Religión

Los santos son los que creen que Dios lo puede todo: Papa Francisco

2016-01-13

El Santo Padre ha proseguido reconociendo que Elí, el sacerdote, es un "pobre...

Zenit.Org.- En la homilía de este martes, el Santo Padre recuerda que la oración hace milagros y que no son los Papas o los obispos quienes hacen ir adelante la Iglesia, sino los santos

La oración hace milagros e impide al corazón endurecerse, olvidando la piedad. Así lo ha indicado el santo padre Francisco en la homilía de la misa celebrada esta mañana en Santa Marta. "La oración de los fieles cambia la Iglesia: no somos nosotros, los Papas, los obispos, los sacerdotes" quienes "llevan adelante la Iglesia", sino que "son los santos", ha asegurado.

De este modo, el Papa ha explicado que podemos ser personas de fe y haber perdido el sentido de la piedad bajo las cenizas del juicio, de las críticas. Durante su homilía ha reflexionado sobre la primera lectura del día, cuyos protagonistas son Ana --una mujer angustiada por su esterilidad que suplica con lágrimas a Dios que le dé un hijo-- y un sacerdote, Elí, que la observa discretamente desde lejos, sentado en el templo.

La escena descrita en el libro de Samuel hace escuchar primero las sentidas palabras de Ana y después los pensamientos del sacerdote, el cual, no logrando escuchar nada de lo que dice la mujer, con superficialidad concluye pensando que es "una borracha". Y sin embargo, como sucederá después, ese llanto amargo arrebata a Dios el milagro solicitado.

Al respecto, el Pontífice ha observado que "Ana rezaba en su corazón y se movían solamente los labios, pero la voz no se oía. Esta es la valentía de una mujer de fe que con su dolor, con sus lágrimas, pide la gracia al Señor". Y ha exclamado: "¡Muchas buenas mujeres son así en la Iglesia, muchas!", que van a rezar como si fuera una apuesta… Pero pensemos solamente en una grande, santa Mónica, que con sus lágrimas ha conseguido tener la gracia de la conversión de su hijo, san Agustín. Hay muchas así".

El Santo Padre ha proseguido reconociendo que Elí, el sacerdote, es un "pobre hombre", hacia el cual "siento una cierta simpatía" porque "también encuentro defectos en mí que me hacen acercarme a él y entenderlo bien".

Con cuánta facilidad --ha afirmado-- juzgamos a las personas, con cuánta facilidad no tenemos el respeto de decir: ¿qué tendrá en su corazón? No lo sé, pero yo no digo nada…". Cuando "falta la piedad en el corazón, siempre se piensa mal" y no se comprende a quien sin embargo reza "con el dolor y con la angustia" y "encomienda ese dolor y angustia al Señor".

Asimismo, Francisco ha asegurado que "esta oración la ha conocido Jesús en el Huerto de los Olivos, cuando era mucha la angustia y el dolor, que le vino ese sudor de sangre. Y no ha regañado al Padre: Padre, si puedes quítame esto, pero que se haga tu voluntad. Y Jesús ha respondido en el mismo camino de esta mujer: la mansedumbre. A veces rezamos, pedimos al Señor, pero muchas veces no sabemos llegar precisamente a ese lucha con el Señor, a las lágrimas, a pedir, pedir la gracia".

Por otro lado, el Papa ha recordado la historia de ese hombre de Buenos Aires que, con la hija de 9 años ingresada al final de su vida, fue de noche donde la Virgen de Luján y pasó la noche aferrado a la barandilla del Santuario para pedir la gracia de la sanación. Y a la mañana siguiente, al volver al hospital, encontró a la hija sanada.

De este modo, el Pontífice ha concluido su homilía asegurando que "la oración hace milagros. También hace milagros a los que son cristianos, sean fieles laicos, sacerdotes, obispos que han perdido la piedad de la devoción". La oración de los fieles cambia la Iglesia. "No somos nosotros, los Papas, los obispos, los sacerdotes, las religiosas quienes llevan adelante la Iglesia, ¡son los santos! Y los santos son estos, como esta mujer. Los santos son los que tienen la valentía de creer que Dios es el Señor y que todo lo puede".

El cardenal Cipriani pide a los candidatos presidenciales que "no atropellen" a la familia

En su programa semanal, el arzobispo de Lima advierte que al presidente no lo eligen para que escoja con quién se va a casar la gente

El cardenal arzobispo de Lima, monseñor Juan Luis Cipriani, pidió este sábado a los candidatos presidenciales que "no atropellen" a la familia y cuestionó que pueda haber quienes propongan la unión civil entre personas del mismo sexo.

En su programa semanal "Diálogos de Fe", el purpurado peruano recordó que "a los candidatos no los elegimos para que escojan con quién me voy a casar ni si va a haber bodas homosexuales". "No elijo a un presidente para que organice mi casa. Estamos eligiendo para que organice el bien común", precisó.

Por ese motivo, el cardenal Cipriani señaló que la ciudadanía tendrá que recordar a candidatos con ese tipo de propuestas "que no atropellen las libertades que tenemos. Más bien, faciliten el que libremente podamos educar a nuestros hijos y contraer matrimonio".

Asimismo, sostuvo que "la familia no es un problema del Congreso ni del Poder Judicial. Es un asunto mucho más íntimo a la naturaleza misma del hombre, de la mujer y de los hijos".

"Cuando hay ese intento en que el Estado quiere diseñar tu vida familiar es un desastre. Cuando el mercado quiere manejar tus costumbres personales también te destruye", insistió.

