Vox Dei

«El que reciba a este niño en mi nombre, me recibe a mí»

2022-09-26

“Maestro, vimos a uno que estaba expulsando a los demonios en tu nombre; pero se lo...

Evangelio, Lucas 9, 46-50

«El que me recibe a mí, recibe también al que me ha enviado»

Un día, surgió entre los discípulos una discusión sobre quién era el más grande de ellos. Dándose cuenta Jesús de lo que estaban discutiendo, tomó a un niño, lo puso junto a sí y les dijo: “El que reciba a este niño en mi nombre, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe también al que me ha enviado. En realidad el más pequeño entre todos ustedes, ése es el más grande”.

Entonces, Juan le dijo: “Maestro, vimos a uno que estaba expulsando a los demonios en tu nombre; pero se lo prohibimos, porque no anda con nosotros”. Pero Jesús respondió: “No se lo prohíban, pues el que no está contra ustedes, está en favor de ustedes”.

Reflexión

S.S. Francisco

«El que no está contra ustedes, está en favor de ustedes»

«Quién era el más grande de ellos». Puede pasar que muchas veces se piense que el más importante es el que más hace, el que más responsabilidades tiene, el más generoso. Sin duda entre lo apóstoles había un poco de todo. Pero si el Señor hubiese querido personas eficaces no hubiesen sido esos doce los llamados. Y sin embargo los llama a ellos. Podemos pensar en un Pedro, un humilde pescador de lago de Galilea. O en un Mateo, un recaudador de impuestos. Y si nos detenemos en cada uno de ellos podemos ver sin mucho esfuerzo todos sus defectos.

Entonces, ¿por qué el Señor llamó a estos doce? Pudo haber llamado a algún fariseo o algún miembro de la familia real, que seguramente serían más cualificados… Pero el Señor conocía el corazón de cada uno de sus apóstoles. Sí, tenían muchos defectos, pero se mostraban como eran. Decían lo que pensaban y aceptaban con sencillez las correcciones del maestro. Tenían una fe de niño.

El Señor nos invita a ser como sus apóstoles, a ser como niños. Y a veces puede pasar que nos dé vergüenza el ser de esta manera, el tener esta personalidad, pero no nos damos cuenta que tal y como somos el Señor nos quiere. Él nos ha creado y Él sabe por qué. Puedo ser muy primario y ser una persona que se enfada apenas le dicen algo, pero Pedro era igual y gracias a que él fue sencillo, el Señor pudo obrar milagros. En cambio otro puede decir que es muy frío, pero Tomás el mellizo era un poco frío y gracias a eso pudo tocar el costado y las llagas de las manos y los pies.

Jesús, te ama tal cual eres. No tienes que aparentar otras cosas. Y el Señor, te ha dado una misión grandísima, sólo tienes que dejar que Él actúe en ti. Por eso los niños son los más importantes en el Reino de los cielos. Porque se dejan guiar por el Espíritu Santo; porque saben escucharlo en el interior de su corazón.

«La gran misión que el Señor nos confía, la llevamos a cabo en comunión, de modo colegial. ¡Está ya tan desgarrado y dividido el mundo! La fragmentación es ya de casa en todas partes. Por eso, la Iglesia, “túnica inconsútil del Señor”, no puede dejarse dividir, fragmentar o enfrentarse».



JMRS