Cuentas Claras

Finanzas Públicas y Deuda

2017-08-07

El balance fiscal del país pasó en el semestre de un déficit de -117 mil...

David Márquez Ayala


En el primer semestre del año las finanzas públicas de México muestran una sensible mejoría numérica, aunque no necesariamente plausible por los cuestionables recortes realizados al gasto.

El balance fiscal del país pasó en el semestre de un déficit de -117 mil millones de pesos en 2016 a un superávit de 142 mil millones en 2017. Lo anterior fue resultado de un aumento real de 7.6% en el ingreso presupuestario y de una disminución de -2.7% en el gasto, además de un incremento de 73.6% en el superávit de los organismos (entidades) bajo control presupuestario indirecto.

Los ingresos presupuestarios ascendieron en el semestre a 2.656 billones de pesos y su incremento real fue del 7.6 mencionado. Por segmentos, los ingresos petroleros aumentaron 24.5% y los no petroleros 5.0%.

Los ingresos petroleros crecieron solamente en el insondable Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo (56.8%), ya que el Impuesto sobre la Renta (ISR) de contratistas y asignatarios fue incluso negativo, al igual que los ingresos de Pemex (-0.2%)

De los ingresos no petroleros, los del gobierno federal crecieron 4.1%, pero exclusivamente por los ingresos no tributarios (aprovechamientos , derechos y transferencias del Banco de México) que subieron 20.7%, ya que los tributarios (impuestos) sólo subieron 0.1%, y por los mayores ingresos de organismos y empresas (10.0%).

La deuda.- En el semestre, la deuda interna del sector público federal aumentó de 6.182 billones de pesos en diciembre a 6.328 b en junio, y la externa de 181 mil millones de dólares en diciembre a 188 mmd en junio.


No obstante, como resultado de la revaluación del peso la deuda bruta total (interna y externa) en pesos se redujo de 9.934 billones en diciembre a 9,700 b en junio, bajando su proporción respecto al PIB de 50.8 a 45.7% en el semestre.

El gasto.- La reducción de -2.7 en el gasto total semestral respecto a 2016 fue resultante de una reducción sustantiva de -6.7% en el gasto programable (operativo) y de un aumento de 9.1% en el no programable (el costo financiero de la deuda subió 11.5 y las participaciones a los estados 9.7%).

Del recorte (casi generalizado) de recursos en el gasto programable se salvaron el Poder Legislativo (3.0%) y el Judicial (7.1%), pero no diversos rubros administrativos de gran sensibilidad social y económica: Sagarpa -44.6% de recursos al campo, Desarrollo agrario -34.6, Medio Ambiente y Recursos Naturales -37.6, Salud -6.8, Educación Pública -4.1, Comunicaciones y transportes -13.3, Desarrollo Social -8.3, Conacyt -28.1 y Cultura -25.1%

Recortes impropios, saqueos, dispendio, corrupción e inequidad son un quinteto que sigue degradando la fiscalidad en el país condenándolo al atraso.
 



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