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Los jóvenes de Perú forzaron la renuncia de un presidente. Ahora van por más


2020-11-19

Marcelo Rochabrun | Reuters

Grace Yarango tiene solo 18 años pero ya ha sido parte de un movimiento que ayudó a tumbar a un presidente. Ahora, ella y muchos peruanos que pertenecen a la generación Z y los ‘millennials’ buscan objetivos mayores: cambios a la Constitución y reformar un Congreso altamente desprestigiado.

Esta nueva generación de peruanos -llamados la “generación del bicentenario” en referencia al aniversario de la independencia que se viene el próximo año- fue una fuerza crucial en las protestas recientes que llevaron al presidente interino del país a renunciar el último domingo.

La asunción de Francisco Sagasti en su reemplazo, un legislador de centro, ha restaurado un poco de calma, pero la crisis ha despertado un enfado prolongado hacia la clase política tradicional del país y la corrupción rampante.

Eso podría llevar a que Perú siga los pasos de su vecino Chile, que está reescribiendo su Constitución como resultado de fuertes protestas el año pasado.

“Queremos corregir los errores de las generaciones pasadas”, dijo Yarango, quien va a votar por primera vez el próximo año en unos comicios programados para abril. “Me siento parte de la generación del bicentenario, necesitamos un país mejor”.

Las protestas fueron precipitadas por la salida abrupta del presidente Martín Vizcarra, otro centrista que gozaba de alta popularidad pero fue destituido por un Congreso dominado por la oposición el pasado 9 de noviembre.

Los peruanos jóvenes salieron a las calles a protestar contra las legisladores, tildándolos de corruptos y con banderas que exigían cambios en la Constitución.

“No hay ningún congresista limpio”, afirmó Angélica Guerra, de 20 años.

La generación del bicentenario podría ser crucial en las elecciones de abril. Los peruanos de entre 20 y 34 años representan el 40% de los ciudadanos que tienen obligación de votar, según estadísticas oficiales.

Ellos han crecido en un país que ha cambiado rápidamente, con años de crecimiento económico gracias a las exportaciones mineras y un acceso a herramientas de comunicación e información que sus padres nunca imaginaron.

Algo más de la mitad de los peruanos entre 18 y 24 años participó en las protestas contra el gobierno este mes, sea marchando en las calles o con cacerolazos, según una encuesta del Instituto de Estudios Peruanos. Por contra, solo un tercio de los mayores de 40 años protestó.

Un 90% de los peruanos encuestados dijo desaprobar al Congreso y el 65% no se identifica con ningún partido político. Esa combinación puede llevar a unas elecciones impredecibles.

Mientras, la economía sufre una contracción profunda a causa de los efectos de la pandemia del coronavirus.

“ESPÍRITU JUVENIL DE REBELDÍA”

Los líderes políticos están comenzado a prestar atención a la generación del bicentenario.

“El gran movimiento ciudadano hoy le pertenece a los jóvenes, a la generación del bicentenario”, dijo Sagasti, de 76 años, en su discurso inaugural. “Tenemos que llamar a los jóvenes de todas las edades, porque hay personas adultas mayores incluso que tienen el espíritu juvenil de rebeldía, de un Perú mejor”.

Reuters conversó con más de una decena de peruanos, la mayoría de alrededor de 20 años, quienes prometieron mantener las protestas hasta que los políticos se comprometan a hacer un cambio de verdad.

Reunidos en la Plaza San Martín de Lima esta semana, muchos vestían la bandera blanquirroja del país y portaban pancartas proclamando que pertenecen a la generación del bicentenario.

Muchos dijeron también que quieren ver un Congreso completamente reformado. Asimismo, los hay que quieren una nueva Constitución que reemplace lo que describen como un documento ilegítimo, creado por el presidente autoritario Alberto Fujimori en 1993, antes de que muchos de ellos naciesen.

La mayoría tampoco fue testigo de la violencia del gobierno de Fujimori, pero han visto a mandatario tras mandatario involucrados en escándalos de corrupción.

“La gente no solo está esperando que los presidentes cambien, sino que las instituciones cambien”, dijo César Landa. “Este es un momento constituyente”.

Pero es probable que la generación el bicentenario igual enfrente desafíos. El movimiento de los jóvenes no tiene líderes visibles y entre ellos los menores de 25 son todavía muy jóvenes como para candidatearse al Congreso.

Las protestas también han sido fuertemente reprimidas por la policía, que ha sido duramente criticada por las organizaciones de derechos humanos por un uso excesivo de la fuerza, al tiempo que hay varias investigaciones fiscales en curso.

Ninguno de los partidos ha lanzado una estrategia para obtener el voto de los jóvenes, al menos hasta ahora. Pero los jóvenes como generación se sienten marcados por las protestas.

“Toda nuestra generación se ha unido”, dijo Evelyn Borja, de 20 años. “Ahora es la primera vez que me siento parte de la política”.



Jamileth


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