El arzobispo de Lima también criticó los peligros de la ideología de género: "En un tiempo en el que la sociedad está desarmando toda su organización a nivel mundial con ese veneno que es la ideología de género, que ya no reconoce que hay hombres y mujeres y en la que ni siquiera se reconoce que el nacimiento es producto de un hombre y una mujer. En donde se va rompiendo lo que es la maternidad y la paternidad y al mismo tiempo una institución tan importante como el matrimonio y la familia".

Por último, el primado del Perú dijo que "en esos momentos como ahora, la Iglesia tiene la obligación de ser testigo, testigo que puede sufrir martirio o el maltrato de la honra".

Las elecciones generales de Perú se realizarán el próximo 10 de abril. En los comicios se elegirá al presidente, vicepresidentes, congresistas y representantes peruanos ante el Parlamento Andino para el periodo 2016-2021.

Roberto Benigni: Este libro es como llevar al Papa en el bolsillo

Presentación del libro-entrevista El nombre de Dios es misericordia del vaticanista Andrea Tornielli con el papa Francisco

El reconocido actor y cómico italiano, Roberto Benigni ha confesado sentirse emocionado por estar presente "en el Estado más pequeño del mundo con el hombre más grande del mundo". Lo ha dicho durante la presentación del libro El nombre de Dios es misericordia, una conversación del papa Francisco con el periodista italiano Andrea Tornielli.

De este modo, Benigni ha asegurado, con su clásica espontaneidad en la oratoria, que se trata de un libro "para llevar en el bolsillo", que se puede leer en quince minutos, mientras el tren está retrasado. También ha observado que "no se puede hablar moderadamente del Papa. Es un revolucionario, es maravilloso".

En la presentación del volumen, publicado en 6 idiomas en 86 países contemporáneamente, también han participado el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado, y un joven chino preso en Italia, Zhang Agostino Jianqing.

Bromeando, el actor italiano ha contado que de pequeño quería ser sacerdote y cuando en la escuela le preguntaban qué quería ser de mayor respondía "Papa". Todos se reían y entonces entendió que tenía que ser cómico, ha explicado provocando las carcajadas del público.

A continuación, Benigni ha hecho una profundo análisis sobre la claridad con la que Francisco habla de la misericordia, y cómo su pontificado está siendo una evidente muestra de esta misericordia de Dio, especialmente hacia los últimos, los olvidados.

El actor ha asegurado que "Jesús es el sí de Dios" y que el "amar al enemigo es la frase más alta de la humanidad". Del mismo modo ha precisado que la misericordia y el amor cristiano, es la clave de la vida. Y Francisco "está lleno de misericordia", en un mundo irreconocible "Francisco da misericordia".

Por su parte, el cardenal Parolin ha precisado que quien busca revelaciones en este libro, quizá se decepciona un poco. Este "no es un libro en el que Francisco cuenta curiosidades inéditas o anécdotas particulares sobre sí mismo. Ni siquiera se trata de una amplia entrevista, sobre cuestiones de actualidad que tienen que ver con la vida de la Iglesia y del mundo, como suele suceder en las ruedas de prensa del avión, durante los vuelos de vuelta de los países que visita". Es un libro --ha explicado el secretario de Estado-- con el que el Papa nos abre su corazón. Quiere hacernos entrar, casi tomándonos de la mano, en el gran y reconfortante misterio de la misericordia de Dios. Un misterio tan alejado de nuestros cálculos humanos y también tan necesario y esperado por nosotros, peregrinos perdidos en estos tiempos de desafíos y pruebas. El objetivo de estas páginas, tal y como lo ha entendido el purpurado, no es el de ir a los casos concretos, sino más bien ampliar la mirada, encender en el corazón de todos el deseo del encuentro con el amor infinito del Señor, el deseo de experimentar en nuestras vidas este don divino, tan lejano de nuestras lógicas humanas y tan necesario para sostenernos, animarnos, levantarnos, hacernos capaces de comenzar de nuevo siempre.

Y para poner un rostro concreto a la misericordia, ha dado su testimonio Zang Agostino Jianqing. Llegó con su familia a Italia cuando tenía tan solo 12 años, y adquiriendo un carácter "violento y superficial" comenzó a preocuparse solo por la fiesta, el dinero y las chicas. Finalmente, con 19 años, cometió un error por el que fue condenado a 20 años de cárcel. Allí, entre rejas, ha conocido la fe cristiana y a Jesús. Escuchando el Evangelio, ha contado el joven preso, "dentro de mí surgía una alegría que no había sentido nunca antes. No veía la hora de que fuera domingo. Pero este deseo era de todos los días, por eso decidí participar con algunos amigos detenidos y de la cooperativa en un momento semanal de encuentro para poder compartir y amar de la mejor forma posible mi vida. Este camino me ha hizo nacer el deseo de hacerme cristiano". 

El 11 de abril de 2015 fue bautizado, confirmado e hizo la primera comunión, todo en la cárcel. "Aunque sí hubiera podido obtener el permiso del magistrado para celebrarlo fuera de la cárcel, elegí hacerlo en el lugar y con los amigos donde Jesús vino a mi encuentro y donde yo encontré a Jesús", ha explicado el joven. Y este libro --ha asegurado-- me ha ayudado a entender mejor lo que me ha sucedido.

Finalmente, ha querido dar las gracias de forma especial a Francisco "por la particular atención que tiene sobre nosotros, los presos. Nunca hubiera pensado ser invitado a participar en la presentación de un libro del Papa, ni tener la posibilidad de darle la mano, como sucedió ayer".



LAL