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El efecto de las sanciones para Rafael Márquez


2017-08-11

Kevin Draper, The New York Times


La vida de Rafael Márquez se acaba de volver mucho más difícil.

El miércoles, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos acusó a Márquez, el capitán de la selección nacional de México, y a varias empresas relacionadas con él de haber actuado presuntamente como fachadas y de poseer activos de una importante organización del narcotráfico. El señalamiento de inmediato tuvo repercusiones en Márquez a nivel personal, entre ellas le congelaron sus bienes en Estados Unidos y hay una prohibición general para que los estadounidenses tengan tratos con él —Márquez entró en la lista de los llamados Nacionales Especialmente Designados de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por su sigla en inglés)—.

Sin embargo, según varios abogados con experiencia en casos similares, las sanciones también podrían repercutir de manera importante en el club de fútbol en el que milita Márquez, el Atlas; en la Federación Mexicana de Fútbol; en los socios de promoción y los patrocinadores de ambas organizaciones; e incluso en la FIFA y la Federación de Fútbol de Estados Unidos, las cuales están trabajando con la federación mexicana para albergar, junto con Canadá, el Mundial de 2026.

En teoría, dadas las consecuencias potenciales de hacer negocios con él, si Márquez continúa en la lista, incluso podría dejar de jugar para su club o su país.

“En el futuro cercano, hay una nube de incertidumbre sobre la cabeza de Márquez”, afirmó Farhad Alavi, un abogado y experto en sanciones estadounidenses. Normalmente, las personas que se encuentran en la lista de Nacionales Especialmente Designados “se convierten en kriptonita, o en intocables dondequiera que vayan”, dijo Alavi.

El miércoles, Márquez, de 38 años, señaló que “niega categóricamente” cualquier vínculo con narcotraficantes. Se perderá el juego del fin de semana con el Atlas y no es seguro que la selección nacional lo convoque para las eliminatorias del mundial en contra de Panamá y Costa Rica a principios de septiembre. El jueves, la federación y la liga mexicana, la Liga MX, expresaron su apoyo a Márquez en un comunicado, aunque de manera prudente.

“Su profesionalismo y entrega han sido indudables en todos los Clubes de los que ha formado parte en México y el mundo”, se lee en una parte del comunicado. “Confiamos que Rafael Márquez aclare la situación ante las autoridades competentes, a las cuales apoyaremos para que esto se logre de una manera rápida y eficaz”, concluye el comunicado.

Del mismo modo, el Atlas emitió un comunicado en el cual parece distanciarse de Márquez: el equipo declara su apoyo al jugador y el respeto a la ley, pero también espera “una resolución que permita a nuestro capitán reintegrarse al equipo”.

No obstante, mientras Márquez siga en la lista del Departamento del Tesoro, hasta el acto más sencillo de un club o de una federación que involucre un pago al jugador podría tener consecuencias para estos y para terceros. Lo más probable es que las empresas estadounidenses que tienen convenios de patrocinio con Márquez o que proporcionan servicios al jugador concluyan estos acuerdos y terminen de inmediato cualquier asociación con él. Los abogados de los patrocinadores del Atlas y de la selección nacional podrían exhortar a sus clientes a hacer lo mismo.

Incluso podrían verse afectados servicios más mundanos —por ejemplo, las pólizas de seguros de salud o de vida que pueda tener Márquez con una empresa estadounidense—, ya que todos los pagos que se le hicieran en dólares estadounidenses se realizarían a través de bancos de ese país que, de conformidad con la ley, tendrían que congelarlos.

“En general, para mis clientes, incluso si son empresas extranjeras, la recomendación es cortar lazos con los Nacionales Especialmente Designados”, comentó Oliver Krischik, un abogado de la firma GKG Law que se especializa en sanciones de la OFAC. “Les sorprendería saber lo enredadas que pueden ser las transacciones financieras en los bancos”.

En vista de que Márquez proporciona servicios al Atlas y a la federación mexicana —concretamente, jugar fútbol—, las empresas estadounidenses o de otros países con operaciones significativas en Estados Unidos que tienen acuerdos con el equipo y la federación podrían estar considerando terminar su relación con ambas organizaciones si Márquez sigue involucrado. Entre las empresas que están en esta situación se encuentran Coca-Cola, la cual patrocina tanto al Atlas como a la Selección Mexicana de Fútbol, Adidas y Citibanamex (la filial mexicana de Citibank), firmas que patrocinan a la selección nacional.

El jueves, muchas de estas empresas se negaron a responder a las solicitudes para comentar al respecto de este asunto. Citibanamex solo confirmó en un comunicado cortante que era patrocinador de la Selección Mexicana de Fútbol. Adidas recalcó que no tenía relación con Márquez: “Este es un asunto del individuo y, si es el caso, de sus socios comerciales, y no tiene un impacto en nuestra relación con la federación mexicana”.

La selección nacional mexicana también tiene acuerdos importantes con Estados Unidos. Cada año, el equipo juega partidos de exhibición en ese país de acuerdo con un contrato que tiene con Soccer United Marketing, una rama de la Major League Soccer —en este año, ya se han jugado cinco— y es probable que realice otra gira por Estados Unidos en las vísperas del mundial del año próximo.

La Federación Mexicana de Fútbol también forma parte de una candidatura conjunta para albergar el mundial de 2026 con las federaciones de fútbol de Estados Unidos y Canadá.

Las organizaciones que quieran seguir teniendo una relación con Márquez tienen al menos dos maneras de quedar del lado correcto de la ley, según Krischik. Si saben que sus operaciones están prohibidas, pueden pedir al Departamento del Tesoro una licencia específica para realizar la transacción de todos modos. Si no están seguros, pueden solicitar una guía interpretativa. De cualquier forma, el Departamento del Tesoro, por medio de la OFAC, podría tardar hasta un año en responder.

Y aunque no es probable, y requeriría una interpretación extraordinariamente amplia de la ley de sanciones, no se puede descartar que los estadounidenses que jueguen contra Márquez, ya sea en la Liga MX o en partidos internacionales, también se puedan meter en problemas.

“Como estadounidense, tienes prohibido sostener cualquier transacción con un individuo que ha sido bloqueado”, afirmó Clif Burns, un abogado que se especializa en sanciones económicas. “No creo que la OFAC haya resuelto alguna vez si estar en el campo de fútbol con un sujeto, o estar en su equipo, sea una transacción”, mencionó Burns, aunque advirtió que la posibilidad de que el gobierno de Estados Unidos persiga a jugadores individuales es remota.

Ya que el caso de Márquez es tan poco común y llama tanto la atención, Alavi predijo que la OFAC podría emitir una guía específica en las próximas semanas. “Castigar a un atleta no es algo que pase todo los días, en especial a un atleta de alto perfil”, agregó.

En general, la ley de sanciones es una zona gris, lo cual hace que las organizaciones procedan de forma cautelosa (esto es intencional, ya que las sanciones, y la lista, se crearon para disuadir a los individuos y las empresas de tener cualquier contacto con narcotraficantes). A corto plazo, lo anterior podría provocar que el Atlas y la federación mexicana dejen a Márquez fuera de sus equipos hasta que salga de la lista de la OFAC.

En una conferencia de prensa que tuvo lugar la noche del miércoles, Márquez dijo que la designación y las sanciones del Departamento del Tesoro eran “una situación difícil”. Prometió limpiar su nombre; es más fácil decirlo que hacerlo. Erich Ferrari, un abogado que ha logrado que los nombres de sus clientes salgan de la lista de la OFAC, dijo que el proceso podría tardar hasta 18 meses.



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