Sepulcros blanqueados

No se puede llamar el Islam una religión divina

2014-08-20

La verdad, ante su estado de sufrimiento, poco podía hacer para consolar a Warda, pero sus...

Autor: Raad Salam Naaman

Por fin y después de varias semanas de búsqueda, he podido hablar con (Warda) una mujer de 45 años, cristiana católica caldea de origen iraquí- Mosul, amiga y familiar, como mi hermana. Mis recuerdos de Warda, son los de una mujer muy atractiva, rubia con ojos azules, felizmente casada con Samir, un hombre de 52 años, compañero, amigo y familiar mío, tenían dos hijos, Amira 14 años y Amir 10 años. Samir poseía una joyería y Warda trabajaba como profesora de ingles en un colegio de segundaria en Mosul. Disfrutaban de una casa preciosa y todo lo necesario para una vida cómoda y feliz. Con la invasión de los islamitas (EIIL) a Mosul, los terroristas islámicos, asaltaron su casa, intentaron violarla, la menstruación la salvo. Pero estos animales consiguieron violar a la hija, Amira, cuatro veces por diferentes hombres, delante de sus padres. Más tarde, la hija murió a consecuencia de aquella agresión, y el padre Samir fue decapitado como el padre de Warda que estaba de visita. Warda, con su hijo, tuvo que abandonar su casa, sus bienes y a su ciudad, Mosul, con el puesto, sin nada, y refugiarse en casa de unos familiares, en la ciudad kurda de Dahok.

Con una voz muy triste envuelta en llanto, Warda se desahogó conmigo y me contó toda esta amargura que vivió, añadiendo: que mientras estaban violando a su hija y acuchillando a su marido y a su padre, recitaban versos del Corán, dejando entender que sus crueldades, eran hechos divinos y órdenes de Allah, su Dios. Con furia y fortaleza reclamaba ¿Qué tipo de Dios, es Allah, que ordena cometer estas barbaridades? ¿Donde está nuestro Dios? ¿Por qué nos ha abandonado en manos de estos salvajes, asesinos musulmanes? ¿Cómo permite Dios la expulsión de familias enteras de sus casas, obligarlas a abandonar su ciudad, miles de hombres decapitados, mujeres y niñas violadas, niños esclavizados, casas asaltadas, negocios robados, iglesias atacadas e incendiadas? ¿Cómo se puede llamar el Islam una religión divina? ¿Qué Fe es esta?

La verdad, ante su estado de sufrimiento, poco podía hacer para consolar a Warda, pero sus preguntas y peticiones me condujeron a pensar en los comienzos del Islam, en el Corán, su libro sagrado y la vida de Muhammad, su Profeta. Intenté mantenerme firme a pesar de la angustia, conteniendo mi rabia y con todo el dolor de mi corazón, la dije: hermana, Allah, su Dios, al que adoran y siguen, ordena: "a luchar contra los no musulmanes, judíos y cristianos, tendedles emboscadas por todas partes, sitiadle, capturadles, matadles" (Sura 9:5) , no puede ser el mismo Dios que nosotros adoramos y obedecemos, el Dios del Amor y del perdón. Recordamos siempre las palabras de Jesús en (Mateo 5:43-48) "Se dijo: Tenéis que amar a vuestro prójimo y odiar al enemigo. Sin embargo, yo os digo: Continuad amando a vuestros enemigos y orando por los que os persigan". Además nuestro Dios nunca te abandona, recuerda el Salmo 23, que dice "Mi Señor es mi pastor, nada me falta", el mal del mundo no viene de nuestro Dios sino de su enemigo el Maligno, Satanás y sus demonios. Todos debemos de saber de buena tinta y dar a conocer realmente que es el Islam.
Un análisis sencillo de la historia del Islam, nos permitiría a saber, que no es una religión divina, Muhammad, su Profeta, era un líder sectario, cumple con todos los requisitos de un dictador, jefe político social de una secta.

Mientras Moisés y Jesús y otros profetas monoteístas hacían milagros, Muhammad no hizo ni una sola evidencia de poder divino o sobrehumano. Cuando le reclamaron esto, Muhammad aportó que el milagro era el Corán, aunque cualquier mortal podía escribir un libro igual o mejor, a pesar de que Muhammad era un analfabeto, no sabía escribir ni leer. Además, cuando se le dijo que todos los profetas de Dios habían sido hebreos, Muhammad adujo, sin prueba alguna, que él era descendiente de Abraham. Muy pronto las predicaciones de Muhammad se volvieron más agresivas y paranoicas y aquéllos que no aceptaban sus enseñanzas fanáticas eran tachados de infieles, por ello, Muhammad y sus seguidores fueron expulsados de la Meca. Por intereses políticos y económicos y para suerte de Muhammad, los gobernantes de Medina, ciudad vecina a la Meca, se convirtieron al Islam y le invitaron a vivir allí. Medina fue el primer estado islámico del mundo, así que las matanzas y ferocidades no se hicieron esperar. La primera victima de Muhammad y sus seguidores, fue una importante tribu judía, llamada Banu Quraida, que se negó a aceptar el Islam y el liderazgo de Muhammad. Como consecuencia y por las órdenes del mismo, todos los hombres fueron decapitados y las mujeres y los niños fueron convertidos en esclavos, entre ellas Rayhana, quien fue convertida en concubina y esclava sexual personal de Muhammad por el resto de su amarga vida.

