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La oposición venezonala refuerza su unidad y denuncia la represión 


2017-07-31

 

Ewald Scharfenberg, El País

Ante la voluntad férrea del Gobierno por impedir cualquier manifestación de calle opositora durante el domingo electoral, voceros de la Mesa de Unidad Democrática (MUD) optaron por subrayar al mediodía los episodios de represión y la baja afluencia de votantes a las urnas. El líder opositor Enrique Capriles anunció al final de la tarde la convocatoria de nuevas movilizaciones para el lunes y el miércoles: "Mañana a las 12 habrá una jornada de protesta contra la masacre del día de hoy"

La MUD había instruido a sus seguidores para bloquear desde horas de la madrugada las calles en poblaciones del interior del país, mientras que en Caracas se disponía a reunir a miles de sus seguidores en la autopista Francisco Fajardo, la principal arteria vial de la capital venezolana, que atraviesa de este a oeste el valle caraqueño. Con la convocatoria, la alianza opositora se proponía ofrecer un claro contraste visual entre la soledad de los centros de votación del oficialismo y lo que pretendía ser una densa concentración.

Sin embargo, desde mitad de la mañana los escuadrones motorizados y piquetes antimotines de la Guardia Nacional se dedicaron a reprimir con ferocidad a los asistentes y disolver las reuniones. Se reportaron refriegas en los puntos de acceso a la autopista en las zonas de Chacaíto, Altamira y Los Ruices, todas en el este de Caracas. En la parte sur de Los Ruices, punto principal de concentración en el llamado opositor, la represión resultó especialmente violenta. Durante la operación, los agentes de la Guardia Nacional gasearon la sede de la aledaña Policlínica Metropolitana, un centro de salud privado en la urbanización Caurimare.

El viernes, el ministro del Interior, el general retirado de la Guardia Nacional Néstor Reverol, había dado a conocer una resolución gubernamental que prohibía cualquier manifestación pública en todo el territorio nacional hasta el martes 1 de agosto.

“Es la segunda vez en la historia de Venezuela que se realizan unas votaciones en medio de la represión”, dijo el dirigente del partido Voluntad Popular (VP) y vicepresidente de la Asamblea Nacional, Freddy Guevara, en un balance provisional de la jornada transmitido al mediodía desde Caracas. El joven diputado evocaba con sus palabras el referendo convocado en 1957 por el dictador Marcos Pérez Jiménez. “Han reprimido en todos los puntos de Caracas y por eso decidimos no realizar la movilización, pero si los cuerpos de seguridad del Estado no permiten que la gente se movilice, entonces se mantendrán los trancazos”, advirtió.

Casi en simultáneo, Henrique Capriles Radonski, dos veces candidato presidencial de oposición y gobernador del estado de Miranda, aseguró que en esa entidad del centro del país solo había votado hasta el mediodía el 4% del padrón electoral. “¡A Miranda no volverán y de Venezuela saldrán!”, escribió en su cuenta de Twitter.

“Es claro que esta elección es un fracaso”, resumió Guevara por su parte. “Nicolás Maduro parió un cadáver con el falso llamado a una constituyente”.

En la víspera, la MUD había enfatizado que sus seguidores debían evitar concentraciones y choques con fuerzas de seguridad y grupos de base del oficialismo cerca de los centros de votación. “No queremos enfrentamientos con otros ciudadanos, nuestra lucha es contra un Gobierno que asesina”, fue la consigna que difundió el sábado en la noche Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional y dirigente del partido Primero Justicia (PJ).

A pesar de ello, al mediodía del domingo se contaban ocho muertes en el país, incluyendo el asesinato de un candidato chavista a la Constituyente en el estado de Bolívar, sur de Venezuela. Cinco de las muertes se habían registrado, entre tanto, en el estado de Mérida, en la región andina del suroccidente del país.

A pesar de sus disidencias internas, la oposición ha hecho un esfuerzo por mostrarse unida en la jornada del 30 de julio y sus postrimerías cuando, a decir de Julio Borges, “arranca una nueva fase de lucha democrática, con más valor, más disciplina y más perseverancia”.

Quizás el signo más espectacular de ese esfuerzo haya sido la secuencia de mensajes que, en simultáneo y desde sus respectivas cuentas de Twitter, compartieron con sus seguidores durante el viernes en la noche Henrique Capriles Radonski y Leopoldo López, este último, desde su confinamiento domiciliario en el este de Caracas.

“¡Juntos somos invencibles!”, tuitearon ambos líderes de oposición, en un mensaje que ilustraron con una foto antigua en la que aparecen juntos. Pidieron “más unidad frente a la dictadura y su fraude constituyente”.

Las señales de connivencia entre Capriles y López constituyen toda una novedad. Son los dos dirigentes de oposición que cuentan con mayor apoyo en las encuestas de opinión. Aparte de su pugna por el liderazgo, la brecha entre ambos parecía insalvable desde que en 2014 López apareció como uno de los impulsores de La Salida, un movimiento insurreccional para derrocar al Gobierno de Nicolás Maduro, que entonces Capriles juzgó prematuro e inconsulto dentro de la estrategia unitaria. López alguna vez militó en el partido Primero Justicia de Capriles, del que también fue fundador, pero rompió con la agrupación en 2006 para iniciar un periplo que lo llevaría a montar tienda propia.



yoselin


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