Mercados Bursátiles

Ante el shock financiero más grande de los últimos 30 años

2009-08-31

Quién entonces podría negar u ocultar que la Deuda Pública, es "el mal de...

José Manuel Rodríguez Solar

"La Deuda Pública, mal de todos los males"

"Durante la actual administración, la deuda pública
alcanzó el monto más alto desde 2003: 4.5 billones".

Una y otra vez, hasta que nos hagan caso, vamos a seguir diciendo que la deuda pública de México es causante de nuestros males habidos y por haber. No se necesita ser un experto en finanzas ni un perito en la materia para darse cuenta que mientras tengamos la monstruosa deuda pública, que cada día crece más y más, más serán los intereses sobre intereses que seguiremos pagando a costa de nuestros impuestos y contribuciones, y así mucho menos vamos a salir del atolladero con este "boquetón" eterno en el presupuesto.

Se trata de una deuda pública que además es ilegítima y que solamente ha servido para el dispendio, derroche y corrupción de todos los que la han originado.  El  gasto total aprobado para 2009 asciende a 3 billones 45 mil 479 millones de pesos, de los cuales más de la mitad se va para pagar los gastos financieros de la deuda pública que según cifras oficiales asciende a 4.5 billones, a un tercio del valor del Producto Interno Bruto (PIB) del país, pero que en realidad es 4 veces más si le sumamos los pasivos contingentes, como los fondos de pensiones y jubilaciones de todas las dependencias gubernamentales (IMSS,PEMEX, ISSSTE, UNAM…) y las de todos los estados, los PIRIDEGAS, los pasivos de PEMEX y la CFE, etc.

Durante la actual administración, la deuda pública alcanzó el monto más alto desde 2003. Creció en un billón 150 mil 670 millones de pesos, desde los 3.3 billones que totalizaban en 2006. Ni siquiera un solo centavo se pudo disminuir, sino que aumentó casi un 40 por ciento. Más aparte los intereses que se pagaron, por lo menos otro billón de pesos. En resumidas cuentas, se pagan exorbitantes intereses, no se abona ni un solo peso al capital, no disminuye nada, y todavía se incrementa de semejante manera. Vaya situación tan alarmante, verdaderamente preocupante, porque de esta forma en el horizonte solo podemos ver el precipicio o que nos embarguen el país.

En los últimos cinco años el gobierno federal ha colocado en promedio 850 mil millones de pesos anuales en CETES. En este periodo la emisión promedio de certificados bursátiles de empresas privadas ha sido de 250 mil millones. De tal forma, el endeudamiento del gobierno vía CETES sobre el sector privado es 235 por ciento superior.

Por lo que se refiere a las colocaciones de deuda de largo plazo: Bonos de Desarrollo, certificados del IPAB, Udibonos y Bonos M, el gobierno federal colocó un promedio de 450 mil millones de pesos. En los últimos tres años la deuda interna se incremento el 54.6 por ciento y la deuda externa en 19.7 %.

Más aún, se estima que para 2010 el endeudamiento público se incremente al menos en 100 mil millones de pesos para cubrir parte del "boquete" fiscal pronosticado por el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, debido a la previsible caída de ingresos fiscales, tanto petroleros como no petroleros. Pero con el hermetismo que caracteriza al gobierno, no nos dicen nada del reciente crédito de 47,000 millones de dólares que puso a disposición del gobierno el FMI, y del cual seguramente ya estarán echando mano como se puede apreciar en el mercado de cambios en donde están fluyendo dólares al por mayor lo que originó que el peso se revaluara por unas semanas a menos de 13 pesos. En el siguiente estado de cuenta de la deuda pública lo sabremos.

Del total del gasto este año por 3 billones de pesos, 725,000 millones corresponden al gasto no programable, es decir que una cuarta parte del presupuesto se va para pagar el costo financiero de la deuda que tenemos, pero por el lado del gasto programable, en forma disfrazada, se va otro tanto por este mismo concepto para lo cual el gasto financiero directo e indirecto es más de 1 billón de pesos, mucho más de lo que se dice.

