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Visión oscura de la crisis

2009-08-24

El gobierno atribuye la gravedad de la recesión al desplome de 10.3 por ciento de las...

José Manuel Rodríguez Solar

"Si la economía no produce,
si no hay productividad,
no hay empleos"

Lejos de dar mi opinión sobre la trayectoria de la economía, voy a presentar un breve informe de los resultados de los indicadores que nos muestran la realidad. Para que echarle más leña a la hoguera. Los números no tienen palabras falsas ni mienten -cuando no son amañados o maquillados- y, en este caso, las cifras oficiales que nos presentan difieren mucho, pero mucho de las expectativas que tenía el gobierno al comenzar el año. En primer lugar, no esperaba la aparición del fantasma tenebroso de la "influenza" que sembró pánico entre la población y enclaustro a todos en casa, razón, pretexto, que ahora se arguye para justificar la baja muy sensible de la economía mexicana.

Si no hubiera sido por la influenza otro gallo cantaría, nos dice el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, una celebridad porque sus pronósticos resultan al revés y de plano no ha dado demostración de eficiencia alguna en su administración, ni en el manejo de la crisis. Lo último que se le ocurrió declarar fue que "México se enfrenta ante el shock financiero más grave en 30 años", y por ello el gobierno propondrá un paquete económico para 2010 basado en más impuestos y un endeudamiento "moderado".

Así también, al Presidente Felipe Calderón -para calmar los ánimos- se le ocurre decirnos que "México supera la crisis, pero falta el shock fiscal de 2010". Vaya que no pudieron ser más desafortunadas las declaraciones sobre los pronósticos económicos para el país, porque falta resolver el impacto fiscal provocado por esta contingencia.

Haciendo memoria

Comencemos por recordar que en sus estimaciones la secretaría de Hacienda y Crédito Público ponderó que el presupuesto de 2009, sería superior en 5.7% al del año pasado, y lo fijó en 2,820 billones de pesos.

El presupuesto preveía un crecimiento de 3.0 por ciento, una inflación de 3.8 por ciento, un tipo de cambio promedio de 10.6 pesos por dólar y una tasa de interés promedio del Cete a 28 días de 8.0 por ciento. Asimismo, estimaba una plataforma de producción y exportación petrolera de 2,750 y 1,336 millones de barriles diarios, en ese orden, y se consideraba un precio promedio para la mezcla mexicana de crudo de 80.3 dólares por barril. Según la propuesta de programa económico 2009, se estima que los ingresos totales aumenten 5.7 por ciento real respecto a 2008, y entre éstos, los petroleros aumenten 12.4 por ciento como resultado del mayor precio del crudo. El gasto neto total pagado que se propone es de 2,820 billones de pesos, con igual crecimiento que los ingresos totales. El techo del gasto programable devengado para 2009 se ubica en 2,117 billones de pesos, un incremento de 6.3 por ciento real respecto al aprobado este año. La Secretaría de Hacienda aclara que este monto propuesto de gasto será histórico, y es el más alto como porcentaje del producto desde 1988. La inversión impulsada se ubicará en 531 mil millones de pesos, monto real similar al valor aprobado para 2008, lo que implica que estos recursos durante el periodo 2007-2009 serán superiores en 42.50 por ciento en términos reales a los aplicados en promedio durante la pasada administración federal.

Los responsables se defienden y arguyen

Los números actuales sobre los resultados de la economía al primer semestre del año nos informan lo siguiente:

El gobierno atribuye la gravedad de la recesión al desplome de 10.3 por ciento de las actividades productivas en el país durante el segundo trimestre de este año a la reciente emergencia epidemiológica. La economía mexicana se despeñó 10.3 por ciento en términos anuales en el segundo trimestre de 2009, una caída del PIB sin precedente en 75 años. Con ese derrumbe alcanzó una dimensión similar a la que tuvo en el cuarto trimestre de 2004 y se perfila hacia un nuevo sexenio de crecimiento cero.

Sin presencia de esa epidemia "habríamos tenido un crecimiento positivo", señaló Agustín Carstens, quien insistió en que la crisis se agudizó por el impacto negativo que tuvo la influenza y las medidas de emergencia adoptadas por el país, coyuntura que de no haberse dado reflejaría una realidad económica distinta.

