Como Anillo al Dedo

Putin-Trump: los nexos bilaterales como rehenes

2017-07-06

El conflicto sirio implica una oportunidad para hallar puntos comunes en la lucha contra el...

Por Antonio Rondón García / PL


La esperada reunión de los presidentes Vladimr Putin y Donald Trump, en Hamburgo, se produce cuando la relaciones bilaterales aparecen como rehén de políticas internas en Estados Unidos, ligadas a una fuerte rusofobia.

Todo gira alrededor de Rusia. En su campaña electoral el multimillonario sembró enemigos dentro de su partido republicano, mientras defendía una mejora de los vínculos con Moscú, llevados al peor de los momentos desde la Guerra Fría.

Pero la derrota de Hillary Clinton llevó al Partido Demócrata a buscar culpables afuera y a acusar a Rusia de interferir en las elecciones estadounidenses, sin presentar hasta ahora pruebas.

Trump rechazó tales argumentos, pero hizo poco por mejorar la atmósfera entre ambas potencias.

Moscú, por su lado, vio cómo con el avance este medio año de presidencia de Trump, los vínculos bilaterales carecieron de la esperada mejoría e, incluso, en alguna que otra área continuaron su deterioro, consideran expertos.

Ahora, después de que el Senado aprobó un nuevo paquete de sanciones, precisamente, bajo el argumento de que el Kremlin interfiere en los asuntos internos norteamericanos, la conversación en Hamburgo se hace difícil.

La prensa norteamericana especula desde cómo sería el formato del encuentro, hasta si Trump aplicará su técnica del apretón de mano con Putin, como hizo en citas con otros mandatarios.

Más allá de las imágenes, expertos como Ivan Timofeev, jefe del Club Baldai, dedicado al análisis político, estiman que si se discuten temas del conflicto sirio y el diferendo en la península coreana, Moscú habría impuesto su agenda en la cita.

La crisis ucraniana es vista por Timofeev como un tema sin salida, sin posibilidad de solución en esta etapa de las pláticas, sobre todo, luego de que la Casa Blanca apoyó nuevas medidas contra Moscú por su posición respecto al país vecino.

El conflicto sirio implica una oportunidad para hallar puntos comunes en la lucha contra el terrorismo, aunque el Pentágono muestra allí otras prioridades, y en lo referido a la coordinación de acciones de aviones en el espacio aéreo sirio.

Un tema que, según fuentes diplomáticas a las cuales tuvo acceso Prensa Latina, no existe ninguna propuesta concreta de Washington, es en el de la devolución de propiedades pertenecientes a la embajada rusa en el país norteño.

El Washington Post publicó un artículo previo a la reunión de Hamburgo, donde exige a Trump evitar algún avance en las negociaciones sobre el desbloqueo de dos casas de campo, en Nueva York y Washington, confiscadas a finales de 2016.

La disposición de expulsar a más de 30 diplomáticos y la confiscación de las mencionadas propiedades fue de la administración del demócrata Barack Obama, sin embargo, el nuevo presidente republicano nada hizo para derogarla.

Además, el motivo de las medidas aplicadas por Obama preocupa aún más, pues el argumento fue la supuesta injerencia de Moscú en el proceso electoral norteamericano. Trump dice que esa práctica no existió, pero las medidas mantienen su vigor.

La estabilidad y seguridad internacional, así como el proceso de desarme y la paridad estratégica podrían entrar en la agenda de las conversaciones, lo cual parece depender del tiempo que puedan dedicar Putin y Trump a su primer encuentro personal.

Algunas analistas consideran que en dependencia del resultado de esperado encuentro, así serán los pasos que dará Moscú en su política exterior, sobre todo en la dirección norteamericana.



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