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Hubert de Givenchy, maestro de la elegancia romántica, murió a los 91 años 


2018-03-13

Eric Wilson, The New York Times

Hubert de Givenchy, el diseñador y noble francés que durante más de cuatro décadas innovó los estándares de la elegancia romántica en la moda, murió el sábado a los 91 años. Ganó celebridad por la sobriedad de sus diseños, que vistieron a varias de las mujeres más famosas del siglo XX como Jacqueline Kennedy Onassis, Grace Kelly y Audrey Hepburn (quien lució un memorable vestido negro en la película Breakfast at Tiffany’s).

Givenchy fue considerado el símbolo de una generación de diseñadores que durante la posguerra fundaron sus casas de alta costura en París, que nutrieron las relaciones personales con sus clientes y creando colecciones enteras inspirados por mujeres específicas.

Su primer desfile, celebrado en febrero de 1952 cuando Givenchy solo tenía 24 años, fue un éxito rotundo tanto con los minoristas como con la prensa. Fue la primera vez que mostró la Blusa Bettina, un tributo a la modelo Bettina Graziani, quien fue su musa principal, modelo, directora de relaciones públicas y vendedora en los inicios de su emporio de la alta costura.

Poco después, Givenchy llamó la atención de Audrey Hepburn, una estrella en ascenso que quedó tan encantada con sus diseños juveniles que insistió en que le hiciera el vestuario para casi todas sus películas y, así, ayudó a moldear su imagen estética.

En 1961, Hepburn y Givenchy crearon uno de los momentos cinematográficos más famosos del siglo XX en Breakfast at Tiffany’s, cuando su personaje Holly Golightly se acerca a una joyería de la Quinta Avenida con unas enormes gafas de sol, cuatro hilos de perlas brillantes, largos guantes de noche y un vestido negro de Givenchy, que parece sorprendentemente fuera de lugar a esa hora de la mañana.

Para las generaciones de mujeres jóvenes que soñaban con tener una vida glamorosa en la gran ciudad, la imagen de Hepburn como Golightly llegó a representar cierto ideal: el de la rica bohemia que asistía a fiestas salvajes ataviada con vestidos magníficos. En 2006, el vestido fue vendido en una subasta con fines caritativos en Christie’s de Londres por 923.187 dólares.

Aunque la reivindicación de la invención de ese tipo de vestidos negros se atribuye más a Coco Chanel, que ya había popularizado la imagen, el estilo se asoció de inmediato con Hubert de Givenchy.

“El vestido negro corto es lo más difícil de hacer”, dijo, “porque debes mantenerlo simple”.

Desde que se retiró del mundo de la moda en 1995, Givenchy permaneció activo en el sector artístico como experto de antigüedades para Christie’s, el Palacio de Versalles y el Museo del Louvre, además dirigió durante varios años la sucursal francesa del World Monuments Fund y tuvo varias residencias.

Entre sus propiedades se incluyen un hotel decorado con pinturas de Matisse y Picasso en París y un gran castillo en Francia, el Manoir du Jonchet, que data del siglo XVI. Sus jardines fueron diseñados “como una delicada pieza de bordado”, dijo una vez al describir ese proyecto en el que colaboró con una de sus muchas amistades y clientas, la filántropa estadounidense Rachel Mellon, quien era conocida como Bunny.

Alto, de abundante cabellera color arena, siempre caballero, atlético y guapo, Givenchy era el epítome de un aristócrata francés. El conde Hubert James Marcel Taffin de Givenchy nació el 21 de febrero de 1927, en Beauvais, Francia, y fue el menor de los dos hijos de Béatrice “Sissi” Badin y Lucien Taffin de Givenchy, el marqués de Givenchy. La familia de su madre estaba bien conectada con los grandes artesanos del tapiz de Beauvais; la de su padre pertenecía a la nobleza desde el siglo XVIII.

Cuando Hubert tenía 10 años, la familia visitó una feria parisina que incluía una muestra de modas de Chanel, Schiaparelli y otros diseñadores organizados por la modista Jeanne Lanvin, un momento que el diseñado siempre recordaría como un punto de inflexión en su vida creativa.

“Mi sueño siempre fue ser diseñador de vestuario y mi madre aceptó esa decisión”, recordó durante una charla en la Universidad de Oxford en 2010.

Givenchy creó una de las marcas de moda más reconocidas en Francia, con productos con licencia para ropa infantil, camisas de vestir para hombres y hasta una edición especial del Lincoln, un automóvil de lujo. Los críticos ensalzaron su estilo por su gran capacidad para crear ropa de buen gusto que parecía atemporal: capas graciosas y chales, vestidos de noche de dos piezas, sencillos corpiños de jersey y túnicas minimalistas en una brillante gama de colores. Los diseños sobrios y elegantes fueron el sello distintivo de la casa.

Fue un diseñador que logró mantener su independencia financiera durante la mayor parte de su carrera y también era dueño de su propio negocio de fragancias, que era dirigido por su hermano Jean Claude, quien murió en 2009.

Givenchy no dejó supervivientes inmediatos; su sobrino James de Givenchy, uno de los siete hijos de Jean Claude, es el diseñador de Taffin, la colección neoyorquina de joyas.

Entre muchos premios, Givenchy recibió la Legión de Honor en el grado de caballero en 1983, un premio a la trayectoria otorgado por el Consejo de Diseñadores de Moda Americanos en 1995 y fue nombrado en el Salón de la Fama de los Mejores Vestidos en 1970.

Givenchy vendió su casa al conglomerado de lujo LVMH en 1988 y continuó diseñando hasta su jubilación. Apenas unas horas después de presentar su última colección de alta costura, en 1995, la compañía anunció que su sucesor era el problemático diseñador británico John Galliano, quien se mudó a Dior un año después y fue remplazado por Alexander McQueen, otro creativo controversial.

En 2005, la marca fue dirigida por el diseñador italiano Riccardo Tisci, quien, durante la última década, ha introducido una línea de ropa inspirada en la estética agresiva de la calle, además de trajes de noche más vanguardistas. Los nuevos lineamientos de Tisci han incluido a la modelo transgénero Lea, a Kim Kardashian y su esposo, Kanye West, un contraste fascinante con la estética creada por la colaboración Hepburn-Givenchy.

Aunque, en general, el creador de la marca se abstuvo de comentar los cambios estéticos del emporio que fundó, en una entrevista de 2007 con Women’s Wear Daily, dijo: “Sufro, lo que está sucediendo no me gusta”.

Durante su charla con los estudiantes de Oxford en 2010, se permitió aconsejar a los jóvenes aspirantes a entrar al negocio de la moda: “Debes, si es posible, nacer con una especie de elegancia. Eso forma parte de ti, de ti mismo”.


 



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