México entró en recesión este año al confirmarse en el primer trimestre la segunda caída consecutiva del PIB.

Mientras esto comienza a suceder "el escenario negativo permanece con la caída en el salario, el empleo, el crédito y una situación donde no hay el optimismo para pensar en la reversión la recesión".

Lo más preocupante es que se han perdido más de 800 mil empleos en el sector formal y se observa un incremento de los precios de la canasta básica crecen más que la inflación y, en consecuencia, se sigue perdiendo el poder adquisitivo.

La recesión en que cayó la economía mexicana este año sumió en la pobreza a por lo menos 4.2 millones de personas, adicionales a los 5.9 millones que cayeron en esa condición entre 2006 y 2008, reveló un reporte del Banco Mundial.

Mientras estos son los informes de lo sucedido, aquí vienen las expectativas para reparar los daños y perjuicios causados por la crisis, que hoy conocemos como recesión.

Para empezar el poder legislativo prevé un "hoyo financiero" de 480 mil millones de pesos para este fin de año, y que los ingresos presupuestarios serán menores a los establecidos en la Ley de Ingresos por 480.1 mil millones de pesos. La disminución se debe al decremento del precio del petróleo y menor volumen de producción, lo que equivale a 211.5 mil millones de pesos; de ese monto, 158 mil millones de pesos son ocasionados por una disminución de los precios.

Con relación a ingresos no petroleros se espera que su reducción alcance los 268.6 mil millones de pesos, de los cuales 92.6 mil millones corresponden a la disminución de la recaudación de ISR-IETU-IDE, 112.3 mil millones al IVA y 63.7 mil millones a otros impuestos.

Un informe del Banco de México (Banxico) sobre la actividad económica nacional plantean que para el resto de 2009 habrá una caída anual que oscila entre -6.5 y -7.5 por ciento respecto al año anterior y que se espera una mejoría en la tasa de crecimiento económico para 2010 entre 2.5 y 3.5 por ciento.

Guillermo Ortiz Martínez, argumenta:

México ha sido uno de los países más afectados, señala.  En medio de esa caída de la actividad, dice, se ha hecho "evidente" un problema fiscal.

Primero, México es una economía bastante abierta: entre 25 y 30 por ciento del producto interno bruto (PIB) son exportaciones. Cerca de 90 por ciento de la exportación corresponde a productos manufactureros y 80 por ciento va a Estados Unidos.

Desgrana las cifras: hace dos años, en Estados Unidos, el epicentro de la crisis, se vendían 17 millones de autos anualmente. En el primer semestre de 2009 sólo se vendieron 9 millones. "¿Cuánto tiempo va a pasar para que vuelvan a consumir 17 millones de autos?" Lo mismo ocurre con los televisores, refrigeradores, lavadoras... Los productos que, junto con los autos, México se especializó en vender a aquel país.

Entre las debilidades destaca el tema de las finanzas públicas, la dependencia de los ingresos petroleros, que ha coincidido con una caída del precio de niveles sumamente altos que hubo en los dos años anteriores, y una caída muy importante de la producción. Esto ha puesto de manifiesto una debilidad estructural en finanzas públicas que llevamos arrastrando muchísimos años, yo diría décadas.

"El agujero en las finanzas públicas es de más de 400 mil millones de pesos este año y también hay un hoyo importante en 2010. Esto nos pone de manifiesto que hay que hacer un esfuerzo multianual, porque esto no se va a arreglar en un año, de resolver el problema de las finanzas públicas", plantea el gobernador del banco central. Es algo, abunda, que debe planearse para un periodo de tres años, por lo menos, con medidas que vayan entrando en vigor gradualmente, tanto por el lado del gasto como del ingreso.

Ortiz Martínez señala que "buena parte" de los recursos adicionales generados por el alto precio del petróleo fueron usados en gasto corriente, tanto a nivel federal como estatal. Y por ello considera necesario que se revise a fondo en qué se está gastando, cómo se está gastando y los mecanismos de rendición de cuentas que, asegura, son muy imperfectos todavía a escala estatal.