Tamaño y costo

Este costo-gasto equivale a más de 3,000 millones de pesos diariamente, 90,000 millones de pesos mensuales, cifras que verdaderamente son de espanto. Esto es lo que pagamos los mexicanos sólo por pago de intereses de la deuda pública, entre la que se encuentra la del FOBAPROA (El fraude más grande cometido a la nación) cuyo monto asciende a 290 mil millones de pesos, un 50% más del presupuesto que se destina a la Educación Pública (201 mil millones) y casi 10 veces más de todo el presupuesto destinado al Poder Judicial (33 mil millones. Y sin embargo, desde 1995 que existe este quebranto, se ha pagado también más de un billón de pesos por este mismo concepto (rescate a los banqueros) entre intereses y amortizaciones, más lo que aún queda pendiente.

Mientras tanto al gobierno, juez y parte del problema de la deuda pública, no le alcanzan todos los impuestos que recauda para pagar siquiera los intereses y menos ahora que la captación de los contribuyentes ha bajado considerablemente por razones de la recesión económica. Pero como si esto no lo vieran, los sueldos, prestaciones y prebendas de la alta burocracia no bajan, estos si siguen subiendo para más tarde convertirse en más deuda pública. Nadie aquí se aprieta el cinturón.

Cabe resaltar que la deuda pública se encuentra soportada sobre el sistema financiero mexicano ya que el endeudamiento externo es ahora mucho menor, y son las inversiones en el país las que sostienen y financian la demanda de los créditos, y son también a ellos y este sector a quiénes se les canaliza el pago de los intereses y costo que causa la deuda pública. Para allá van las grandes millonadas. Habría que ver si no hay dentro de ellos algunos fantasmas o monstruos como el Fobaproa. Por ello insistimos en que se hace necesaria y pertinente una exhaustiva auditoría de la deuda pública, tal cual hace a cualquier ciudadano o empresa el SAT (Sistema de Administración Tributaria). Seguramente que provocaría una gran pestilencia, si es que se abre esta cloaca.

Se entiende lógica y razonablemente que las deudas que el gobierno contrae se realizan en el marco financiero institucional y bajo normas estrictas de viabilidad, solvencia y recuperación, y se adquieren para hacer inversiones que reditúen y produzcan más que los intereses que se pagan, además de que el capital se pueda pagar a su vencimiento. Entonces cómo está eso que no podamos pagar ni los intereses y que tengamos que pedir más dinero prestado para pagarlos; que nunca disminuya y que siempre vaya en tan vertiginoso aumento sin contemplaciones ni consideraciones. Intereses sobre intereses, lo que en el argot financiero y legal quiere decir agiotaje, usura, la práctica tal cual del anatocismo.

No entiendo como los órganos oficiales, el Congreso de la Unión, no puedan ver y percatarse de este problema global que encierra la deuda pública. Es aquí donde debiéramos prestar toda nuestra atención siendo que es el que genera todo el retroceso económico que estamos atravesando, por su maldita culpa y herencia. Como el presidente de la República no se va a percatar a donde se va todo el dinero del presupuesto.

Analistas financieros pronostican que estamos "ante el shock financiero más grande de los últimos 30 años", si el gobierno federal decide incrementar la emisión de deuda pública para el año entrante. Según la cuentas, en los últimos cinco años el gobierno federal ha colocado en promedio 850 mil millones de pesos anuales en Cetes.

Más claro

El tamaño de esta deuda que estamos hablando equivale a 30,000 toneladas de oro que ocuparían el espacio de un convoy ferrocarrilero de por lo menos 15 kilómetros cargando este tonelaje de más 400 millones de onzas troy de oro. Eso es lo que debemos, ahora últimamente. Esto representan 4.5 billones de pesos. Y no podemos pagar ni los intereses. Y la deuda sigue aumentando. Y su costo se lleva la mitad de nuestro presupuesto. Y por su culpa no podemos gastar ni cubrir nuestras necesidades y demandas. En síntesis, estamos más que quebrados. No hay dinero, ni habrá mientras sigamos cargando este mastodonte que es la deuda pública, herencia maldita para nuestros hijos y nietos que nada tienen que ver con ella.

El mismo secretario de Hacienda es una representación corporal del peso y la gordura que tiene la deuda pública de la nación, para expresarla de alguna manera y que se vea desde cualquier ángulo. Así es, de ese tamaño y grosor con relación a cualquier otra comparada en el presupuesto de egresos.

Quién entonces podría negar u ocultar que la Deuda Pública, es "el mal de todos nuestros males", el origen, causa y consecuencia de todas las crisis que padecemos. Mientras no nos la quitemos de encima el país seguirá adelante pero hacia abajo, siempre de crisis en crisis, de mal a peor.



AGVR

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