Automotriz

La reinvención de Ford se inspira en Silicon Valley

2016-01-12

Ford está obteniendo ganancias récord en América del Norte, debido en parte al...

Christina Rogers, The Wall Street Journal

Hace algunos años, cuando Tesla Motors Inc. era una diminuta startup, Bill Ford Jr. le hizo una visita. Los recorridos del fabricante de autos eléctricos y de otras firmas de Silicon Valley hicieron sentir al presidente de la junta directiva de Ford Motor Co. "los vientos del cambio" y sirvieron de inspiración para reinventar la compañía que su bisabuelo fundó hace más de un siglo.

"Me hizo aún más impaciente", dijo Ford, de 58 años, en su oficina la semana pasada. Durante la entrevista, el ejecutivo enfatizó que la automotriz no escatimará esfuerzos para dejar de ser un simple vendedor de automóviles y convertirse en una empresa capaz de responder a la acelerada urbanización que se avecina.

La lista de tareas abarca el análisis de una gama de posibles asociaciones, incluyendo alianzas y adquisiciones, y experimentar internamente con nuevas líneas de negocios, como servicios de transporte estilo Uber y alquileres de autos que se pagan por minuto.

Ford ha hablado desde hace años sobre los problemas creados por el aumento de la congestión en las principales ciudades del mundo y la necesidad de hallar alternativas de transporte conforme cambia la actitud de la gente hacia la propiedad de los automóviles. "Para mí, es una manera de reinventar esta compañía que la vuelve muy relevante en los próximos 50 años", dijo Ford, quien preside la junta desde 1999. "Si no hacemos nada, con el tiempo podríamos quedar limitados a un número cada vez menor de compradores tradicionales de automóviles y camiones".

La convicción de Ford se repite en las oficinas de los ejecutivos de automotrices de todo el mundo. Pese a que las ventas de vehículos livianos aumentan en Estados Unidos a un ritmo récord y los bajos precios del combustible reavivan la pasión estadounidense por los rentables camiones y todoterrenos, la industria busca desarrollar tecnologías ante el supuesto de que dentro de los próximos 30 años un número creciente de personas no va a querer conducir vehículos a gasolina.

En el Salón Internacional del Automóvil de Norteamérica, que se celebra esta semana en Detroit, las automotrices presentarán planes para modelos autónomos, compartidos y eléctricos, en momentos en que 60% de los vehículos que se venden son camionetas que consumen más gasolina.

Una razón principal para ello es que los inversionistas han mostrado poca fe en la capacidad de Detroit para sostener las ganancias actuales. Wall Street, en cambio, ha disparado las valuaciones de un grupo de upstarts como Tesla, mientras que las acciones de Ford y General Motors Co. se han estancado.

A primera vista, los inversionistas deberían estar entusiasmados. Ford está obteniendo ganancias récord en América del Norte, debido en parte al éxito de su nueva camioneta pickup F-150 con carrocería de aluminio. Los analistas prevén que 2016 será incluso mejor.

Bajo la batuta del presidente ejecutivo Mark Fields, Ford trata de expandirse a nuevos servicios de transporte. El ejecutivo anunció el mes pasado un plan de US$4,500 millones para fabricar vehículos eléctricos para 2020 y ha autorizado una serie de experimentos en nuevos servicios, incluyendo autos compartidos y autónomos.

Fields, que asumió el cargo a mediados de 2014, podría tener un as bajo la manga. Ford está en conversaciones con Alphabet Inc., la matriz de Google, para forjar lazos más estrechos con Silicon Valley, donde la automotriz amplió recientemente su laboratorio de investigación.

Como parte de ese esfuerzo, Ford evalúa la formación de una filial separada dedicada al desarrollo de vehículos autónomos para su uso como autos compartidos y en flotas, dicen fuentes cercanas. El fabricante desarrollaría software para los componentes, como la dirección y los frenos, y Google proporcionaría el software de conducción autónoma que gobierna esas funciones, dijo una de estas personas. Google no quiso hacer comentarios.

Cuando se le consultó si Ford formaría una nueva filial o empresa para hacer inversiones estratégicas en autos compartidos, Fields respondió que "estamos abiertos a todas las posibilidades".

Ford hará esta semana anuncios en Detroit sobre alternativas de movilidad, incluyendo una nueva firma llamada FordPass que dará a los propietarios de vehículos Ford acceso a otros servicios y asistencia personal en tiempo real a través de teléfonos inteligentes.