"Es cierto que el gasto público en términos reales se ha incrementado de manera muy importante en los últimos años gracias a la disponibilidad de recursos adicionales por los altos precios del petróleo. Las finanzas de los estados y municipios se van a ver afectadas, de eso no hay duda, al igual que las del gobierno federal. Esto quiere decir que se van a tener que hacer ajustes".

La pérdida de empleos ha sido muy importante. También ha habido una disminución en la capacidad de compra de las familias. Esto le ha pegado más a la gente en los niveles inferiores de ingreso, porque gasta una mayor proporción de sus recursos en alimentos, que han tenido una mayor inflación. Esto ciertamente ha tenido un impacto sobre las familias, sobre la gente, sobre la gente de menores ingresos. Es algo que las cifras muestran claramente.

Conclusiones y expectativas

Como conclusión de este recuento de hechos: Si la economía no produce, si no hay productividad, no hay empleos, no se puede elevar de manera sostenible el nivel de ingreso de la gente. No se podrá salir nunca de la crisis.

Este es el diagnóstico de la economía y conforme a la tendencia actual las expectativas son muy distantes de la verborrea oficial. Los hechos borran tanta palabrería que se viene diciendo sobre la crisis económica y son el termómetro para medir la temperatura de los niveles de recesión que podemos esperar.

La astringencia en los sectores económico y financiero es cada día más dura. La insolvencia de los deudores en casi todos los sectores también predomina. El consumo en los hogares ha bajado considerablemente y los precios siguen subiendo, especialmente los de la canasta básica. El desempleo en la economía abierta cada día se eleva un tanto más y las cifras oficiales no muestran la realidad que no suman ni cuentan.

El único que no sufre la pulmonía es nuestro peso, que contra viento y marea, sortea la crisis gracias a las inyecciones de dólares que provienen del sector gobierno que se esfuerza por mantener la paridad debajo de los niveles a los que había llegado, encima de los 16 pesos por dólar, fluctuando ahora por debajo de los 13 pesos. Lo único que está barato y no sube, es el peso mexicano. Todo lo demás sube sin control ni fijación.

Tarea de cada quién es sortear la crisis como pueda y defenderse de la amenaza del desempleo que curiosamente ocurre en el ámbito de los que más ganan y que mayor ahorro representan para las empresas, lo que finalmente no son parte de la producción sino de la administración, y hoy por hoy, no hay ganancias que administrar sino pérdidas para contabilizar.

Finalmente, mientras la concentración y acaparamiento de la riqueza siga concentrándose en unas cuantas manos, y que no fluya ni se distribuya en canales de producción y generación de empleos, la situación seguirá empeorando. Los barones y magnates del dinero, los dueños de este país, no quieren sacar su dinero ni repatriarlo en plena crisis, más bien están aprovechando la ganga de dólares en el mercado de cambios para contribuir a la fuga de capitales. Las inversiones que se animan a hacer son con dinero prestado del gobierno, que como financiamiento o anticipo, les procura para que se muevan. Pero en estas circunstancias y con el boquete fiscal con que amenaza la secretaría de Hacienda, de más de 400,000 millones de pesos, el agua para su molino se acaba y quién sabe cómo les vaya ahora en tiempos de sequía y astringencia de ese dinero.

El gobierno sigue de pie y respirando gracias al préstamo de 57 mil millones de dólares de las líneas de crédito del Fondo Monetario, pero quién sabe qué hará cuando se le acabe. Las reservas inyectadas al mercado de cambios suman más de 20,000 millones de dólares. Devaluación, fuga de divisas y FMI han estado siempre presentes en la historia de las crisis económicas, y ahora nuevamente la historia se repite. Por eso sería ingenuo pensar o creer que la crisis o que la recesión llego al techo y que comienza la recuperación. Pero cómo pensar así con semejante panorama expuesto.  Nada más repasemos las expectativas oficiales que se tenían para este año y comparémoslas con la realidad. El error de cálculo fue equidistante. La caída en el segundo semestre como nunca antes en nuestra historia contemporánea. Pero, para qué echarle más leña a la hoguera si estamos viendo que no hay bomberos para apagar el fuego.



AGVR

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