Diagnóstico Político

Temor a Morena

2014-07-30

Eso, si de lo que se trata es de la próxima elección de la dirigencia nacional, pero...

Miguel Ángel Velázquez, La Jornada

Hay algo más que miedo en las líneas del PRD. A la sola mención de que Nueva Izquierda pierda el cacicazgo de los amarillos, quienes han vivido de ese grupo en el poder tiemblan y ponen en entredicho cualquier posibilidad de cambio, aun si lo demandan los muy pocos militantes que le quedan.

Eso, si de lo que se trata es de la próxima elección de la dirigencia nacional, pero si se trata de la elección del próximo año, las cosas empeoran y los chuchos se azotan cuando escuchan el nombre de Morena.

Y es que para maldita la cosa le serviría al chuchismo conservar el cacicazgo si el PRD pierde la elección en el DF, posibilidad que suena a futuro irremediable si se toman en cuenta varios factores innegables y principales.

El primero y tal vez el más importante: el descrédito del que se ha adueñado el chuchismo y por el que ha trabajado con entusiasmo y total entrega en este sexenio.

El segundo se llama DF. La capital, en términos del perredismo, tiene dueño y ese es René Bejarano, que no es chucho ni es tan perredista, y en algún momento podría voltear banderas hacia Morena.

La decisión del perversor dependerá en mucho de lo que suceda en la elección interna, porque Bejarano sí tiene bien medido el fracaso chuchista y no está dispuesto a ser cómplice del hundimiento de lo que queda del PRD.

El tercero es Marcelo Ebrard, quien desde Movimiento Ciudadano tratará de darle la puntilla a los chuchos, que han movido todas sus piezas para eliminarlo políticamente. Hay que recordar que Ebrard aún es militante del PRD, pero su aparición con los de Dante Delgado no habrá de tardar tanto.

Así la cosas, esos tres factores tienen temblando a los de Nueva Izquierda, pero nada se compara con el terror que les causa Morena. Es fácil entenderlos. Perder el DF sería tanto como dejar de manejar un porcentaje muy importante de sus ingresos a escala nacional. Tal vez, dicen algunos, hasta más de 50 ciento.

Eso sería, para ellos, un desastre, porque no sólo perderían el negocio, sino también el control sobre buen número de dirigentes que están de su lado sólo por conservar las rentas del poder. Así las cosas, eso de que Nueva Izquierda mantendrá el poder es otra especulación como aquella que advierte que los reacomodos entre los amarillos no tardan.

De pasadita

Buena parte de las decisiones que se han tomado desde el Gobierno del DF tienen que ver con la construcción de una ciudad absolutamente diferente a la que conocemos. Las diferencias, ahora que se empieza a perfilar esa nueva idea de polis, son abismales, y tienen que ver con las urgencias que plantea el valle de México, que con el DF forman un todo. Ojalá se sepa explicar con puntualidad cada uno de los cambios, y ojalá y Miguel Ángel Mancera no se equivoque en sus decisiones.

Los cambios en una metrópoli como la que habitamos duelen. En las transformaciones se pierden costumbres queridas, algunas ya inoperantes, y otras, que son parte de nuestra identidad, deberían conservarse de todas formas, le duela a quien le duela.

Eso porque alguien le debe poner un alto a los depredadores de esta metrópoli. Esos a los que sólo les importan las ganancias. Seguramente Miguel Ángel Mancera tendrá tiempo en sus vacaciones de pensar en el asunto para traer buenos proyectos. A nadie le caería mal un plan para los siguientes tres años. Tal vez eso evitaría muchas sorpresas desagradables. Que así sea.

 



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