Estos movimientos podrían alterar la dirección establecida cuando Bill Ford asumió la presidencia ejecutiva en 2001. En aquel momento, la compañía se tambaleaba debido a un masivo llamado a revisión de neumáticos y una hemorragia de dinero. Los recursos escaseaban después de que su predecesor, Jacques Nasser, invirtió en una serie de alianzas y marcas de lujo. El heredero de la familia fundadora optó por volver a las raíces.

En los años siguientes, Ford vendió una empresa de vehículos eléctricos en Noruega y abandonó iniciativas de comercio electrónico lanzadas por Nasser y otros activos prescindibles. Bill Ford contrató a Alan Mulally en 2006 para acelerar los cambios. Mulally se desprendió de una lista de marcas de lujo, incluyendo Jaguar, Land Rover, Aston Martin y Volvo, y de la participación de control de Ford en Mazda Motor Corp.

Fields, de 54 años, fue ascendido a presidente ejecutivo después de dirigir la operación norteamericana durante casi una década. Su tarea es volver a diversificarse sin apartarse de One Ford, el plan maestro de Mulally que prioriza la fabricación de automóviles, camiones y todoterrenos seguros, inteligentes, ecológicos y entretenidos de conducir.

"Uno de los aspectos de los cuales Mark y yo hablamos antes de que asumiera como presidente ejecutivo fue que acogiera la idea de que el cambio se nos viene encima", indicó Ford. "Si lo hacemos bien, podemos tener una cara muy distinta dentro de 10 años. Si no lo hacemos bien, en el mejor de los casos seremos un ensamblador de bajo margen de tecnologías desarrolladas por otros, y no es donde queremos estar".

Fields dijo en una entrevista que los nuevos servicios de movilidad son una extensión natural del negocio automotor central de Ford, con el que la empresa seguirá comprometida. No obstante, tras la incursión de empresas como Tesla, Google y Apple Inc. en la industria automotriz, Fields estima que el sector será presa de una disrupción y dice que Ford está en buena posición para sacar ventaja de las nuevas tecnologías que apuntan a satisfacer las necesidades de los habitantes de centros urbanos que tal vez no posean un vehículo.

Años atrás, la gente se marchaba de la ciudad para ir a los suburbios, dijo Fields. "Lo que hemos visto en la última década o algo así es que está sucediendo lo opuesto, sobre todo entre los jóvenes".

Al igual que Ford, que como miembro de la junta de eBay Inc. pasó mucho tiempo reunido en California con líderes de tecnología, Fields viaja todos los meses a Silicon Valley.

También ha contratado sangre fresca, como el ex banquero de inversiones y analista de la industria automotriz John Casesa y el ex ejecutivo aeroespacial Ken Washington, quienes dirigen la estrategia y la investigación avanzada de Ford, respectivamente.

A medida que Fields se expande, sin embargo, Ford ha aprendido de su experiencia con Nasser. El respaldo activo de Ford es una señal importante del apoyo con el que cuenta el plan de Fields.

"Todo el mundo en el equipo de gestión entiende por qué estamos haciendo esto", dijo Ford en referencia a los diversos nuevos servicios en los que la empresa considera aventurarse. "No es algo suplementario, no es algo que estamos haciendo al margen" de nuestro negocio principal.

El interés de Bill Ford en alternativas data de hace décadas. Cuando era un joven gerente de la empresa, quería que la automotriz fabricara autos más limpios y que consumieran menos combustible. En ese entonces fue objeto de burla de sus colegas en la industria. Hoy, el ejecutivo todavía es partidario de un impuesto a la gasolina, que elevaría los precios del combustible.

En su oficina ubicada en el piso 12 de la "Casa de Vidrio" de Ford en Dearborn, Michigan, en un escritorio que perteneció a su abuelo Edsel Bryant Ford, Bill Ford asegura estar listo para realizar apuestas, pero no se precipita. Su fondo de riesgo, Fontinalis Partners, ofrece financiación para nuevas empresas como Uber y su rival Lyft Inc., pero esas apuestas son algo separado de Ford.

Los recursos de la compañía deben destinarse a necesidades como el impacto de regulaciones cada vez más estrictas y la expansión en China y otros mercados emergentes. "Los recursos, humanos o monetarios, no son infinitos, y cuando usted hace una apuesta quiere hacer la (apuesta) correcta", aseveró.



LAL