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La ópera rock del candidato Vladimir Putin


2018-03-03

XAVIER COLÁS | El Mundo

Los moscovitas saben que cuando la noche es despejada la mañana será gélida. Moscú ha amanecido con sol y por eso muchos fanáticos del presidente ruso han acudido al estado Luzhniki con parte de la ropa de cama. Enfundado en su abrigo, Vladimir Putin está contento de su trabajo: "Mis ancestros eran siervos y yo soy presidente". Eso no quiere decir que no quisiera ser Marty McFly, el popular protagonista de la película Regreso al futuro. Hace unas horas le preguntaron qué evento histórico cambiaría si pudiese viajar al pasado. La contestación del líder llega a la milésima de segundo: "El colapso de la Unión Soviética".

Desde el escenario Vladimir Putin, promete un futuro de "brillantes victorias" si es reelegido en los comicios del próximo 18 de marzo: "¡Somos un equipo!". "Queremos que nuestros hijos y nietos sean felices. Nadie lo hará por nosotros, pero si lo hacemos, el próximo decenio y todo el siglo XXI estarán marcados por nuestras brillantes victorias", clama el jefe del Kremlin en este mitin-concierto electoral en el estadio moscovita, que antes se llamaba Lenin. Le escuchan casi 100,000 personas.

Rusia celebra elecciones presidenciales el 18 de marzo, en las que Putin vuelve a ser candidato por cuarta vez. Las encuestas le otorgan un 70% de apoyo. Le sigue a una distancia sideral el comunista Pavel Grudinin, con un apoyo del 7%. Todo apunta a que Putin logrará otro mandato como presidente, pero el reto es lograr una buena cifra de participación.

Entre el público hay funcionarios de otras ciudades cuya asistencia al acto ha requerido su jefe. En foros de internet se ofrecía esta semana 500 rublos, poco más de siete euros, por la asistencia. "Queremos un país radiante, que mire hacia el futuro, porque nuestros antepasados vivieron aquí, nosotros vivimos aquí, nuestros hijos viven aquí y nuestros nietos vivirán aquí", dice Putin en medio de estruendosos aplausos.

Entre los artistas que se han ofrecido como reclamo está la cantante Yulia Chicherina, que en numerosas ocasiones ha expresado su apoyo a las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk, parte de cuyos territorios siguen en manos de separatistas armados. "Nunca me había interesado la política, pero llegó la guerra", dice Chicherina, que no especifica a qué conflicto se refiere pero pide "votar para tener a la figura política más fuerte del mundo en una Rusia fuerte". Putin es el hombre que Yulia y otros rusos están buscando. Hace solo un mes se dio un baño en las frías aguas de un lago con motivo de la festividad del Bautismo de Cristo y el pasado verano se volvió a despojar de la camiseta para mostrar su excelente forma física durante una de sus excursiones siberianas. No deja el judo y, pese a una caída del nivel de vida y un aumento de la pobreza en este último mandato, su buena salud demoscópica es a prueba de bomba.

El estadio ha sido equipado con una larga serie de cocinas de campaña para la ocasión y hay senderos de madera para no estropear el suelo. Entre banderas y retratos los presentadores enumeran nombres de rusos sobresalientes que se han sumado a este mitin, una especie de Arca de Noé donde brilla una muestra de lo mejor del país: el astronauta Serguei Riazanski, el rapero Timati, el director de cine Nikita Mijailkov, el millonario Igor Ashmanov, deportistas, estrellas de la televisión...

Al concluir su breve intervención, Putin informa de que al mitin asistía la selección rusa de hockey sobre hielo, que ha conquistado la medalla de oro en los recientes Juegos Olímpicos de Invierno de PyeonChang. Y no puede evitar hacer alusión a la sanción del Comité Olímpico Internacional, destacando que todo el mundo vio cómo los jugadores cantaban el himno del país pese a no sonar en los altavoces. "Por algún motivo no oímos la música... Entonemos ahora juntos, con música, nuestro himno nacional, ¡vamos!", exclama el presidente ruso. A continuación, Putin se dirige al público y pregunta: "Lo haremos ¿sí?". A lo que el estadio responde asintiendo con un "daaaaaaaa" atronador. Muchos apenas mueven los labios, pero se dejaban llevar por la emoción de los acordes patrióticos.

El jueves, durante su discurso sobre el estado de la nación, Putin sorprendió con el anuncio de nuevas armas atómicas. Pasó un 39% del tiempo hablando de misiles, pero aun así pidió a los rusos que pensasen durante unos días cómo bautizarlos. En las primeras 17 horas se recibieron 63,000 propuestas, según el Ministerio de Defensa. Goodbye America es ahora mismo uno de los más populares en las redes sociales. La mano del Kremlin es otra propuesta que ha ganado enteros. "O sea, que ahora tenemos misiles para derribar sus Teslas", decía uno en referencia al coche lanzado al espacio recientemente. De la misa de Putin cada uno sale con una idea.



JMRS


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