Diagnóstico Político

El retorno de Córdoba

2012-07-19

Los priístas que ya están enterados aceptan que esta acción confirma la...

Miguel Ángel Velázquez, La Jornada

Para quienes lo saben ya, la sorpresa fue mayúscula, pero para los otros podría ser causa hasta de un infarto. Desde el más oscuro rincón del neoliberalismo, Enrique Peña Nieto sacó a José María Córdoba Montoya y lo ha puesto, según nos confirman los mismos priístas, al mando de las operaciones estratégicas para el proyecto que sobre energía plantea poner en marcha el mismo mexiquense.

Y es que si de acabar con la riqueza petrolera del país, por ejemplo, se trata, nadie mejor que el más salinista de todos los salinistas, cuyo plan no sería otro que poner en manos extranjeras ese recurso energético.

Los priístas que ya están enterados aceptan que esta acción confirma la cercanía de Carlos Salinas con el candidato del PRI a la Presidencia, y aseguran que, en caso de que la presencia de Córdoba vaya más allá de la conducción de las mesas de planeación, y se convierta en miembro del gabinete, las reacciones de la población podrían perjudicar aún más la delicada situación del priísta.

Lo que hasta hace algunos meses no era más que rumor, se volvió realidad hace días en una comida a la que asistieron varios miembros del partido de los tres colores, algunos de los cuales se sintieron verdaderamente preocupados, porque según sus cálculos incluir a Córdoba en el gabinete sería tanto como cancelar el futuro electoral de ese organismo político.

Hoy en el PRI se empezaron a eslabonar una serie de hechos que parecían no impactar en los proyectos de Peña Nieto, pero ahora se dice que los viajes constantes del candidato no eran con otro fin que entrevistarse con Salinas para ir moldeando la estrategia que deberá ser cuidada y protegida por el hombre más oscuro del salinato.

Y es que los grandes tiburones de la energía en el mundo se han dado cuenta, saben del potencial energético que significa el Golfo de México, y no están dispuestos a que siga en manos del país. Se trata de aprovechar el recurso, y Pemex, dirán por un lado y otro, no está en condiciones de solventar una empresa del tamaño que requiere esa riqueza. Invertir en Pemex, según ellos, sería una mala inversión, por lo que lo más acertado es ponerla en manos de quienes sí tienen las posibilidades financieras y la capacidad técnica para rescatar el petróleo del mar mexicano.

Para eso, dicen, está Córdoba Montoya. Las posibilidades de que logre muy buenos acuerdos con compañías extranjeras son las mejores, y se tiene en la mano, al parecer, una importante cantidad de ofertas que podrían seducir hasta a los más nacionalistas que dentro del PRI no ven con buenos ojos que esa catástrofe suceda.

Así es que ya no hay que darle más vueltas a la vuelta: la tan temida especie de que Salinas estaba detrás de Peña estaría confirmada, lo que también da certeza a los jóvenes del movimiento #YoSoy132, que tanto han insistido en la ligas de Salinas y Peña Nieto.

Por lo pronto, en las reuniones que encabeza Córdoba –cuando menos hay una confirmada–, seguirían adelante el plan para la explotación de la riqueza petrolera de México. Peña Nieto sí es Salinas.

De pasadita

Y ya que andamos por ahí, sería bueno que se le echara un ojo a Miami. Parece que algunos políticos y gente de influencia de México han convertido aquel lugar en importante centro de operaciones políticas y financieras, incluso hay quien asegura que en todo eso del lavado de dinero sólo habría que seguir la huella del abogado Juan Collado, al parecer muy ligado a la empresa Monex, para obtener datos importantes y nexos que tal vez logren dar con la punta de la madeja. Así que ojo, ¿eh?, mucho ojo.

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