitual conferencia de prensa matutina. "Si hacen eso entonces se complica más la situación. Si actuamos con tranquilidad, con responsabilidad, a partir de que se va a normalizar la situación del suministro, nos ayuda mucho a resolverlo lo más pronto posible", indicó.
    
López Obrador señaló que el ducto que sufrió una avería "ya se está arreglando y se prevé que hoy quede listo".
    
El gobierno declaró a fines de la semana pasada la guerra a las "bandas del huachicol", como se denomina a los ladrones de combustible, que perforan la red de ductos de la petrolera gubernamental Pemex para succionar la gasolina pero también actúan dentro de la empresa.
    
De hecho, el Ejército y la Marina asumieron el control de algunas de las refinerías de la región centro-occidente.
    
El martes se anunció el hallazgo de una tubería que extraía combustible hacia el exterior de la planta de Salamanca, estado de Guanajuato, y medía 3 kilómetros.
    
Asimismo, se denunció que un general del ejército, Eduardo León, ex gerente de Servicios de Seguridad Física de Pemex, quien fue jefe de guardaespaldas del expresidente Enrique Peña Nieto cuando se desempeñaba como gobernador del Estado de México, es investigado por su responsabilidad en el robo de combustible.
    
Se calcula oficialmente que cada año se registran pérdidas para Pemex de unos 1,500 millones de dólares por el saqueo de combustible, llevado a cabo por las mismas organizaciones del crimen organizado que se dedican al secuestro, a la extorsión y al tráfico de drogas.
    
Una de las causas principales de la escasez que desató la fiebre de compra de combustible fue el cierre de algunos ductos donde se registra más robo. Se pretende sustituir ese sistema por el de transporte mediante camiones cisterna, más costoso y menos eficiente. López Obrador insistió en que "hay gasolina suficiente en el país" pero dijo que no se pueden utilizar los ductos "porque existen redes que se crearon para extraer, para robarla".
    
El mandatario afirmó que el martes fue el día en que menos sustracción de combustible se registró en la historia reciente del país: las bandas sólo se apoderaron de 27 camiones, en comparación con los 1,000 diarios promedio de los últimos tiempos.
    
Hace algunas horas, un mensaje oficial comenzó a ser difundido a través de las redes sociales en el que se garantiza que hay abastecimiento suficiente de gasolina y se llama a la población a abstenerse de realizar compras "extraordinarias".
    
Sin embargo, ni las palabras del presidente ni este "spot" fueron suficientes para evitar que continuaran en varios estados, incluida la capital, las aglomeraciones en torno a las denominadas "gasolinerías". Las largas filas agravan los habituales problemas de tránsito en las principales avenidas de la capital mexicana.



Jamileth