Internacional - Finanzas

La devaluación del bolívar en Venezuela colapsa todos los servicios

2016-11-30

 Al ritmo de la caída del bolívar en los últimos 15 días -entre el 15 y...

Alfredo Meza

Dickson Niño -delgado, aindiado y con un bigote tan escaso que más bien luce como una delgada línea de hollín sobre sus breves labios- trabaja como taxista en la línea oficial del aeropuerto de Maiquetía, la principal terminal de Venezuela. A las cuatro de la tarde del sábado 26 de noviembre esperaba su turno para llevar hasta Caracas, a través de una peligrosa autopista con curvas ascendentes y barrancos profundos, a los pasajeros recién llegados al país. Niño sabe que, en estos días, cuando el bolívar, la moneda local, ha perdido la mitad del valor que tenía hace quince días, las posibilidades de conseguir clientes son más complicadas.

Tuvo suerte. A Niño le correspondió el turno antes que a sus compañeros porque los pasajeros -una pareja de venezolanos que volvía de París- no tenían suficiente dinero en efectivo para cancelar el costo del traslado - 20,000 bolívares, unos siete dólares al cambio del mercado negro- al conductor que le tocaba salir. Niño tuvo la ventaja de tener cuenta en el mismo banco que los clientes. Mediante una transferencia, que se hace efectiva al instante, los pasajeros le pagaron al instante. Lo que en otro país pudiera tomarse como la adaptación de un servicio a la era digital, en Venezuela es más bien una necesidad derivada del colapso de su economía.

El aumento diario del costo de los servicios y la falta de dinero en efectivo, derivado de las restricciones impuestas por el gobierno para entregarlos a través de cajeros y taquillas de bancos, han provocado un cambio en la rutina que ha alterado las relaciones entre clientes y prestadores de servicios. En una billetera de caballero no se acomodan los 200 billetes de 100 bolívares, el de mayor denominación en el mercado, que se necesitarían para pagar el traslado en taxi hacia Caracas. Al ritmo de la caída del bolívar en los últimos quince días -entre el 15 y el 28 de noviembre la moneda venezolana se devaluó 49 por ciento en el mercado negro al pasar de 1,900 a 3.744 bolívares- la inflación pronosticada por el FMI para 2016, de 720 por ciento, parece quedarse corta.

Los economistas han explicado que el incremento del marcador del dólar en el mercado negro es consecuencia de la caída en las entregas de divisas subsidiadas por el Estado, que permiten importar la materia prima y los alimentos básicos, y del alza en el gasto público como consecuencia de la llegada de las fiestas de fin de año. Las frustradas expectativas de cambio político se han agregado como un tercer factor en la ecuación. El gobierno ha logrado diferir un referéndum revocatorio del presidente Nicolás Maduro y la Asamblea Nacional, que controla desde enero la oposición, no pudo poner límites al régimen a pesar de las expectativas que se generaron.

Todos los venezolanos están sufriendo dos veces las consecuencias de la devaluación. Dickson Niño sabe que cada vez son menos los venezolanos y extranjeros que utilizan el aeropuerto internacional debido al recorte de los vuelos y al costo de los pasajes. Ahora también debe lidiar con el problema de la falta de dinero en efectivo en un país en el que la mitad de la población no está bancarizada. “A veces paso todo el día esperando por un pasajero. Con un viaje diario me doy por servido”, asegura. Como muchos otros de sus compañeros, espera que pronto ingresen al mercado los billetes de mayor denominación que ordenó imprimir el presidente Nicolás Maduro para intentar atajar el problema operativo que supone el manejo de fajos de billetes que no valen nada.

De momento los bancos están restringiendo las cantidades de dinero en efectivo que entregan a sus clientes. Como la moneda se devalúa a cada hora, es imposible calcular el equivalente en dólares que los venezolanos pueden retirar. El viernes 25 solo podían retirar hasta 10,000 bolívares (unos tres dólares diarios). El lunes 28, ese mismo dinero equivalía a 2,70 dólares.

Dólar Today, un sitio en internet controlado por tres venezolanos opositores al régimen, se ha convertido en el banco central de facto en Venezuela. A través de las redes sociales y mediante cálculos dudosos, el portal establece el marcador que los venezolanos utilizan para reponer mercancías y pagar servicios. La falta de confianza en las instituciones locales -que mantienen dos tasas, una de 10 bolívares para importar alimentos y medicinas básicas y otra alrededor de 660 bolívares para todos los bienes no esenciales- y la fe ciega en las redes sociales como el legítimo árbitro cambiario son consecuencia de que el mercado no visualiza un cambio en el modelo económico.

“Hoy en Venezuela es imposible garantizar un abastecimiento estable sin abrir el mercado cambiario, sincerar la moneda y estimular la producción interna. Las estrategias de controles e intervencionismo han sido demoledoras para la economía venezolana. Y mientras más tiempo duren, más destruirán”, escribió el conocido analista Luis Vicente León en un artículo del portal Prodavinci.

Gustavo Díaz Vivas, un empleado de la cadena ferretera estadounidense Home Depot, residente en el estado de Alabama, Estados Unidos, es el responsable de Dólar Today. Díaz Vivas, coronel retirado del ejército venezolano, fue uno de los militares que conspiraron para derrocar al presidente Hugo Chávez en abril de 2002. Cuatro años después se mudó a Estados Unidos luego de un atentado reseñado en la prensa local y se declaró perseguido político. Con esa cuenta, que maneja en sus horas libres, Díaz Vivas logrado hacerle mucho más daño al régimen chavista que el que imaginó cuando era militar.

El Banco Central de Venezuela demandó a Dólar Today dos veces en Estados Unidos, pero en ambas ocasiones el recurso no prosperó. Esas negativas le han dado fuerza al gobierno para conceptualizarlos ante sus seguidores como los arietes de una conspiración que busca derrocarlos. A propósito de la devaluación de los últimos días, Díaz Vivas y sus socios colgaron en las distintas cuentas que mantienen en las redes sociales un comunicado que busca escurrir la responsabilidad que pretenden atribuirles. “¿Todos los que dicen que el precio del dólar en Venezuela lo decide un portal no saben que hay una monstruosa impresión de billetes sin respaldo?”, se lee en las primeras líneas. Una noción de economía para atajar la idea de que son ellos los responsables del colapso total de las operaciones de rutina en Venezuela.



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