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La banca lanzará sus propias criptodivisas para frenar al bitcóin 


2018-01-02

Nuria Salobral, El País

Las criptodivisas, con el bitcóin en cabeza, han irrumpido en 2017 con una fuerza arrolladora y se han convertido en el último gran fenómeno financiero, que ya ha comenzado a poner en guardia a bancos centrales y reguladores de mercado. Surgidas como un nuevo medio de pago virtual basado en la tecnología blockchain, su meteórica revalorización responde más sin embargo a un puro afán especulativo que a la búsqueda por parte de sus compradores de una moneda con la que pagar bienes o servicios.

Las divisas virtuales se han convertido de hecho en la última fórmula de captar financiación para las empresas, para desvelo de reguladores como la CNMV, que acaba de advertir de los riesgos que entraña la adquisición de este tipo de criptodivisas, que escapan a la regulación y no garantizan la protección del inversor. El bitcóin y demás divisas virtuales se mueven de hecho en un limbo libre de normativa, sin que hasta el momento hayan apenas sufrido la intervención ni de bancos centrales –por su condición de sistema de pago– ni de reguladores de mercado, por su vertiente de producto de inversión.

La banca también advierte del carácter puramente especulativo del bitcóin y, en paralelo a la efervescencia de las criptodivisas y haciendo uso también de la tecnología blockchain, está desarrollando iniciativas que lleven los pagos virtuales a las operaciones financieras y con los bancos centrales. Se trata se planetar una alternativa lo más fiable posible, y regulada, en materia de dinero virtual, aunque las criptodivisas surgieran precisamente en respuesta a la férrea regulación que sostiene a las divisas tradicionales.

“Hay mucho interés de reguladores y bancos centrales de tener una solución muy consistente, que se pueda poner en marcha para poner coto a las criptodivisas. Hay que crear un estándar tecnológico que sea aceptado por toda la industria y que de verdad pueda aprovechar todas las ventajas tecnológicas del blockchain”, explican fuentes de UBS. La entidad suiza es una de las que participa en el proyecto Utility Settlement Coin (USC), junto a Santander, Deutsche Bank y BNY Mellon y puesto en marcha en verano de 2016 y al que se han sumado en 2017 otras 10 entidades financieras de nivel global, como HSBC, Barclays o MUFG.

Este USC o divisa virtual servirá como elemento de intercambio y estará respaldada por una cantidad idéntica de dinero real depositado en los bancos centrales. “Un USC es convertible en paridad con un depósito en su correspondiente divisa (euros, dólares, yenes…) y se puede intercambiar entre entidades. Gastar un USC es como si gastáramos el dinero equivalente en el mundo real”, explican desde Santander.

Julio Faura, responsable de investigación y desarrollo de Santander Digital, señala que el proyecto USC entró en su tercera fase a mediados de 2017 y destaca su potencial para permitir la ejecución y contabilización de movimientos entre distintas entidades a nivel internacional. “La idea es en los últimos meses de 2018 estar ya haciendo transacciones efectivas en un período de prueba entre las entidades del consorcio e intentar que sea el estándar que se acabe imponiendo”, explican desde UBS.

“La recepción por parte de reguladores y bancos centrales es muy positiva, ya que es una forma de comenzar a experimentar con las divisas virtuales y de estudiar los retos que puedan plantear”, añade Faura, antes de que la tecnología y la industria estén listas como para que los bancos centrales puedan considerar emitirlas. Así, los supervisores ven con buenos ojos el desarrollo de la tecnología blockchain por parte de la banca como fórmula con la que establecer un territorio regulado en los pagos con divisas virtuales.

“Los bancos esperan que los problemas de reputación y transparencia impacten de forma disruptiva en las criptodivisas y el bitcóin, de modo que inversores y consumidores interioricen que no es fiable operar con ellas”, reconoce Rodrigo Álvarez, managing director de Accenture Digital para servicios financieros. El experto recuerda que las actuales criptodivisas quedan al margen de toda la regulación referente al blanqueo de capitales y a la protección del inversor. Pero hasta el momento, los bancos centrales vigilan el fenómeno con cierta distancia, en la creencia de que las criptodivisas son más una apuesta especulativa que un medio de pago, por otra parte minoritario.

“La proliferación de criptomonedas que se observa en la actualidad podría estar causada más por intereses especulativos que por la utilidad real que puedan tener para almacenar o crear valor entre bancos o usuarios finales”, añade Faura.

Los usos de una nueva tecnología

Contrato digital electrónico. Es el foco principal para el uso de la tecnología blockchain en el que trabajan los bancos, según explica Rodrigo Álvarez, managing director de Accenture Digital, que apunta a que son Santander y BBVA las entidades españolas más activas en el desarrollo de iniciativas en materia de divisas virtuales.

Su aplicación podría trasladarse a la gestión de proveedores y de compras, de forma automática y segura, además de a transacciones inmobiliarias o certificaciones de comercio internacional.

Otro de los usos de la tecnología blockchain en la banca –que implica un registro contable compartido por un número de entidades de forma segura– sería el de las microtransacciones, según explica Álvarez. Pone como ejemplos el pago solo por los servicios que se consumen, como el de un seguro de automóvil o de una plataforma de contenidos únicamente cuando se usen.
 



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