Formato de impresión


"Margarita Zavala"


2017-10-12

Julio Hernández López, La Jornada

Margarita Zavala hubo de emitir la calificación política para su consorte, con el que compartió seis años en Los Pinos: "Si me están diciendo que si me pareció correcto lo que se hizo, sí, sí me pareció correcto", respondió al periodista Carlos Puig, en una entrevista para Milenio Tv (https://goo.gl/q3ZGUL) en la que fue exhortada, como un adelanto de las preguntas que sobre el punto conyugal le acompañarán en su aventura presidencial "independiente", a que precisara si su postulación busca darle continuidad a lo hecho por Felipe Calderón de 2006 a 2012.

El adjetivo "correcto", según el diccionario de la Real Academia Española, tiene dos acepciones: "Libre de errores o defectos, conforme a las reglas", si se refiere a asuntos de lenguaje, estilo, dibujo o similares, o, si se aplica a una persona: "De conducta irreprochable".

En la misma frase otorgante de máxima valoración de lo hecho por Calderón, la buscadora de una candidatura "independiente" abordó, en una rápida asociación de ideas que resulta sugerente, y con su ya característico enredo sintáctico, el tema de la seguridad pública y las policías, abogando por más fuerza y recursos en esas materias (¿la Guerra contra el Narcotráfico II?): "Ahora, después de estos seis años de debilitamiento y abandono de las instituciones de policía, donde no hay un solo policía más, donde no se le dio un peso más a la seguridad, por supuesto que requiere del trabajo de cosas pendientes y de un esfuerzo enorme" (¿de ganar la Presidencia, Margarita reinstalaría a Genaro García Luna como vicepresidente policiaco?).

La colocación del sexenio calderonista en un sitial impecable y la reivindicación en automático de una mano dura en lo policiaco (lo contrario de la "debilidad" que le atribuye al peñismo), confirman la impositiva matriz felipista que, por lo demás, el mismo personaje exaltado se encarga diariamente de exhibir, convertido en matrimonial tuitero frecuente, en estratega y coordinador de campaña y en negociador en jefe ante instancias pinoleras.

Así, en un rápido proceso de descomposición, va quedando de manifiesto que es materia de canje la candidatura familiar, para favorecer los planes de una negociada continuidad priísta. No hay ni una pizca de planteamiento ideológico o doctrinal en las yermas declaraciones en vivo de Zavala, tampoco en manifiestos o proclamas que pudieran redactarle. Es la ambición descarnada de cargos, la búsqueda de poder en segundo plano, como aliados de la estrategia probada en el estado de México de inflar algún "opositor" (el perredista Juan Zepeda) para reducir el margen de votos de la candidatura realmente indeseada (Delfina Gómez, en aquella entidad; Andrés Manuel López Obrador, en lo nacional) y terminar levantando la mano al "ganador" priísta: tal vez por ello, empezando ambos apellidos con zeta y llevando seis letras, la denominación "independiente" de la ex panista en mención sea la de "Margarita Zepeda".

De muy poco ha servido, en cuanto a la renegociación del Tratado de Libre Comercio, el doblegamiento extremo de México ante Estados Unidos en materia de diplomacia (las posturas ante Venezuela y Corea del Norte, como ejemplos), seguridad nacional (la cesión del control en ambas fronteras y la aceptación de instrucciones de los jefes militares gringos) y política (la alfombra roja en Los Pinos al entonces candidato republicano; la asignación de Luis Videgaray a Washington, casi a título de presidente mexicano adjunto a la oficina del yerno de Donald Trump).

A fin de cuentas, la naturaleza grosera y depredadora del rubio multimillonario estadunidense está llevando la citada renegociación a extremos que resultan inadmisibles incluso para un equipo mexicano originalmente dispuesto a aceptar las peores condiciones comerciales y económicas si ello le redituara poder y recursos para intentar la continuidad del peñismo en el mando nacional.

La cancillería mexicana se ha apresurado a puntualizar que no reconocerá a ningún estado catalán. Lo ha hecho Luis Videgaray Caso apenas a unas horas de que el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, diera un paso hacia adelante y dos hacia atrás: asumió el mandato de declarar a Cataluña como Estado independiente, en forma de república, pero, al mismo tiempo, solicitó la suspensión de esa declaratoria, para dar oportunidad a diálogos y mediaciones respecto a tal "independencia" con duración de segundos.

El garrotazo de Videgaray es relativamente innecesario. No hay, en realidad, más que un esbozo declarativo de independencia en la comunidad autónoma de Cataluña, en un marco de gran confusión y muchas negociaciones subterráneas en curso, e incluso con una significativa decepción entre las filas más activamente promotoras de la declaración soberana que finalmente se dio y no se dio. Salvo el quedar bien con el gobierno derechista de España, no hay mayor beneficio para el gobierno peñista que, con el aprendiz Videgaray al timón de la Secretaría de Relaciones Exteriores, parece afectado de urgencias declarativas contrarias a la prudente tradición mexicana en ese tipo de asuntos.

A través de las redes sociales se denunció la cancelación del tratamiento médico a Estela Báez, madre de Julio César Márquez Báez, uno de los niños muertos en la guardería ABC, de Hermosillo, Sonora. Julio Márquez, esposo de Estela y padre de Julio César, tuiteó que el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) "ordenó electroshocks a mi esposa en 2011 por caso ABC, hoy suspende tratamiento que busca revertir secuelas en su cerebro". Dado que los esposos Márquez han sido persistentes activistas en demanda de justicia en el caso de aquella tragedia, hay voces que hablan de revanchismo político y presión por la vía de suprimir servicios subrogados en una clínica de neuropsicología diagnóstica y terapéutica.

Y, mientras ha renunciado a Acción Nacional Luisa María, Cocoa, Calderón Hinojosa, hermana de Felipe (durante cuya administración fue candidata a gobernar Michoacán, aunque le ganó el priísta Fausto Vallejo) y, por tanto, cuñada de Margarita Zavala, ¡hasta mañana!



yoselin


© Copyright ElPeriodicodeMexico.com