Vox Populi

Hillary hunde a Peña; Rechaza invitación

2016-09-06

El previsible segundo acto de la tragicomedia peñista se cumplió ayer, cuando la...

Julio Hernández López, La Jornada

El previsible segundo acto de la tragicomedia peñista se cumplió ayer, cuando la candidata demócrata a presidir Estados Unidos anunció que no aceptó la invitación para venir a México en temporada electoral. Es de desearse que ese segundo acto sea el último de la lamentable obra escrita por Luis Videgaray y ejecutada por Enrique Peña Nieto.

Hillary Clinton aprovechó el grotesco espectáculo del pasado 31 de agosto para mostrarse por encima de las limitaciones de los dos actores en escena, Donald Trump y su anfitrión mexicano. Consideró la recepción al republicano como un incidente internacional vergonzoso, con su adversario sin saber las reglas básicas para mantener comunicación con un jefe de Estado (se entiende que, con estas palabras últimas, se refería a Peña Nieto).

El calculado desaire de la candidata Clinton deja en condición de absoluto fracaso el plan Videgaray-Peña. Diseñado para cumplirse con la participación de dos convidados, en cada caso el resultado es no sólo negativo, sino desastroso. Los Pinos le regaló a Trump una increíble plataforma de reposicionamiento, saldo a favor desde México cuando en Estados Unidos la cuenta del empresario y candidato entraba en problemas. Siendo un apoyo a Trump, en los hechos, y así se hubiera producido ese respaldo por torpeza de los anfitriones, era de suponerse que Clinton se sentiría agraviada.

Ahora, la firma Vide-Pe se encuentra en el peor de los mundos: no consiguió nada bueno con Trump, se echó encima a los mexicanos residentes en México y a los que viven en Estados Unidos (quienes acusan a los conductores de Los Pinos de traición a la patria), mostró a escala internacional sus carencias políticas y ofendió o cuando menos incomodó a la candidatura que en varias encuestas de opinión lleva la delantera en las elecciones estadunidenses.

Es decir: si gana Trump, no agradecerá en nada el favor que por impericia le hicieron Videgaray y Peña, y avanzará sin consideraciones en su plan de construir un muro, con cargo económico a México, y de revisar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte para reducir los beneficios a México, que él considera desproporcionados. Valdría decir, en términos coloquiales, que Trump también tendría, en caso de llegar al mando en Washington, la ventaja de haberle tomado la medida a su contraparte mexicana.

Y, si gana Clinton, el panorama también será negativo, pues la ex secretaria de Estado se ha sentido ofendida por el mal manejo diplomático de Los Pinos y sabrá sacar tajada de esa circunstancia, sometiendo aún más a Peña Nieto y sus asesores. El golpe anunciado ayer, al rechazar la invitación de Peña, sería el primero de los que podría ir asestando si llega a la Casa Blanca, pues, a final de cuentas, Hillary tampoco tiene una agenda favorable a México, e incluso podría ser más peligrosa para los intereses de este país, aunque sus verdaderos planes y compromisos no pasan por la burda construcción de un muro ni son expuestos a la manera rústica de Donald.

El rol descuadrado de Peña le mantiene en busca de una imposible corrección de imagen. En el contexto de la cumbre del G-20, en China, el ex gobernador del estado de México aseguró (sólo con base en su palabra) que había sostenido un encuentro con Barack Obama para explicarle que es legítimo que México busque un espacio de diálogo, en el marco de las elecciones presidenciales estadunidenses, para poner en amplio contexto la relevancia de México en el interés del país vecino y viceversa.

Del encuentro o diálogo entre Obama y Peña sólo había testimonios gráficos fugaces, que no permiten dar constancia de que hubo algo más que los saludos e intercambios de palmadas que son usuales en el desarrollo de esas reuniones. No se sabe si la cumbre de los dirigentes de México y Estados Unidos consumió largos minutos, un par de ellos o solamente unos segundos. Lo único que se tiene es la declaración unilateral a la prensa que hizo Peña.



JMRS