Diagnóstico Político

En vez de enchilada completa, un muro

2006-11-28

Bush propuso combinar el reforzamiento de la seguridad fronteriza con disposiciones para facilitar...

Economist Intelligence Unit /Infoestratégica "La Jornada"

Cuando en 2001, Fox visitó a George Bush en la Casa Blanca, los dos rancheros con botas de cowboy, uno de Guanajuato y el otro de Texas, en seguida se consideraron "amigos". El estadunidense declaró: "Estados Unidos no tiene una relación más importante en el mundo" que con México. Fox y Jorge Castañeda, entonces su secretario de Relaciones Exteriores, pretendían un acuerdo migratorio bilateral, y Bush parecía conforme.

Ahora que el gobierno de Fox se aproxima a su fin, las relaciones de México con EU están enturbiadas por el desacuerdo. Los ataques terroristas del 11 de septiembre y sus secuelas cambiaron las prioridades de Bush. México utilizó su lugar en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para expresar su oposición a la guerra en Irak. Y las esperanzas de Fox de un acuerdo migratorio naufragaron bajo una ola de sentimientos antimigrantes en EU.

Bush propuso combinar el reforzamiento de la seguridad fronteriza con disposiciones para facilitar la migración documentada y medidas para legitimizar a 11 millones de migrantes (6.3 millones de ellos mexicanos) que residen sin documentos en Estados Unidos. Pero sólo la primera fase se ha puesto en marcha. Antes de las elecciones de medio término que se realizaron este año, el Congreso aprobó añadir otros mil 100 kilómetros a las bardas que actualmente se extienden más de 120 mil kilómetros a lo largo de la frontera. A principios de este año, Bush envió 6 mil guardias nacionales a vigilar el área. Nada de esto frenará el flujo de migrantes, pero podría reducirlo al elevar los riesgos y el precio del cruce. Desde mayo éste aumentó a 5 mil dólares, según Rafael Fernández de Castro, del ITAM. Hace poco la Oficina de Contabilidad de EU divulgó que el número de muertes en la frontera se elevó de 254 en 1998 a 472 en 2005.

Esto indigna a muchos mexicanos. Sin embargo, saben que las enérgicas medidas fronterizas tienen sus límites. Si los salarios comienzan a elevarse en EU, es probable que los empresarios estadunidenses exijan más migración documentada. "La realidad es que tenemos un mercado de trabajo integrado y deberíamos encontrar la manera de manejarlo", dice Jeffrey Davidow, embajador estadunidense en México de 1998 a 2002.

Como la migración se ha convertido en una cuestión tan disyuntiva, es fácil pasar por alto que las relaciones entre México y Estados Unidos cada semana son muy constructivas en docenas de temas y en cientos de formas", señaló Davidow. La integración económica une más estrechamente a los dos países. En Ciudad Juárez, a lo largo de la frontera con El Paso, se extienden parques industriales, centros comerciales y nuevas urbanizaciones de estilo colonial. Monterrey, el centro industrial del norte, se ha convertido en una hermosa ciudad de tipo estadunidense, con aglomeradas autopistas y edificios de oficinas con muros de cristal, un lugar apropiado para celebrar conferencias internacionales.

A los mexicanos se les indujo a creer que el TLC proporcionaría prosperidad inmediata. No fue así, aunque sí impulsó las exportaciones y lo hizo más atractivo para inversionistas extranjeros. Pero también ha provocado situaciones difíciles. En enero, el impuesto sobre el maíz estadunidense de importación se reducirá de 27 a 16%, y un año más tarde a cero. Estados Unidos subvenciona con generosidad a sus agricultores de maíz. Al sur de la frontera, cultivar maíz en diminutos maizales no es sólo un modo de vida para millones de mexicanos pobres, como ha sido desde mucho antes de la conquista española: es parte de la identidad nacional. Así que el tema es políticamente explosivo. Por eso López Obrador prometió renegociar el capítulo correspondiente del TLC.

La opinión está dividida sobre si el problema es algo más que simbólico. Las importaciones mexicanas de maíz se han elevado desde 1993, pero la producción también. Estados Unidos produce grano sobre todo amarillo; la variedad mexicana es blanca. Jaime Serra Puche, artífice y gran defensor del TLC, afirma que México ha tenido 15 años para que sus agricultores se adapten, y no ha hecho nada.

A pesar de las crecientes preocupaciones sobre la seguridad, el tráfico ha fluido de modo más o menos uniforme a través de la frontera norte de México. El gobierno de Fox ha cooperado estrechamente con EU en este renglón, compartiendo información de inteligencia antiterrorista, dice Armand Peschard-Sverdrup del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales, grupo de expertos de Washington, DC. Pero se puede hacer más.

Algunos mexicanos comienzan a pensar que la seguridad fronteriza más estricta beneficia sus intereses. De un millón de personas que cada año cruzan sin visa la frontera norte, sólo la mitad son mexicanos; el resto proviene sobre todo de América Central y América del Sur. Si la frontera del norte es porosa, la del sur con Guatemala es "una enorme coladera", según Arturo Sarukhán, quien asesora a Calderón en política exterior.

Con Fox, la política exterior mexicana se hizo menos defensiva de lo que había sido con el PRI. Esto condujo a controversias con Cuba y Venezuela. "La agenda internacional de México debe apoyar los derechos humanos. Pero cuando se aplica a Cuba, se califica de intervención", dice Luis Ernesto Derbez, secretario de Asuntos Exteriores. La política exterior de Calderón prestará más atención a las relaciones de México con América Latina, en particular con Centroamérica, dice Sarukhán.

México ha suscrito acuerdos de libre comercio con la Unión Europea y Japón, y es miembro asociado de Mercosur. Pero el comercio con la Unión Europea ha sido decepcionante. Cada vez más, los productos mexicanos tienden a ser productos estadunidenses maquilados, lo que los hace inaceptables conforme a las reglas de origen establecidas en el acuerdo con la Unión Europea. La geografía sugiere que la relación más importante de México será siempre con EU.

Para ir al norte, primero diríjase al sur

El signo más claro de que no todo está bien en México son los 500 mil jóvenes que cada año dan la espalda a su país en busca de mejores oportunidades. Es posible que la demografía reduzca ese flujo, pero el tiempo no está a favor de México.

El TLC no es ya una ventaja competitiva exclusiva. Centroamérica tiene ya un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, y Perú y Colombia pronto pueden hacer lo mismo. China e India absorbieron mucha de la inversión extranjera que México esperaba. Los salarios del sector industrial del país son apenas la décima parte de los estadunidenses, pero son tres veces más de los que se pagan en China. Si México quiere mantenerse adelante de China, y evitar que su gente vaya en busca de mejores empleos al norte de la frontera, debe abocarse a la fabricación de mercancías de alto valor.

Pero la cuestión principal que retrasa al país es que la reforma parcial ha producido resultados parciales. "Mientras la distribución del ingreso sea tan mala como es, muchas personas no verán las ventajas de la globalización", sostiene Derbez. El país está dividido entre quienes se beneficiaron de los cambios de las dos décadas pasadas y quienes no lo hicieron.

Estabilidad económica, TLC y democracia son tres grandes logros. Pero deberían ser punto de partida para políticas públicas más eficaces, no una excusa para tumbarse a descansar. Es momento de que el gobierno elimine los remanentes de capitalismo de compadrazgo, liberalice la economía y rescate al sur de su atraso. Calderón parece en realidad decidido a hacer de México una democracia capitalista, próspera y global. Sólo queda desearle suerte.

FUENTE: EIU

Traducción de texto: Jorge Anaya



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