Tras Bambalinas

China y Rusia aptas para mediar en crisis coreana, no así Estados Unidos

2017-09-04

No es necesaria una bola de cristal para adivinar qué harán lo mismo que en...

Alberto Salazar Gutierrez / Prensa Latina

Estados Unidos siempre formó parte del problema y Donald Trump no vino sino a empeorarlo, pues a cada una de sus amenazas y sanciones, Corea del Norte responde con otra advertencia o una nueva prueba de misiles.

Y así no se llega a ninguna parte.

La escalada de intimidaciones, respuestas y contra-respuestas llegó este domingo a un punto álgido con el anuncio por parte de Pyongyang de que probó con éxito una bomba de hidrógeno diseñada para acoplarse a un misil balístico intercontinental.

La riposta desde Washington tuvo una vez más ribetes apocalípticos: el secretario de Defensa, James Mattis, advirtió que 'cualquier amenaza a Estados Unidos o sus territorios, incluyendo Guam, o a nuestros aliados, generará una respuesta militar masiva, eficaz y abrumadora'.

Otra vuelta de tuerca a un conflicto ya bastante trancado y que en cualquier momento pudiera recrudecerse con un nuevo twittazo dotado de ojivas nucleares disparado ya se sabe de dónde.

Por lo pronto, Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Japón y Corea del Sur solicitaron para este lunes una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU para ver qué hacer frente a la sexta prueba nuclear de la RPDC.

No es necesaria una bola de cristal para adivinar qué harán lo mismo que en situaciones similares: otras sanciones y, como reacción, el igual alegato de la República Popular Democrática de Corea de que tiene derecho a defenderse y que sus armas nucleares solo tienen fines disuasivos.

Hay una verdad como un puño: a los coreanos jamás se les ocurriría ser los primeros en usar el arma atómica. Y si trabajan por ella, es en la creencia de que ese es su único recurso para impedir una agresión directa o un experimento como el de la primavera árabe en la península.

Admítase también sin tapujos que Estados Unidos -porque no le queda más remedio- solo admite en el club atómico a los que ya están y, si fuera a hacerse el de la vista gorda con alguno -como ya lo hace- sería con un aliado de la categoría de Israel.

Pero esa es otra arista del mismo tema global en cuyo contexto también habrían de incluirse los pataleos de Washington y sus aliados frente al programa nuclear iraní.

Lo que ahora salta a la vista es que China y Rusia fueron los dos únicos miembros permanentes del Consejo de Seguridad que no convocaron a esa reunión de emergencia del Consejo de Seguridad.

No deja de ser curioso que en momentos como este nadie recuerde a la India y Pakistán, que si de armas nucleares se trata, debieran pertenecer a aquel exclusivo club. Como tampoco se recuerda que esas dos rivales naciones del sur de Asia prueban con harta frecuencia misiles de largo alcance y capaces de portar ojivas nucleares, so pretexto también de su poder disuasivo y en medio del espeso silencio de todos los miembros del Consejo de Seguridad.

Pero vuelta al tema: es significativo que casi al unísono a la convocatoria del Consejo de Seguridad, desde Beijing se anunció que los presidentes Xi Jinping y Vladimir Putin acordaron 'tratar adecuadamente el tema de la península coreana' en un 'tête-à-tête'.

Junto a sus colegas de Brasil, India y Sudáfrica, los dos mandatarios asisten en la ciudad china de Xiamen a la IX Cumbre del Brics. Pero el horno en la península de Corea no está como para pasteles y Xi y Putin van a intentarlo todo por resolver la situación.

Lo cierto es que China y Rusia son las únicas potencias en capacidad de mediar en la crisis coreana porque Estados Unidos, por ser parte interesada, no puede ser juez imparcial. Eso, sin contar con que está tan descentrado del tema como acostumbrado a ser el sheriff del pueblo, no importa cuán lejano le quede.

De todo lo escuchado por ahí, lo más juicioso parece ser la propuesta china de la 'doble suspensión': con carácter inmediato, Estados Unidos y Corea del Sur deben suspender sus juegos militares en la zona, y la RPDC, suspender sus pruebas con misiles y armas nucleares.

A falta de una idea mejor -porque todas las anteriores fracasaron-, esa parece ser la única forma de romper un círculo vicioso que preocupa quizás como ningún otro a la comunidad internacional.

Y por supuesto, cumplido aquel paso, habrán de retomarse las conversaciones entre las partes en conflicto, tal vez mediante el mecanismo a seis bandas ya antes puesto a prueba (las dos Coreas, Estados Unidos, Japón, China y Rusia).

De todos esos países, China y Rusia no solo son los únicos que tienen fronteras con Corea del Norte -eso poco importaría al caso-, sino también los únicos con capacidad de neutralidad y ascendencia sobre Pyongyang como para animarlo a involucrarse en unas negociaciones serias y responsables.

Más difícil les resultará con Washington, porque con Trump cualquier país fuera de su gusto puede ganarse la etiqueta de 'peligro para los Estados Unidos' y caer bajo amenazas tremendistas sin importar que tenga o no armas nucleares. Venezuela puede dar fe de ello, por solo citar un caso.

Visto el problema sin voluntarismos, la solución de la crisis coreana no se avizora ni de lejos. Habrá que intentarla, pero lo más probable es que ni la buena mediación de China y Rusia tenga efectos a corto, mediano o largo plazo.

De ser así, Estados Unidos y Corea del Norte podrían seguir intercambiando amenazas como si fuera misiles. El gran riesgo es que un día se les agoten las amenazas y lleguen a los misiles.



yoselin