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Pemex confía en convertir todo el crudo mexicano en combustible para 2023


2021-12-28

David Marcial Pérez | El País

México - En poco más de un año, Pemex confía en ser capaz de convertir todo el petróleo crudo mexicano en combustible listo para el mercado. La meta es uno de los 10 puntos presentados ese martes por el director de la petrolera estatal mexicana, Octavio Romero Oropeza, como parte del plan de autosuficiencia energética, una de las grandes apuestas de Andrés Manuel López Obrador. El plan proyectado no solo supone cumplir con uno de sus mantras ideológicos, la soberanía energética, sino que también busca contener el precio de la gasolina, al alza por la subida del precio del crudo, mediante una menor necesidad de comprar combustibles ya refinados del extranjero.

Para lograr sus objetivos, el Gobierno se puso como prioridad desde el comienzo del sexenio la recuperación de empresas de refinería. Ya sea mediante la construcción de nuevas plantas, como Dos Bocas en Tabasco, o a través de compras, como Deer Park en Houston. “Para 2023 y para 2024 toda la producción de Pemex se va a procesar, se va a refinar, porque entrará en operación la refinería de Dos Bocas y el proyecto de Cangrejera. Prácticamente, el 100% del crudo mexicano se va a refinar en nuestro país para garantizar el abasto de combustibles”, anunció Romero durante la conferencia matutina diaria en Palacio Nacional, acompañado también de la secretaria de Energía, Rocío Nahle.

El cambio de paradigma —menos exportación de crudo y más refinación— se aprecia también en los dos primeros años. El número de barriles procesados en refinerías nacionales creció más de un 40% hasta alcanzar las 714,000 unidades. La proyección es que el año que viene se doble esa cantidad y se dediquen tan solo 435,000 barriles a la exportación. Hasta hace muy poco, 2018 por ejemplo, el equilibrio era el contrario. El volumen de crudo para exportar doblaba el destinado al refinado nacional.

Con Dos Bocas, Cangrejera y Deer Park a pleno rendimiento se espera que en 2023 y 2024 se produzcan 858,000 barriles de gasolina y 542,000 barriles de diésel, reduciendo la dependencia de la importación de combustible, que en lo que va de año ha subido en torno al 20%. Todas estas previsiones pasan en todo caso por mitigar al menos la progresiva caída en las reservas de hidrocarburos en el país. De 2012 a 2018 el número de barriles mexicanos disminuyo a la mitad. La meta del Gobierno es “dejar el mismo número de barriles que encontramos, 7,1 millones de barriles para 2024 en reservas”.

La caída de barriles ha arrastrado a Pemex a una espiral decadente que la ha convertido, por ejemplo, en la petrolera más endeudada del mundo con más 113,000 millones de dólares de pasivo. El Gobierno ha ido inyectando capital —el último este mismo mes por 3,500 millones— en una polémica estrategia de rescate que incluye la marcha atrás de parte de la liberalización del mercado impulsada por el gobierno de Enrique Peña Nieto. El plan presentado este martes también incluye “sustanciales reducciones en la carga impositiva y apoyos directos para el pago de las amortizaciones de la deuda de Pemex”.



Jamileth


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