Internacional - Finanzas

El plan franco-alemán se queda corto para rescatar al euro inmediatamente

2011-12-06

Aunque la directora general del FMI, Christine Lagarde, calificó de

Por María Lorente, AFP

BRUSELAS - El plan franco-alemán sirve para prevenir futuras crisis, pero se queda corto para salvar al euro de manera urgente, advirtieron la jefa del FMI, Christine Lagarde, y economistas, que exigen mayores señales de unión fiscal en la cumbre europea de este jueves y viernes.

Varios dirigentes europeos destacan que la única solución para salir rápidamente de la crisis de la deuda es la masiva intervención del Banco Central Europeo en los mercados de la deuda y una mayor solidaridad de las grandes economías europeas.

Entre sonrisas, la canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés Nicolas Sarkozy anunciaron el lunes en París un acuerdo para "reconquistar la confianza de los mercados" que apunta a equilibrar la integración fiscal y presupuestaria de Europa.

Los dirigentes de las dos mayores economías de la unión monetaria desean aprobar antes de marzo un "nuevo tratado" para los 27 países de la Unión Europea (UE) o en su defecto, para los 17 que conforman la zona euro, que obligará a los países a aprobar una regla de oro de equilibrio presupuestario.

Aunque la directora general del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, calificó de "crucial" el acuerdo, consideró que "no es suficiente en sí mismo" ante una situación económica extremadamente grave.

"Se necesitará mucho más para abordar en forma apropiada la situación y para que se recupere la confianza, no sólo de los mercados, sino también de los inversores, los consumidores, aquellos que tienen que fijar sus estrategias para los próximos dos, tres, cuatro años", señaló Lagarde.

De hecho, la agencia Standard and Poor's colocó el lunes la nota crediticia de 15 países de la zona euro en perspectiva negativa, advertencia de un posible recorte inminente de la calificación.

Esta amenaza afecta las "Triple A" de Alemania, Francia, Holanda, Finlandia, Luxemburgo y Austria. Según la agencia, Francia es el único de esos seis países que podría ver rebajada la nota en dos escalones.

"Después de dos años de crisis del euro, (Merkel y Sarkozy) lograron un acuerdo para llegar a otro acuerdo varios meses más tarde y para que recién sea firmado y lanzado en los próximos años", se quejó Sony Kapoor, del Centro de Reflexión Re-Define, basado en Bruselas.

En efecto, varios analistas alertan que un cambio de los tratados puede llevar demasiado tiempo. Y ya son varias las economías de la Eurozona que se encuentran al borde del abismo, con su banca pidiendo a gritos una inyección de capital, pagando tasas de interés insostenibles, y sus gobiernos aprobando más y más recortes.

A corto plazo, la clave es que el Banco Central Europeo (BCE) se convierta en prestamista de última instancia, es decir que cumpla un papel similiar al de la Reserva Federal estadounidense (Fed) o al Banco de Inglaterra, comprando la deuda soberana de los países amenazados.

El BCE dio a entender que está dispuesto a una mayor intervención en los mercados, si los gobiernos de Europa acuerdan un "pacto fiscal".

Hasta ahora la intervención del BCE ha sido limitada. La semana pasada compró 3.660 millones de euros de deuda pública en el mercado secundario, menos de la mitad que la semana anterior (8.600 millones).

Con esto, el total de compras de deuda pública por el BCE desde el inicio de este programa en mayo del 2010, se eleva a 207,000 millones de euros.

Algunos países pedirán a Europa que apruebe más medidas de "solidaridad" durante la cumbre de este jueves y viernes, que incluyan la emisión de eurobonos, además de los planes de disciplina fiscal.

"Nosotros queremos medidas que fomenten el empleo, el crecimiento, medidas de solidaridad y medidas como la mutualización de la deuda, los eurobonos, la tasas de transacciones financieras", señaló el secretario de Estado español para la Unión Europea, Diego López Garrido.

Pero de momento Berlín y París rechazan los eurobonos. "Francia y Alemania contribuirían a pagar la deuda de los otros sin poder controlar las propias", adujo Sarkozy.



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