La tribu judía de Banu Al Nadir también se negó a convertirse al Islam. Su líder, el poeta Kab bin Al-Ashraf, escribió un poema contra la violencia de Muhammad y sus seguidores. Por órdenes del líder del Islam, cuatro musulmanes se hicieron pasar por enemigos de Muhammad y por medio de engaños y mentiras, asesinaron a Al Ashraf. Poco después, las fuerzas islámicas dirigidas por Muhammad destruyeron sus cultivos, y sus tierras y pertenencias fueron confiscadas, sus niños condenados a la hambruna, violaron a las mujeres y los hombres fueron liquidados, uno de ellos fue el líder Kinana bin Al Rabi', quien fue torturado por órdenes de Muhammad para que revelara el lugar secreto donde su tribu guardaba un tesoro, y al no lograr someterlo, Muhammad lo decapitó y luego tomó forzada a su mujer Safia como esposa.

Muhammad y sus tropas conquistaron el Oasis judío de Jaybar donde nuevamente, se quedaron con sus riquezas, mataron a todos los hombres y llevaron a las mujeres y niños como esclavos.

La sangrienta Batalla de Badr, fue provocada por los frecuentes saqueos que Muhammad y sus cuatreros realizaban a las caravanas originales de la Meca. Muhammad y sus seguidores resultaron victoriosos. Sin embargo, Muhammad ordenó la ejecución de los líderes que se habían rendido y estaban prisioneros, cuyo único crimen había sido criticar a Muhammad cuando esté vivía en la Meca.

Las acciones de Muhammad hacia las mujeres son también muy indicativas. Si bien Muhammad estuvo casado por muchos años con su primera esposa Jadiya, únicamente tras la muerte de ésta y ya convertido en profeta, se dedicó a coleccionar esposas, concubinas y esclavas sexuales. Una de ellas su propia prima, llamada Zaynab, que estaba casada con el hijo adoptivo de Muhammad, Zaid, quien le entregó su esposa al profeta como regalo. Así que Muhammad además de primo era el suegro de Zaynab, a pesar de que el Islam prohíbe el incesto. Valga decir que, según la versión islámica oficial, la esposa favorita de Muhammad, era ‘Aisha, una infortunada niña que fue dada en matrimonio a Muhammad a los seis años, mientras él tenía cincuenta. El matrimonio consumado tres años más tarde, cuando la niña contaba nueve años. Los islámicos siempre han tratado de justificar de diferentes maneras el comportamiento pedófilo de Muhammad al violar a una niña de nueve años. Se ha justificado que las tribus árabes casaban a sus hijas a edades muy tempranas y que las niñas árabes alcanzaban la pubertad a esa edad, algo biológicamente insostenible.
También se casó, como ya mencionamos, con varias prisioneras tomadas en cautiverio como "botín de guerra" tras la derrota de sus enemigos. Por cierto que una de sus esposas trató de envenenarlo como venganza por haber matado a toda su familia. No todas las mujeres de Muhammad eran sus esposas. La esclava cristiana- copta María fue tomada sólo como concubina del profeta y su hermana Sirin fue entregada a uno de los socios de Muhammad. El Islam permite tomar mujeres como botín tras una victoria militar.

A veces se coloca a Muhammad como uno de los grandes fundadores religiosos y líderes espirituales de la historia. No se puede comparar la vida de Muhammad con los grandes Profetas, verdaderos sabios. Estos nunca cometieron actos de violencia, predicaron el amor y la paz y practicaron lo que predicaron. Muhammad era para toda definición sociológica, psicológica y religiosa un líder sectario tan detestable como los muchos que se mueven en estas épocas.

¿Cómo pueden los mahometanos condenar el robo, la mentira, la pedofilia o el incesto si su profeta lo practicaba? ¿Cómo puede el Islam ser una religión de paz si su fundador era violento? Evidentemente no se puede culpar a toda la comunidad islámica de tener una actitud similar a la de su fundador. Probablemente muchos mahometanos no cometan las atrocidades de Muhammad, aunque defiendan su imagen como sagrada e intocable. Es obvio que muchos horrores han sido cometidos frecuentemente en diferentes partes del mundo islámico, como la actitud violenta del Islam frente al Yihad, el trato a la mujer y la niña como sujetos sexuales y las disposiciones del Corán para disponer de esclavos como botines de guerra, incluyendo mujeres, y del ajusticiamiento sangriento de cualquier que blasfeme contra el Islam y su profeta, están arraigadas en la misma vida y obra de Muhammad.

Yo no aceptó permanecer en silencio frente a la violencia en contra de mi gente, mi comunidad, mi familia, cristianos de Irak, obligados a decidir entre la conversión al Islam, el pago de la "Yizya" (impuesto islámico para los no musulmanes) o la huída. Cualquier ataque sistemático contra una población civil a causa de su origen étnico, creencias religiosas o su fe, es un genocidio, por el que los responsables deben rendir cuentas. Todos los cristianos de Irak están siendo víctimas de un genocidio religioso. Los cristianos de Irak, nuestra comunidad, tienen mucho miedo y con razón. No saben que futuro les esperan. El Estado iraquí es débil y está dividido. No podemos dejar pasar días y semanas en la pasividad. La falta de acción se convierte en complicidad con el crimen y en abuso de poder. El mundo no puede hacer la vista gorda ante la tragedia de todo un pueblo que huye de sus casas, llevándose consigo sólo la ropa que tiene puesta. Hemos escuchado tantas declaraciones, tantas llamadas, pero queremos más: por todo ello, reclamo a la comunidad internacional, desde el Vaticano, la ONU, el Consejo de Seguridad Internacional, EE.UU. Europa, etc.….todos deben de actuar.

Que Dios os bendiga y os proteja, os da valor y aguante y mucha Fe, hermana Warda hermanos y familia los cristianos de Irak.



EEM