Cuentas Claras

Cuestión de pesos y centavos

2012-12-10

Quienes están preocupados por ese deterioro coinciden con las propuestas del presidente...

Arturo Balderas Rodríguez, La Jornada

La discusión sobre el déficit fiscal en el Congreso estadunidense tiene dos ángulos: el político y el económico. El primero fue el pivote de la campaña de Barack Obama, y no hay duda que él lo ganó. Aún está por verse qué posición prevalece en la parte económica; o sea, en la captación y distribución de pesos y centavos. Desde hace varias décadas la cruzada de los conservadores ha tenido como meta reducir el tamaño del Estado y su intervención como regulador y promotor de la actividad económica. En el fondo, su pretensión de reducir el déficit a toda costa es evitar la distribución del gasto en beneficio de la mayoría de la sociedad. La consecuencia ha sido un deterioro progresivo en el nivel de vida de millones de personas y el aumento de la desigualdad.

Quienes están preocupados por ese deterioro coinciden con las propuestas del presidente Obama, en la necesidad de equilibrar el presupuesto sin sacrificar el gasto del Estado. La fórmula: recortar subsidios y algunas partidas sin afectar el gasto social y, además, gravar con mayor tasa impositiva a quienes ganan más de 250 mil dólares al año; para ser más precisos, a la parte que exceda ese monto. Quienes se oponen a toda costa a esa fórmula pertenecen al núcleo duro del Partido Republicano.

Esa diferencia en la captación y distribución de los recursos es el resultado del anunciado "precipicio fiscal". Cabe recordar que el Partido Republicano se opuso a la aprobación del techo de endeudamiento, necesario como instrumento del gobierno para acceder al crédito, que en el pasado había sido aprobado sin mayor problema. En el impasse de las negociaciones para aprobarlo se integró una comisión que estudió la forma de reducir el déficit en forma equilibrada. Sus recomendaciones se concretaban a incrementar el ingreso mediante aumentos en los impuestos y ajustar el gasto en algunas partidas. El Congreso acordó que de no llegar a un acuerdo sobre los mecanismos para cumplir con esas recomendaciones habría necesidad de recortar de tajo el gasto y aumentar los impuestos por igual a todos. El límite para llegar a un acuerdo es el 31 de diciembre.

El presidente Obama está firme en su propósito de aumentar la tasa impositiva a 2 por ciento que reciben mayores ingresos, pero los republicanos han dicho que no lo permitirán. La lógica, y así lo han expresado diversos observadores políticos y sondeos de opinión, es que el Partido Republicano y sus legisladores serían los responsables de las "calamidades" que ocasione la paralización parcial del gobierno, si se cae en el abismo fiscal que, quiérase o no, afectaría a otras naciones, entre ellas a México. Parece que de esto se han dado cuenta los líderes de ese partido y buscan la forma de recapacitar sin perder cara. Pronto se sabrá hasta dónde son capaces de ello.

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