Calamidades

Juguetes para matar

2015-01-10

Gabriela Rodríguez, La Jornada

Que los niños pidan juguetes bélicos a los Reyes Magos es grave, pero más grave es que se los traigan. ¿Acaso los Reyes Magos tienen alianza con los fabricantes de armas, o con el crimen organizado?

Leía en estos días que en el tianguis del jardín Marcos H. Pulido, La Purísima, en La Piedad, Michoacán, estuvieron ofreciéndose pistolas tipo escuadra y revólver, ametralladoras y hasta cuernos de chivo de plástico para la noche de Reyes. "Se han vendido bastantes ametralladoras, porque a los papás se les hacen muy bonitas, están casi idénticas a las originales", reveló la señora Angélica Gómez, comerciante de ese tianguis. Las jugueterías están llenas de réplicas de armas: rifles, tanques de guerra, granadas, pistolas, espadas, lanzas, así como videojuegos violentos para niños y niñas. Un estudio realizado por el Consejo Estatal de Población (Coespo) encontró que en regiones como Tierra Caliente y el Bajío michoacano, un número importante de niños al ser interrogados acerca de lo que quieren ser de grandes, respondieron "ser narco" ( La Voz de Michoacán, 5/1/15).

No hay evidencia directa de que promover el juguete bélico es una forma de promover el consumo de armas o las actitudes bélicas, sin embargo algunas investigaciones señalan que la violencia y el género siguen teniendo un papel importante en la cultura infantil. La profesora Judith E. Blakemore, de Indiana University-Purdue University en Fort Wayne, encontró que en general los juguetes más asociados a los niños eran los relacionados con peleas y agresiones: luchadores, soldados, armas; en tanto que los más asociados con las niñas se referían a la apariencia: muñecas Barbie con accesorios, modas, maquillajes, joyas. Los juguetes de niñas se asocian con el atractivo físico, la crianza y las habilidades domésticas, mientras que los juguetes de niños son violentos, competitivos, excitantes y peligrosos. Los juguetes más didácticos, con retos cognitivos y artísticos, suelen categorizarse como neutros, o moderadamente masculinos. Un interesante artículo de Elizabeth Sweet publicado en la Sunday Review de The New York Times explica que a principios del siglo XX el género no marcaba con tanta distinción los juguetes, y que fue la Segunda Guerra Mundial la que influyó en estas marcadas diferencias.

Son diversos los factores que desde entonces determinan la tendencia por sostener figuras violentas y marcadas diferencias por género en los juguetes, al grado que hoy se identifica claramente la "zona rosa" de los juguetes femeninos en las jugueterías. La segmentación del mercado permite vender diferentes versiones de lo mismo y la nostalgia de los padres determina también que regalen a sus hijos los mismos juguetes que ellos tuvieron, pero sobre todo porque la cultura homofóbica propicia el evitar que los niños transgredan hacia la "zona rosa" de la juguetería. Aunque ella se refiere a Estados Unidos, es un hecho que el mercado estadunidense marca también las tendencias del juguete en nuestro país: de un total cercano a los 2 millones de dólares que se mueven en estas fechas, prácticamente 60 por ciento de los productos son importados, de los cuales dos trasnacionales (Mattel y Hasbro) se llevan la mayor ganancia, principalmente con la Barbie, la reina cincuentona, o con los poderosos Max Still y los Hot Wheels.

Otro estudio de la profesora en pedagogía Becky Francis, de la Universidad de Roehampton, en Reino Unido, encontró que los juguetes impactan en las actitudes y en la elección de carrera: "Diferentes tipos de juguetes transmiten a chicas y chicos mensajes sobre lo que es apropiado hacer y tienen contenido educativo diferente. Ambos elementos son importantes y pueden tener influencia en las posteriores elecciones profesionales". Los niños tendían a recibir más juguetes en los que hay acción, construcción o maquinaria, mientras las mujeres eran impulsadas hacia las muñecas y lo que se supone que son intereses femeninos, como la peluquería. El mensaje de fondo pareció ser que los niños debían resolver problemas mientras las niñas se dedicaban a los cuidados y la crianza. También, los "juguetes para chicos" que marca el estereotipo solían ser más educativos, asegura la especialista. Una investigación de la cadena de tiendas Argos encontró que a más de 60 por ciento de los adultos en trabajos con contenido de diseño, como arquitectura e ingeniería, les gustaba jugar con bloques de construcción de pequeños. Incluso más, 66 por ciento de quienes trabajan en roles relacionados con matemáticas –como contadores y banqueros–, preferían los rompecabezas.

Las ideas sobre violencia y género que prevalecen en los juguetes reflejan la poco que cambian nuestras ideas, la violencia que caracteriza nuestro actual entorno y la falta de interés de nuestra sociedad por cambiar las cosas.



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