Internacional - Seguridad y Justicia

El sistema egipcio intenta imponer el discurso único tras últimos atentados

2017-04-13

El sistema egipcio ha cerrado filas en torno a la decisión del presidente, Abdelfatah al...

Jorge Fuentelsaz

El Cairo, 13 abr (EFE).- El sistema egipcio ha cerrado filas en torno a la decisión del presidente, Abdelfatah al Sisi, de imponer el estado de emergencia tras los atentados del domingo contra dos catedrales del norte del país, mientras intenta imponer un discurso único que se ciña al estrictamente oficial.

En los últimos tres días, el Parlamento ha aprobado por unanimidad y sin discusiones las medidas excepcionales propuestas por el "rais" y las autoridades han confiscado dos números del diario progubernamental Al Bawaba, por exigir responsabilidades al ministro de Interior por los atentados.

Además, tanto la Policía como Al Sisi han cargado contra los medios de información por su cobertura de los ataques terroristas, en los que murieron 46 personas.

"La idea de confiscar periódicos en muy mala porque se contradice con la libertad", aseguró a Efe Ahmed Kamel, experto del Centro de Estudios Políticos Al Ahram, para quien solo se justifica el secuestro de diarios en casos de apología del terrorismo o de incitación al odio, al extremismo o a la violencia sectaria.

Para el especialista en política egipcia, "la manera de combatir el terrorismo es la transparencia, la democracia y la libertad, porque el objetivo del terrorismo no es derrocar el Estado (...), sino extender el miedo y que el pueblo pierda la confianza en la autoridad y las instituciones".

Unas idea que no comparten los distintos componentes del sistema egipcio, incluida la estatal "Dar al Iftá", la institución encargada de emitir edictos religiosos.

Ese organismo, además de sumarse a las críticas contra los medios, les pidió que "transmitan un mensaje de esperanza en el futuro y sobre la necesidad de vencer al terrorismo, para elevar la moral de los ciudadanos frente al espíritu derrotista que intentan extender algunos medios de comunicación tendenciosos".

El parlamentario y director del diario confiscado Al Bawaba, Abdelrahim Ali, aseguró hoy que, pese a lo ocurrido, apoya "las políticas del presidente al 100 por cien".

Tras la retención de los números del lunes y el martes, en los que se ponía en entredicho al ministro egipcio de Interior, Magdi Abdelgafar, Al Bawaba volvió a salir a la calle ayer dando claras muestras de su intención de regresar al carril trazado.

"País, se valiente. Todos somos aliados del Estado egipcio en la lucha contra el terrorismo", rezaba la portada con la que Ali quería poner fin a las tensiones.

El director justificaba hoy el golpe de timón asegurando que era un "paso lógico hacia adelante para no darle la oportunidad a los medios de información extranjeros y occidentales hostiles hacia Egipto, que pretenden empañar la imagen internacional de Egipto, hablando de la confiscación de las libertades".

Pero anoche Interior volvió a acusar a Al Bawaba y a otros tres rotativos -Al Masry al Youm, Al Wafd y Al Masriun- de difundir "rumores que contribuyen a causar la confusión en sectores de la opinión pública".

En un comunicado les pedía, además, "trabajar con precisión en la publicación de información y recurrir sólo a fuentes oficiales, para evitar que se vea afectada la opinión pública".

El Masry al Youm respondió en su edición de hoy insistiendo en su profesionalidad, mientras el progubernamental Al Wafd se limitó a publicar parte del comunicado suprimiendo los nombres de los diarios aludidos y evitó publicar réplica alguna.

En medio de estas controversias, el Parlamento ha aprobado la creación de tres nuevos órganos que se encargarán de "establecer las bases para garantizar que los medios de información respeten los principios morales y profesionales".

Se trata del Consejo Supremo para la Organización de la Información, del que dependerá la acreditación de los periodistas y medios nacionales e internacionales, y de otros dos consejos nacionales para la Prensa y la Información.

Esta obsesión por ceñirse al discurso oficial ha caracterizado al sistema surgido del golpe de Estado de julio de 2013 en Egipto.

"No escuchéis lo que dicen otros. Escuchadme solamente a mí, ya que yo no soy un hombre que miente y le da la vuelta a las cosas, solo velo por el interés mi país", dijo Al Sisi el 24 de febrero de 2016, en un discurso en el que pidió a quienes no compartían su política que se callaran.

Ya dos años antes había quedado de manifiesto, cuando el 25 de octubre de 2014 Al Sisi decretó el estado de emergencia en el norte del Sinaí tras un atentado que mató a una treintena de soldados.

Entonces, los partidos políticos y los medios de información mostraron en comunicados conjuntos su apoyo sin fisuras al jefe del Estado egipcio e, incluso, el principal periódico estatal, Al Ahram, antepuso en un editorial la seguridad a la libertad de prensa.



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