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Desolación y tristezas, fin de año de desplazados 


2017-12-26


(ANSA) - CIUDAD DE MEXICO, 26 DIC - Los más de 5,000 desplazados de Chalchihuitán, en el estado sureño de Chiapas, refugiados en las montañas por su conflicto limítrofe con su vecino Chenalhó desde hace dos meses, pasaron la Navidad en medio del frío y en condiciones precarias.

Bajo techos de plástico y abrigados lo mejor posible para poder paliar las bajas temperaturas de la época, comieron lo habitual: tortillas de maíz, frijoles (porotos), café y algunos alimentos que les hicieron llegar organizaciones humanitarias y la diócesis católica de San Cristóbal.

"Estamos sufriendo. Están viendo como es la carpita. ¿Toda la vida vamos a vivir así? No. Es muy doloroso", señaló uno de los desplazados.

El secretario de Protección Civil de Chiapas, Luis Manuel García, anunció en un comunicado que el pasado domingo el gobierno hizo llegar alimentos y apoyos a los desplazados, en la misma región donde hubo una rebelión armada zapatista en enero de 1994.

Pero el sacerdote Marcelo Pérez, coordinador de la Pastoral Social de la Diócesis de San Cristóbal, dijo que "no hubo Navidad para ellos. No hubo una celebración. Fue como un día más, como una noche más".

El religioso señaló que los desplazados, que se vieron obligados a huir de su localidad porque fueron amenazados por hombres armados que les robaron sus animales y les incendiaron algunas viviendas, están entrando en una etapa de desesperación.

"Varios me dijeron que ya quieren regresar y que no aguantan el frío. Es muy fuerte", afirmó Pérez.

Aunque no deja de fluir la ayuda de alimentos, agua y medicinas, la comida es racionada porque no es suficiente.

Hasta ahora han muerto 11 personas por este conflicto, que data de hace cuatro décadas debido a la disputa de un terreno limítrofe de 365 hectáreas.

En una resolución, el ministerio federal de la Reforma Agraria, que ya desapareció, otorgó en propiedad ese predio a los habitantes de Chalchihuitán pero sus vecinos de Chenalhó lo reclaman como suyo.

El pasado 13 de diciembre, el Tribunal Unitario Agrario de Chiapas decidió devolver ese fragmento de tierra pero entonces sobrevino la inconformidad de los desplazados, que argumentan que se trata de propiedades que les pertenecen y les fueron asignadas legalmente.

El sacerdote y activista Alejandro Solalinde lanzó un llamado a los gobiernos local, regional y federal para "brindar protección a los indígenas desplazados", durante una visita a los tzotziles que sufren un verdadero calvario.

"Ya es el invierno y no podemos abandonarlos porque tienen frío y tienen hambre", afirmó Solalinde, que ha destacado por su defensa de los migrantes centroamericanos que transitan por territorio mexicano, quien culpó al gobernador Manuel Velasco y al gobierno federal de ser "los principales responsables" de este problema.

"Cuántas más tienen que morir" para que los gobernantes "sean responsables de sus conciudadanos?", afirmó.

El representante de la Oficina en México del Alto Comisionado de la Organización de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH), Jan Jarab, realizó una visita a Chiapas para hablar con el gobierno local sobre el tema.

Funcionarios del gobierno del estado le explicaron que se mantiene un despliegue y recorridos preventivos de 250 policías en Chalchihuitán y 200 más en Chenalhó a fin de evitar cualquier roce debido a los altos niveles de tensión.

La iglesia católica ha advertido sobre el riesgo de que se registre una nueva matanza como la ocurrida en Acteal, una aldea cercana, La Matanza de Acteal fue una incursión paramilitar en la localidad de Acteal, en el municipio de Chenalhó, el 22 de diciembre de 1997.

Al menos 45 indígenas tzoztiles desplazados fueron abatidos con armas de fuego por la espalda mientras rezaban frente a una ermita y 18 personas fueron condenadas debido a esta matanza.



yoselin


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